26, Jul 2009

Islotes de seriedad

El artículo de hoy de Gabriel Zaid insiste en la necesidad de pensar los cambios tranquilos: abrir, por ejemplo, refugios para la seriedad:

En las temporadas de conciertos que dirigía Carlos Chávez en Bellas Artes se cerraban las puertas de la sala en punto de la hora anunciada; nadie podía entrar ni un minuto después, y la gente decía que lo único puntual en México eran las corridas de toros y los conciertos de Chávez.

Lo cual demuestra que es posible crear islotes de seriedad en medio de una falta de seriedad general, y que la gente nota la diferencia. Además, tiene efecto multiplicador. Mostrar que la puntualidad es perfectamente posible y mejor para todos favorece que se vaya extendiendo de unas zonas a otras. Aunque México oscila entre la exaltación patriotera y la depresión patriotera, y se pasan por alto los avances tranquilos, es un hecho que la puntualidad fue ganando terreno, y que en muchas zonas se ha vuelto de rigor.

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6 Comentarios

  1. El Oso Bruno dice:

    Un laaaaaaaaaaaargo bostezo me produjo hoy Zaid, de quien hacía años no leía nada y ya m acordé por qué.Islotes de seriedad en el país de los solemnes, ¡Qué no mame!

  2. Artemio Valadés G dice:

    ¿Zaid solemne?
    ¡Vaya superficialidad la del tal Oso! Supongo que para él solo la procacidad cuenta. Con esa encomienda, nuestra critica habrá de
    limitarse a la gastada vulgaridad de Brozo.
    Celebro el artículo de Zaid de hoy, como celebro su obra llena de ironía y elegancia. El Zaid que el tal Oso no quiere leer sigue siendo una de las inteligencias mayores de México. No le hace falta la mentada de madre para destrozar mitos de tecnócratas liberales y populistas.
    Lee a Zaid, Oso. No seas burro.

  3. Leo CP dice:

    A mi me parece que es un artículo interesante, sin embargo, me temo que este texto es un plagio de sí mismo, quizá copia de uno similar de su misma autoría publicado en la revista mexicana Contenido por estos días.
    No se si el diario Reforma esté al tanto de la situación, pero creo que debería informar al público que está leyendo un artículo originalmente publicado en otra parte.
    Al menos como cortesía al lector que cree estar leyendo un texto completamente original y que quizá hasta pagó su dinero por ello.
    Saludos

  4. Tomás Mateos dice:

    Pedir seriedad no es pedir solemnidad. Lo contrario. Nadie tan ridículo como el solemne.

  5. Román M dice:

    No quiero hacer el Oso pero, los artículos que Zaid publica en Contenido son los mismos que se publican en Reforma (y viceversa…). No se autoplágia: sólo se repite (sic). Costumbre muy suya, escribir poco y decir mucho; de jugar con el lector a costa suya. Hacerle creer que todo lo que escribe es bueno, cuando en realidad sólo administra lo contundente. Será por pereza o por estilo, pero su autoplágio es creativo.
    Y bueno: cuando un insolente habla de seriedad siempre deja la duda si no estaremos ante una ironía mal leída. Con él no se sabe. Es la trampa del islote insolente. Ese es Zaid. Lo mejor es adelantarse –y ahora sí, siendo el Oso- arrebatarle la sonrisa con un gesto más irónico: un laaaaargo bostezo. Es necesario. De la solemnidad se destila de la seriedad; es inevitable. Lo mejor es separar las sustancias, encontrar su esencia más pura: la seriedad como sonrisa a secas.

  6. Javier Capri dice:

    Que me perdone Zaid, pero cada vez se pone más chocho. Simplemente, vive en una Torre de Marfil. Ya no tiene contacto con la realidad, sobre todo, con la que más debería tener, con la mexicana. Entiendo su malestar; yo también he tenido que sufrir la impuntualidad ambiente, pero este problema no se resuelve con abrazar el Manual de Urbanidad de Carreño. México no es Inglaterra, donde la rigidez de las reglas es una especie de religión. Si quiere gente formal y seria, que se mude a Londres. Pero, si le interesa vivir aquí, que estudie y medite bien por qué México es tan diferente a la sociedad inglesa. Tal vez así modifique el tono dogmático de sus últimos papeles.

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