05, Abr 2010

El papa y el New York Times

Algunos comentarios ha recibido mi artículo sobre las responsabilidades del papa en los escándalos sexuales de la Iglesia. En buena medida cuestionan que haya adoptado como fuente los reportajes del New York Times. José Luis Robles pide que los artículos del Times sean leídos junto con la extensa respuesta del Cardenal William Levada, sucesor de Ratzinger al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En su comentario a mi artículo José Luis Robles ofrece una traducción. Aquí puede verse el original en inglés. En defensa del NYT han salido, además de Andrew Sullivan, Chris Rovzar y Michael Calderone. No todos están con el diario neoyorquino, naturalmente. E. D: Kain y el padre Thomas Brundage cuestionan los reportajes del periódico. El exorcista italiano Gabriele Amorth lo ve más claro: ha descubierto quién está detrás de los artículos del New York Times. Los ataques de los medios al Papa han sido impulsados por el mismísimo diablo.

Como fuente para conocer la postura del Vaticano, recojo la sugerencia de consultar zenit.org: "el mundo visto desde Roma." María José de Fonseca envía a este blog el artículo de Tomás Cuesta publicado en el abc donde se argumenta que el caso es el triste retrato de un tiempo huérfano: la criminalización sumaria de un hombre al que no se permite defensa: "El escenario de las guerras culturales es  una letrina de iletrados y, en lugar de un Watergate de agua bendita, asistimos a una inundación de aguas fecales."

En el Wall Street Journal William McGurn cuestiona uno de los reportajes del NYT. El diario admitió acríticamente la versión de los abogados que representan a las víctimas. Nadie ha hecho tanto como Benedicto XVI para castigar a los culpables y atender a las víctimas.

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10 Comentarios

  1. María José de Fonseca dice:

    Dale, si atacar al Papa es gratis y se ve que en usted es una necesidad contumaz. Y burlarse de los creyentes católicos, también. Ya que le gustan tanto los enlaces, léase éste, igual le sirve: http://www.abc.es/20100406/opinion-firmas/preferimos-barrabas-20100406.html
    Y no está de más el análisis del NYT que ofreció ZENIT mismo y que, por supuesto, usted no cita, de las especulaciones contra el Papa. Pero ni para qué decirle ¿verdad? para usted los hechos son lo de menos, la cosa es dar por sentada la culpabilidad de su acusado. Pero le recuerdo, aunque no le gusten las medidas que se han tomado en la Iglesia, usted que ni católico es, debe saber que el Papa no es la PGR ni el FBI, y en lugar de contribuir a los rumores, si sabe un caso -venga de donde venga, de cualquier homosexual, no sólo de los homosexuales delincuentes en el clero católico- denúncielo a las autoridades civiles. Eso es más útil. Ya se ve que usted no sabe rectificar; lástima. De cualquier manera le agradezco que no me censure. Qué le vaya bien.

  2. Un lector asiduo de Chucho Silva-Herzog dice:

    Chucho,
    Admiro tu erudición y tu ironía, pero creo que esta vez has tratado de responder a tus críticos de una manera muy simplona. Tu artículo acierta en denunciar la hipocresía y los «pecados institucionales» del clero católico, pero fracasa al sumarse felizmente a la crítica barata al papa Benedicto. Sin haber leído sus textos, o sin informarte previamente sobre el funcionamiento interno de la Iglesica católica, caes en clichés dignos de un periodista de La Jornada. Antes de tachar la teología de Ratzinger como reaccionaria, deberías enterarte primero de lo que dice, leyendo la fuente directa y no un resumen elaborado por un periodista que no hizo bien su chamba. Me llama mucho la atención que no hayas citado la carta a los católicos de Irlanda, o siquiera alguna de sus numerosas intervenciones sobre los abusos clericales a menores (revisa sus declaraciones durante su reciente visita apostólica a Estados Unidos). Ratzinger no es un hombre simpático, eso está muy claro, pero como papa ha hecho mucho más de lo que la prensa le reconoce. Algún día, quizá dentro de décadas, alguien se tomará la molestia de leer sus palabras y se dará cuenta de que no es el bulldog nazi del estereotipo. Intelectualmente es más moderno y sofisticado de lo que piensas, y políticamente ha tenido el coraje de enfrentarse a los obispos y organizaciones católicas mafiosas que hicieron su agosto durante el pontificado de Juan Pablo II. Esto se le reconocerá algún día, pero ciertamente no en este momento, en que se ha vuelto políticamente incorrectísimo juzgar con serenidad a Benedicto. Ojo: con esto no quiero decir que Ratzinger no merece críticas. Su carta a los irlandeses, por ejemplo, me pareció durísima pero insuficiente. Hace falta mucho más en el contexto actual de crisis de la Iglesia. Sólo quiero invitarte a que envuelvas tu ironía jacobina con un poquito más de investigación. ¿Te gustaría que alguien te descalificara públicamente a partir de los clichés del subcomandante Marcos o del Peje? ¿No les pedirías que al menos se tomaran la molestia de leerte y de revisar con calma tus acciones y tus dichos?
    Un lector asiduo de Chucho Silva-Herzog

