18, mar 2008

Aguilar Camín sobre el liberalismo

Héctor Aguilar Camín tijeretea una conferencia sobre el liberalismo mexicano para publicarla por entregas en Milenio. Aquí los segmentos:

  1. Jesús Reyes Heroles,
  2. El trasplante.
  3. La planta mexicana
  4. La costumbre corporativa
  5. El Estado antiliberal
  6. La corrupción heredada
  7. Liberalizar al Estado
  8. Liberalizar la economía
  9. Si Mora viviera
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Un comentario

  1. fmgarzam dice:

    Professor:
    A veces percibo cierto soslayo en los hombres de ideas y palabras. Pongo como ejemplo “Los principios del liberalismo, como los del federalismo norteamericano, eran cosa extraña en estas tierras.” El liberalismo al que se aspira no es otro que el que existía en estas tierras norteñas hace 150 años, antes de la apropiación de Juárez y sucesivos. Sin credenciales, como si los patos le tiran a las escopetas veo: estrechez en la definición de liberalismo utilizada por Hale, Don Jesús, Aguilar y todos. Pero, parece ser lo común el olvidar que el discurso intelectual del liberalismo es solo el descubrimiento y el intento de codificación de formas de vida social exitosas y existentes: la vida en libertad (y tolerancia) con orden. Se olvidan de importantes episodios de la praxis liberal como existía en Génova y otros lados en el siglo XI, descrita por Avner Greif; El Portugal del siglo XV que lleva al conocimiento y la expansión Europea; la Castilla de principios del XVI, de la guerra de los Comuneros en contra del señoritismo o el descrito por Helen Nader; o el reflejado en el pensamiento de la Escuela de Salamanca.
    También en “Dicen los manuales que el liberalismo es distinto en países donde hay una religión dominante o única y donde no. En el primer caso pasan a ocupar los primeros sitios de la agenda las libertades políticas y de conciencia, mientras en el segundo privan las de asociación, producción y comercio.” Acá en lo político se dio una virtual autonomía, hasta Juárez. Antes solo vino por acá Santana a ser derrotado y saquear nuestros pueblos, o los enviados del centro Ampudia y el resto a huir cuando le podían ganar al gringo. Por otro lado, en lo religioso eran bastante independientes también, la iglesia nunca tuvo la fuerza que tuvo en el centro. (Los hombre no iban a la iglesia.) Nuestra norteña historia de libertades asociación, producción y comercio, la afinidad natural, son legendarias. Por eso la única guerra civil verdadera que ha habido fue en la que lucieron nuestros antepasados, la de los liberales. Lucharon por los ideales—herederos después de todo de los mencionados en el primer párrafo. Aquí no había rencilla con la iglesia, ni que quitarle. (Considero que las guerras de los 10’s solo fueron pleitos de pandillas de bandidos.)
    Lo triste del caso es que nadie lo recuerde y que no exista añoranza por la libertad y esas mejores épocas. Que menos se entienda lo antiliberal que en un momento Juárez podría ser. (Y eso que Juárez es de lo mejorcito que ha dado el país de los enanitos verdes.) Desgraciadamente para construir su país empezó a desmantelar el mundo de nuestros ancestros, acción que no ha cesado, a no ser por el descendiente de contrabandistas, por eso liberal, CSG.
    De todas maneras. Agradezco el esfuerzo de Aguilar Camín, el tuyo y el de otros pocos, para representar nuestra añoranza por ese mundo, desconocido y hasta temido
    para muchos.
    Federico M. Garza Martínez

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