06, Jul 2020

La bota y los patines

La pandemia ha sido, para la política, un reto epistemológico y no solo epidemiológico. Lo plantea de ese modo el filósofo vasco Daniel Innerarity en un veloz ensayo que subraya la torpeza con que la política contemporánea gestiona la complejidad. No solamente carecemos de una vacuna, nos hacen falta asideros conceptuales. ¿Cómo enmarcar el desafío de una pandemia?, ¿con qué palabras nombrarlo?, ¿de qué forma envolver la convocatoria a la reclusión? La peste del 2020 no es, políticamente, como las previas. No es una calamidad que se sufre a solas, en familia y, tal vez, en algún centro de beneficencia. La gripe española, a pesar de su terrible estela de muerte, no concentró los titulares de los grandes diarios europeos. En el parlamento británico, por ejemplo, apenas se escuchó del contagio en un par de ocasiones. Pero lo que atendían los representantes no era el problema sanitario, sino la amenaza que significaba para la actividad industrial. No era considerado propiamente como un problema de salud pública que hubieran de encarar los gobiernos. Nadie se atreve hoy a negar el desafío político del coronavirus. Pero, para asumir esa naturaleza, es necesario darle nombre. ¿Qué es? ¿A qué se parece? ¿Qué llamado puede hacerse desde el poder?

El artículo completo puede leerse en nexos de julio.

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