25, nov 2013

Linz y la Guerra Fría

Enric Martínez Herrera publicó hace un par de días una nota interesante en El país sobre Juan J. Linz en donde aborda las críticas a su supuesta relación con el franquismo:

La principal acusación reprueba e incrimina la distinción analítica entre regímenes “autoritarios” y “totalitarios” que, como comparativista y —en la tradición de Max Weber— a modo de “tipos ideales”, Linz propuso. El franquismo fue ilegal, ilegítimo, genocida y aplicó el terror sistemático y masivo desde el inicio de la guerra y por largos años. Pero, como comprobaría la oposición, el Partido Comunista inclusive, los aliados no iban a liquidarlo tras la caída del Eje. Al igual que Lipset y otros muchos, Linz quería saber cómo se podrían democratizar su país y tantos otros sometidos a autocracias. Estudioso de las instituciones y el comportamiento político, comparó la Alemania nazi, la Italia fascista, la Unión Soviética de Stalin, el franquismo, y muchas más autocracias a diestro y siniestro. Así, constató que las diferencias superestructurales e ideológicas eran sustanciales y acuñó la nueva tipología —ampliada después en otras subcategorías—.

Los totalitarismos nazi y soviético perseguían grandes transformaciones sociales; otras autocracias no y, desde luego, tampoco el franquismo. Los primeros movilizaban inmensas cantidades de individuos desde una organización política única, que debía monopolizar también la ideología —una doctrina secular que arrinconaba a las religiones tradicionales—. Este tampoco era el caso en autocracias que podían carecer de partido alguno, o bien tener partido único, pero en competencia con otras organizaciones con intereses y valores distintos, como la Iglesia, y donde también podía limitarse tanto la intensidad como el alcance de la movilización política secular. Así fue en España, con una pronunciada rivalidad entre el Movimiento, la Iglesia y las Fuerzas Armadas, y donde el partido “de masas” se rebajó a partido “de cuadros”.

En un plano típico-ideal, la confluencia de pluralismo limitado y ausencia de movilización de masas podría dejar cierto espacio al advenimiento de una sociedad civil, organizaciones sociales autónomas que propician el pluralismo y cierto control externo del abuso de poder, fortaleciendo la democracia liberal cuando se establece. En plena guerra fría, esta tipología fue como agua de mayo para el imperialismo de Estados Unidos, que la esgrimió para tratar de legitimar ante la opinión pública su apoyo y fomento de crueles dictaduras.

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Un comentario

  1. Alfonso gutierrez dice:

    Aqui se habla de genocidio y actos criminales del franquismo pero segun historiadores como Pio Moa Franco salvo a España del comunismo y no hay ninguna prueba de tales actos. Que hubo excesos como en toda guerra si pero en la paz se actuo con justicia y no se han encontrado ninguna evidencia de grandes masacres. Donde y que investigador serio tienen las personas que acusan a Franco para asegurar que Franco fue ese criminal??

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