  3. jshm dice:

    Para un lector…
    Me dices que caigo en lugares comunes y que sigo irreflexivamente una moda de corrección política.
    Desde el arranque de mi texto advierto mis limitaciones: mis conocimientos sobre temas teológicos y eclesiásticos son distantes y, sí, muchas veces dependientes de la mirada de otros. ¿Me invalida eso para hacer una reflexión sobre la conducta de un personaje público?
    He leído con gusto lo que he conocido de Ratzinger. No me convence pero me admira su elegancia, su erudición y su claridad. Me parece, como advierto en el texto, un pensador extraordinario. No sigo el estereotipo del bulldog nazi del que hablas. Reconozco al hombre de ideas–critico al hombre de poder. Pero, no me parece que sea, bajo ninguna perspectiva, un pensador moderno. Si dentro de unos años nos damos cuenta de que era un modernizador, seré uno de los sorprendidos.
    Me parecen convincentes en ese sentido las críticas que le ha hecho reiteradamente Hans Kung.
    Pero el tema de este debate no es la modernidad de su teología sino lo que, desde mi perspectiva, es una incoherencia sustantiva y que puede derivar de su celo intelectual. Creo que hay suficientes evidencias para hablar del contraste entre la manera en que ha cuidado la doctrina frente a la manera en que ha encarado las revelaciones de abuso sexual en la Iglesia. A ello dedico mi artículo. Hace unos años Antony Grafton escribió sobre las ideas de Ratzinger. (Creo que no lo publicó en La jornada.) Registraba el intercambio con Leonardo Boff. Entonces me pareció notable la atención al detalle teológico, el esmero por la precisión conceptual, su canina vigilancia de las palabras. La heterodoxia de Boff era decretada con extraordinaria diligencia y el veredicto que resultaba era fulminante. Francamente no veo esos desvelo en las otras persecuciones. Veo dilación y apatía.
    Afectuosamente
    jshm

  4. Jesús Chávez dice:

    Estimadísimo tocayo:
    En primer lugar te felicito, porque escribir columnas en prensa es algo nada sencillo; aunque te paguen por hacerlo.
    Pasando al tema que elegiste para esta semana, me gustaría saber cuál fue tu propósito o motivación. Leo que hay gente se lanza a escribir y criticar tu artículo de modo poco racional y leo que hay gente que te ha aportado citas de varias publicaciones de sumo interés.
    En el caso de que tu propósito haya sido denunciar este gran mal que es la pedofilia, quisiera compartir un hecho real que sucedió en unas vacaciones familiares a la playa cuando tenía 13 años. Nada más al llegar al hotel me dirigí al baño y me siguió un sujeto -que luego supe era el encargado de relaciones públicas del hotel- para intentar abusar, cosa que no se dió pues salí corriendo de ahí.
    Me llama la atención que la prensa plural y abierta esté ofuscada en los hechos sucedidos en el seno de la Iglesia Católica, que sin duda son graves: «corruptio optimi pessima»; pero no tan frecuentes como en el resto de los sectores de la sociedad: profesores y sus alumnos, patrones con sus empleados, y el tipo de personas a las que me referí en la anécdota arriba citada.
    Mi querido tocayo: a mayor desintegración familiar y matrimonial, seremos testigos de más desajustes en las personas -desde niños-y habrá mayores casos de pedofilia, prostitución, pornografía y violencia. Ojalá que la opinión pública y los poderes civiles se percaten de ello y veamos que las leyes justas son las que tienen que ver con el sentido común y el bienestar social: esto es verdadero espíritu de modernismo ilustrado y progeso.
    Jesús.

