07, Feb 2008

Lo racional y lo razonable

Savater aborda la moda intelectual de pensarlo todo desde la biología evolutiva. De acuerdo a esta perspectiva, sólo tiene sentido el abordar asuntos éticos desde sus fundamentos biológicos o sus principios neurológicos. Responde Savater:

Aquí como en otras ocasiones, vuelve a comprobarse que el mayor peligro de las vanguardias es adelantarse tanto a su propio bando que acaban pasándose al enemigo. Porque nada contribuye tanto a reforzar la creciente marea oscurantista de quienes sostienen que sin religión no puede haber moral como descalificar cualquier reflexión ética por suponerla un subproducto inconfeso de la mentalidad religiosa. (…)

Los descubrimientos científicos de la psicología evolutiva, la neurología o la antropología nos ayudan sin lugar a dudas a mejorar nuestra comprensión de la conducta humana y su motivación, pero no pueden monopolizar ni mucho menos sustituir la reflexión propiamente ética sobre valores e ideales. Lo que cuenta hoy para nosotros al intentar responder a la pregunta «¿cómo vivir?» no es rememorar con fatalismo las estrategias evolutivas que nos ayudaron a sobrevivir en la Edad de Piedra sino precisar y potenciar aquellas otras que nos permitieron salir de ella. En dos palabras: es preciso no confundir lo racional con lo razonable. Lo racional busca conocer las cosas para saber como podemos arreglárnoslas mejor con ellas, mientras que lo razonable intenta comunicarse con los sujetos para arbitrar junto con ellos el mejor modo de convivir humanamente. Todo lo racional es científico, pero la mayor parte de lo razonable ni es ni puede serlo: no es lo mismo tratar con aquello que sólo tiene propiedades que con quienes tienen proyectos e intenciones. El discurso reflexivo de lo razonable se basa en lo estricta y científicamente racional, pero también en lo que aportan de razonable las tradiciones religiosas, poéticas, filosóficas, jurídicas, políticas, estéticas, etcétera. Sólo los bárbaros, es decir los profetas integristas, pretenden darlas por nulas y no avenidas en nombre de alguna verdad incontrovertible y aplastante, revelada por Dios o por la ciencia. Y ese discurso razonable, por el que abogaron John Rawls y el mejor Habermas entre tantos otros, sigue siendo hoy en la era posmoderna más imprescindible que nunca para valorar las nuevas realidades de la genética, de la tecnología, de la sociedad de la hiperinformación, así como las más recientes demandas sociales y los derechos individuales hasta ahora inéditos.

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Un comentario

  1. paula dice:

    Me parece que Savater esta construyendo un hombre de paja alrededor del incidente Watson. ¿Quién pretende sustutuir la reflexión ética con descubrimientos científicos? Nadie que yo sepa, ni siquiera Watson. Por algo cuestiones como la clonación, el cambio climático o la experimentación con celulas embrionarias son así de problemáticos.
    Algunos descubrimentos científicos desatan verdaderos terremotos éticos pero ninguno es un llamado a la acción. La ciencia no dicta nuestras opciones, en todo caso, las enriquece.
    Savater comete el error de asumir que cuando alguien se refiere a un rasgo como biológico lo que en realidad está diciendo es que es inmutable. No conozco ningun cintífico serio que sostenga, por ejemplo, que porque la violencia tiene un origen evolutivo debemos rendirnos ante lo inevitable y resignarnos a padecerla.
    No sé quién o quienes nos conminan a resignarnos a una «ley natural» evolutiva, pero quien quiera que sea, de paja o no, no es ni racional ni razonable.

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