09, Sep 2010

La productividad del criminal (según Marx)

Rafael Rojas pesca en su blog un curioso elogio a la productividad del criminal que aparece en El capital. El delincuente estimula la industria del castigo, desafía el orden burgués y agita emociones estéticas y morales en el pueblo.

El criminal no sólo produce crímenes; es él quien da origen al derecho penal y al profesor de derecho penal. Produce, por tanto, el inevitable tratado en el cual el profesor compendia sus clases para situarlas en el mercado como mercancía, dando como resultado un aumento de la riqueza nacional, sin hablar de la satisfacción personal que según el profesor Roscher, testigo competente, el manuscrito de ese trabajo proporciona a su autor. 

Más aún: el criminal genera todo el aparato policíaco y judicial: gendarmes, jueces, verdugos, jurados, etc… y otros múltiples oficios que constituyen otras tantas categorías de división social del trabajo, que estimulan diversas facultades del espíritu humano y crean simultáneamente nuevos deseos y nuevos medios de satisfacerlos. La tortura, por sí sola, ha engendrado ingeniosísimos inventos mecánicos cuya producción da empleo a un sinnúmero de honestos artífices. 

El criminal engendra una sensación que forma parte de lo moral y de lo trágico, y por lo tanto ofrece un servicio al agitar los sentimientos éticos y estéticos del público. No sólo produce tratados de derecho penal, códigos penales, y a sus correspondientes legisladores, sino también arte, literatura, hasta tragedias, de lo que dan fe no sólo La culpa de Müllner y Los bandidos de Schiller sino también Edipo y Ricardo III. El criminal rompe la monotonía y la seguridad cotidiana de la vida burguesa, salvándola del estancamiento y provocando esa constante tensión, ese desasosiego sin los cuales el mismo aguijón de la competencia se mellaría”. 

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5 Comentarios

  1. Diezmartinez dice:

    Hombre, hasta que sé de donde sacó Sergio Jiménez su monólogo sobre las bondades del crimen organizado en En la Trampa, una cinta mexicana de los años 70. Parafraseados, son más o menos los mismos argumentos.

  2. Paulo Carreno dice:

    Gran hallazgo, estimado Chucho. Y me atrevo a sumar: (el criminal) participa, además, en espacios de algunos medios de comunicación, valiosos y generosamente pagados por varios anunciantes.

  3. Ulises dice:

    Vaya productividad. Creo que por eso en ciertos lugares se persigue al inocente.

  4. Francisco Sánchez dice:

    Desde luego es cuestión de enfoques. Desde el mío, la que produce es la sociedad, la cual tiene como principios el orden y la seguridad, y un instinto de conservación, y por eso persigue y castiga el desorden y el delito. Si la sociedad optara por no protegerse así y castigar, el criminal no “produciría” nada. Sólo sería un vándalo destructor.

  5. El problema, Francisco, es que la sociedad al protegerse y castigar, está dejando de hacer otras cosas: arte, industria, discusión, o sencillamente, descansar. El criminal no sólo destruye, sino que forza a la sociedad a desperdiciar su tiempo y esfuerzo en detenerlo.

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