  5. Alejandro dice:

    Jesús,
    Te felicito por tu valentía, elocuencia y elegante pluma. Apoyo totalmente tu artículo.
    Un abrazo
    Alejandro

  6. Un lector asiduo de Chucho Silva-Herzog dice:

    Estimado Chucho,
    Por supuesto que conservas siempre el derecho de hacer una reflexión sobre la conducta de un personaje público, pero ese derecho se acompaña de la obligación de allegarte toda la información posible sobre dicho personaje.
    Dejemos para otro momento la valoración de la obra de Ratzinger. Finalmente, como dices, no es ése el tema de tu ensayo (aunque yo no me guiaría exclusivamente por el juicio de Hans Küng, a quien por demás admiro también). Pero volvamos al ejemplo que citas. Efectivamente, la polémica con Leonardo Boff fue muy dura y de alguna manera marcó la imagen pública de Ratzinger. Te lamentas de que la Congregación para la Doctrina de la Fe no haya reaccionado con igual celo frente a los abusos del clero contra menores. Aquí yo metería primero una nota aclaratoria: ¿cuáles son las principales tareas de la CDF? Si revisas la normatividad de la curia romana, verás que la CDF se dedica fundamentalmente a cuestiones teológicas, no a problemas de disciplina eclesiástica, que en su mayoría caen bajo la competencia de los obispos y de otras congregaciones vaticanas. Ocasionalmente hay asuntos de disciplina que tienen repercusiones teológicas, y en esos casos la CDF sí interviene, normalmente muchos años después de iniciado el proceso principal y a petición de las autoridades involucradas (ejemplo fácil: los delitos de “solicitación en el confesionario”). La CDF, por sus tareas teológicas, puede imponer sanciones que en asuntos de disciplina resultarían claramente insuficientes: a Leonardo Boff, por ejemplo, se le pidió que suspendiera sus viajes y que durante un año se dedicara a reflexionar en silencio sobre sus opiniones. ¿A dónde voy con esto? Lo que quiero hacer notar es que el prefecto de la CDF no es un funcionario omnipotente que puede enfrentar por sí mismo todos los problemas disciplinares de la Iglesia Católica. Tiene competencias limitadas, se guía por una normatividad específica, y poco puede hacer si el papa se opone a su intervención: es lo que sucedió, por ejemplo, en el caso Maciel. Así, es natural que el récord del cardenal Ratzinger respecto a los abusos clericales sea más bien raquítico: es consecuencia de su cargo, no de las incoherencias de su persona. Como papa, Ratzinger sí ha sido muy duro frente al tema de la pederastia, mucho más que JPII. ¿Dilación y apatía? Fue el papa alemán quien impulsó la caída de Maciel y la visita apostólica a los Legionarios de Cristo, y desde 2005 ha exigido reiteradamente a los obispos que pongan un freno a los abusos del clero, recurriendo a las autoridades civiles cuando sea necesario.
    El error del NY Times y de buena parte de la opinión pública en este asunto ha sido partir de premisas equivocadas e información incompleta: se asume que el Vaticano es como el ojo de Sauron, que todo lo ve y todo lo gobierna, y se olvida que la Iglesia católica es una institución complejísima, en la que coexisten una multiplicidad de autoridades y marcos normativos. Un juicio equilibrado sobre el tema de los abusos tendría que partir de un estudio de la legislación canónica aplicable: eso revelaría que la regulación no es idéntica en todas las diócesis y órdenes religiosas. Hay diócesis que tienen muy buenos obispos, que forman rigurosamente a su clero y que cuentan con mecanismos institucionales más efectivos para lidiar con estos asuntos, y otras en que la situación es diametralmente opuesta (como la arquidiócesis de México). Creo que son las Iglesias locales las que tendrían que asumir una mayor responsabilidad en este tema, ya vigilando con mayor esmero la situación de sus seminarios, ya estableciendo mejores vehículos de comunicación con los laicos y las autoridades civiles y revisando su normatividad interna. Yo no digo que la Iglesia sea perfecta: al contrario, creo que hacen falta reformas de fondo y que se necesita replantear profundamente el significado de la autoridad clerical, a fin de evitar prácticas abusivas contra los fieles. Sólo creo que es un error dirigir las baterías contra un papa que, curiosamente, se ha ganado muchos enemigos dentro de la Iglesia por abrir las cloacas que dejó cerradas su antecesor.
    Saludos y gracias por abrir este debate,
    El lector asiduo

