01, Abr 2008

La felicidad del extremista

Happy_hitler_2_3Están de moda los estudios y mediciones de la felicidad. El Economist más reciente registra uno de los últimos libros de la tanda. Se trata de Gross National Happiness, de Arthur Brooks. Entre los descubrimientos del economista resalta que los extremistas son más felices que los moderados. Sea de derecha o de izquierda, el radical se declara más feliz que el tibio. La razón parece bastante obvia: el extremista no se atormenta con vacilaciones. Está convencido de que tiene razón y que el otro no solamente está equivocado, sino que es el Mal.

Flaubert no necesitó estadísticas para ubicar el origen de ese bienestar: "Ser tonto, egoísta y tener buena salud son las tres condiciones para ser feliz; pero si nos falta la primera, todo está perdido."

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3 Comentarios

  1. Yo no creo que el extremista sea un hombre feliz. Al contrario. Se trata de personas amargadas llenas de rencor y malos sentimientos. Por eso odian. Lo que lei en The Economist es un artículo que dice que los conservadores son más felices que los liberales (en el sentido «gringo» de estas palabras, y eso hace más sentido ya que los conservadores (por lo general) se limitan a respetar las reglas del jugo, a conformarse -sin cuetionar demasiado- al establishment y las explicaciones que les da la religión, y a conformarse con mantener los valores tradicionales, mientras que los liberales tienden más al inconformismo, a cuastionar los valores y a buscar otros satisfactores además de los tadiiconales. Por eso se atormentan más y son más proclives a sufrir.
    El Peje, Le Pen, el idiota ese que es vocero del PRD y Tom Tancredo son unos amargados que no son felices, y se le nota.
    Mourniño, Chente Fox, Manuel Espino o la cosa esa que tienen de gobernador en Jalisco son felices por que no se hacen demasiados cuestionamisnto axiológicos u ontológicos. Las cosas son como dice el Cardenal Iniguez, y punto.

  2. Jshm dice:

    Esto es lo que dice el artículo del Economist:
    Mr Brooks also finds that extremists of both sides are happier than moderates. Some 35% of those who call themselves “extremely liberal” say they are very happy, against only 22% of ordinary liberals. For conservatives, the gap is smaller: 48% to 43%. Extremists are happy, Mr Brooks reckons, because they are certain they are right. Alas, this often leads them to conclude that the other side is not merely wrong, but evil. Some two-thirds of America’s far left and half of the far right say they dislike not only the other side’s ideas, but also the people who hold them.

  3. Bueno, sí, eso dice el resultado de la encuesta. Lo que yo te comento es que yo no creo que los extremistas y los fanáticos sean más felices. Podrán decir eso a los encuestadores, pero piensa que alguien que odia o que envidia no puede ser feliz. Los intolerantes lo son por que están insatisfechos con la vida. Hitler jamás fue feliz, ni los kukuxklanes, ni ninguno de esos especímenes que no toleran al otro. Estan demasiado ocupados en odiar y envidiar.
    Los conservadores que lo son de corazón. ¡Esos sí que son felices por qué no odian, ni envidian, ni se cuestionan, ni se rebelan!
    Ahora, ¿Son los conservadores más tontos por eso? Yo no soy conservador, pero, la verdad lo dudo mucho.
    Y finalmente, ¿son, de verdad, los tontos más felices y los inteligentes más sufridos, o es un cliche que damos por descontado? También tengo mis dudas de que sea cierto.
    La felicidad no es cuestion de «inteligencia», sino de capacidad de tolerar, de comprender y solidarizarse con el prójimo, de ser humilde y de no entregarse al odio y a la envidia.
    Por eso mi consejo es: ama Chucho, no odies. Ama, y deja de apoyar las campañas electorales negativas, por favor.

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