26, Jun 2012

Elogio de la traición

Sobre la traición, ese vicio ordinario del que hablara Montaigne, los periodistas franceses Denis Jembar e Yves Roucaute publicaron un elogio hace algunos años. De ahí, estas líneas que vale recordarle a los fanáticos de la lealtad:

No traicionar es perecer: es desconocer , los espasmos de la , las mutaciones de la . La traición, expresión superior del pragmatismo, se aloja en el  mismo de nuestros modernos mecanismos republicanos. El método democrático, adoptado por las repúblicas exige la adaptación constante de la política a la voluntad del pueblo, a las fuerzas subterráneas o expresas de la sociedad.

El déspota, hijo de la traición, aterrado por las conmociones de la vida, se apresura a proscribirla y, con ella, a todo el movimiento de la libertad.

La traición es el oxígeno de la democracia.

Los políticos que desean convertirse en estadistas deben matar algo en sí mismos, mutilarse, amputarse, deliberadamente. Es necesario porque se compromete por adelantado a asumir, sin nada ni nadie por encima y si el destino lo lleva a ello, una enorme responsabilidad.

El gran traidor, hombre de gobierno de nuestra época, antepone el realismo a los dogmas.

No es la veleta que gira sino el viento que cambia de dirección.

La democracia, no es sino un conjunto de técnicas prácticas para que los príncipes puedan traicionar.

Elogio-de-la-traicion-denis-jeambar-paperback-cover-art

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

3 Comentarios

  1. FMGARZAM dice:

    Buena, muy buena Professor.

  2. Octavio Paz dice:

    Horrible post. De último lo rastrero y cada violencia como la traición es moda de los despótas más bien.
    Viene, pero no nos viene, el ogro huy, las mieles y sus intelectuales. ¿Viene el lobo de cada hombre?

  3. Manuel García Rendón dice:

    Si el politico advierte que su dogma daña a la sociedad ¿debe aplicarlo o debe abstenerse de hacerlo?
    A mi entender, si el politico tiene sentido de responsabilidad debe abstenerse de aplicar el dogma aunque se le tache de traidor a sus convicciones, aunque se le tache de pragmatico.
    Los politicos dogmaticos atribuyen sus fracasos al dogma y de esa manera eluden su responsabilidad.

Deja un comentario