  7. sbc dice:

    Mientras transcurre el “sexorcismo” (así lo llama Maureen Dowd: http://www.nytimes.com/2010/04/04/opinion/04dowd.html), roguemos que no se cumpla el presagio de W.H. Auden, para quien el cristianismo se volvió una preocupación fundamental durante la Segunda Guerra Mundial: “Justice will be replaced by Pity as the cardinal human virtue, and all fear of retribution will vanish” (‘For the Time Being’).

  8. Cd Altamirano Marlana Bonante Kuetzler dice:

    bah, ahora resulta que nos vamos a perder en el laberinto de la burocracia y el derecho canónico para edulcorar un poco la responsabilidad de Ratzinger y acaso de Wojtyla en todo esto que se viene venir, la bola de nieve se ha dejado crecer demasiado..problemas simples de vida humana como sexualidad, lo que sea, ahora les explotan en la cara no a los fieles ni a los que leeemos medios impresos, sino en avalancha con los abusados reiteradamente en el tiempo
    todos esos inocentes que prefieren esto a un silencio que no ayuda en nada tampoco
    sí, que los obispos y los superiores jerárquicos paguen, por no hacer nada con los abusadores en cada diócesis, pero la iglesia católica es tambien una institución verticalísima, la más vertical de todas, algo tienen de responsabilidad en esto los sumos jerarcas, incluyendo al actual Ratzinger, y que se castigue sobre todo a los abusivos mismos, no importando sean curas o religiosos, que se les trate con el mismo rigor que cualquier otro civil, eso es lo que no se hace o no se ha hecho en muchos países con estado de derecho simulado como el nuestro

  9. Hugh Thomas dice:

    Bahh los fanáticos, que se jodan. La iglesia es una burocracia como otras, pero que no invoquen al demonio para justificarse. ¿Fué este mismísimo ser malvado el que impulsó a tanto cura a comportarse como la antítesis de sus prédicas? Yo creo que mas bién poner reglas antinaturales. ¿No les gusta tanto este tema a los católicos?
    Saludos

  10. Alex Borges dice:

    Don Jose María Fonseca desconoce la diferencia entre un homosexual y un pederasta y así pretende que nadie repare en el agravante que representa el que un depredador de niños sea también en líder comunitario espiritual de si congregación, misma que le percibe como el portador del monopolio de la moral. Además, Que autoridad moral puede cargar quien es incapaz, como Fonseca, de entender que la diferencia entre el abuso infantil y la practica homosexual reside en un solo factor: la posibilidad para el consentimiento educado y racional de uno de los participes.
    Como el, son varios ya los que aquí exhiben su pasión por la cabriola moral, su deseo de taparse los ojos, los oídos, lo que sea necesario, con tal de rechazar las irracionalidades que una fe injusta e indigna de una sociedad ilustrada, les impone.
    Nada, Jesus, si es que es fácil encontrar tres incongruencias en el articulo original del times, esto no quita que cientos de niños sordos hayan sido violados en EEUU, que otros cientos de niños alemanes, irlandeses, hayan sido también violados y golpeados.
    Esta gente quiere que veamos todos el árbol de su fe, que ignoremos el bosque, que tampoco especulemos, por ejemplo, sobre la posibilidad de que, como en otros contextos en los que confluyen el crimen y la vergüenza, sean muchos menos los que denuncian que los que han sido víctimas de abuso.
    Sobre ese asunto, recomiendo a la iglesia una fuerte campaña en pro de la cultura de la denuncia y en contra del rechazo de la congregación contra las victimas que tienen el valor de denunciar. Si nosotros, externos, quizás ateos, viéramos que esa convicción se convirtiera en parte de la doctrina católica, no nos quedaría mas que aceptar que la institución esta haciendo todo lo posible.
    Se han visto algunos esfuerzos en EEUU, falta verlos idénticamente reproducidos en todo el mundo. Si no, es entonces una medida oportunista y, por tanto, inmoral según el propio canon católico.

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