19, Ene 2014

Encuentros con Gabriel Zaid

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El suplemento R de Reforma dedica la portada (de Calderón) y varias páginas a celebrar los 80 años de Gabriel Zaid.

Adolfo Castañón: «En Gabriel Zaid germina, florece y se vuelve a hacer semilla el amor intelectual, la pasión por las ideas, la capacidad invariablemente renovada de reinventar el sentido común, el júbilo edificante y la alegría de la crítica política, literaria y cultural.»

Christopher Domínguez Michael: Es un optimista práctico interesado en una ciudad de Dios muy distinta a la de Agustín de Hipona: hay que rediseñar permanentemente nuestra vida pública.»

Julio Hubard: No es un autor de saberes sino de haceres (un caso raro en la civilización de lengua española: alguien que concibe la riqueza no como lo que tiene, sino como lo que hace).»

Juan Villoro: Cartógrafo de la letra, Zaid ha analizado con ironía las costumbres lectoras (Cómo leer en bicicleta), la relación de los textos con la política (De los libros al poder) y los milagros que se producen al pasar las páginas (Leer).»

Enrique Krauze publica dos artículos hoy sobre Zaid en Reforma. Uno en el suplemento y el otro en la página de opinión.» En «La primera lectura de Zaid» relata el momento de su conversión al zaidismo: «El Estado, y en particular el Estado mexicano –decía Zaid, a quien evoco sin citarlo– basa su legitimidad en la pretensión ideológica de que las burocracias que lo integran sirven a la sociedad, en particular a los pobres de la sociedad. En realidad esas formaciones burocráticas se sirven a sí mismas.» En la sección editorial Krauze habla de la «ingeniería crítica de Zaid«: «su prosa es un milagro de claridad. Esa condición no proviene de una volunta de estilo sino de una fortaleza moral: es un escritor radicalmente autónomo (vive de su empresa y sus escritos) que no hace concesiones en su búsqueda de la verdad.»

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