06, Abr 2010

De la literalidad

Por estos rumbos escribí hace unos meses sobre la aparición de una emergente tiranía de literalidad. De eso mismo escribe Javier Marías en su colaboración más reciente en El país semanal. España, dice Marías ha perdido el humor.

(Está) proliferando un tipo de español solemne, envarado, ceñudo, poseído de su rectitud, que no sólo no tolera una chanza ni una exageración, sino que parece incapaz de detectarlas. Un individuo que se toma todo a pecho y al pie de la letra, dificultando así, cada vez más, la aparición de la sal de la lengua, su chispa y su gracia. Los columnistas lo sabemos bien: ojo con la ironía, no digamos con el sarcasmo y la hipérbole, porque abundan los lectores que no captan esos tonos, que todo lo entienden en su más estricta literalidad, y que, para nuestro pasmo, pueden acusarnos de defender lo que atacábamos o de atacar lo que defendíamos, si para hacerlo no hemos sido puerilmente frontales y hemos hecho uso de ese viejísimo recurso de la ironía.

Hoy recibí una carta del Consejo Mexicano de la Carne. Su director general está ofendido porque mi artículo sobre las salchichas daña la imagen de la industria cárnica. Le enviaré el artículo de Marías.

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2 Comentarios

  1. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    Más bien no son pocos quienes degustan la ironía, practican el sarcasmo en general que otorga atractivo estilístico, quizá a la actitud o aptitud en la comunicación. En México si hay que ser políticamente correcto, puede caerse en lo chato, resultar soporífero en todo, el habla común puede serlo a veces. Pero si hay detenimiento a reflexionar, acaso redactar, pasa distinto. En las llamadas redes sociales la ironía emerge fuerte de nuevo, el sarcasmo acaso no burdamente intelectual es comidilla de jóvenes, no tan jóvenes.
    Creo que la carta del Consejo Mexicano de la Carne es válida, lo que dices también, que señales como tiranía de la literalidad concentrarse en lo incidental y dejar lo sustancial de lado. Si mal no recuerdo, ese embutido era deliciosamente lo sustancial, pese sus medios de elaboración —literalmente— no sean lo asquerosos que creo sabías de antemano, sea la manufactura casera, industrial. Después de todo, si exquisitos nos vamos a poner, los mejores quesos son los agusanados según, de manufactura casera pues, y los mejores escritos o mejor habla son los que se dan sus grandes chanzas, como si fueran para la informalidad de casa.

  2. Marina dice:

    acuerdo con ud. Jesùs Silva – Herzog Màrquez, por eso nos gusta Rapuscinski.

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