01, Oct 2009

El rostro suprimido

El palacio del rey-bufón de Italia (así lo llamó Rafael Argullol) es la televisión. Lorella Zanardo se ha detenido en la presencia de las mujeres en las pantallas de una industria controlada por Berlusconi. Su documental "El cuerpo de las mujeres" (aquí puede verse con subtítulos en español) registra el uso de las velinas en la televisión. Un circo de humillaciones que se ha impuesto sin mayor resistencia. En particular, Zanardo se detiene en la destrucción quirúrgica del rostro femenino: entre inyecciones y tajaduras se ha anulado la capacidad de expresarse con alguna autenticidad.

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Un comentario

  1. Omar Alí Silva Alvarez dice:

    Puedo imaginar un mundo compuesto sólo por hombres y la pérdida sería devastadora: conflictos interminables, engaños, guerras, hacinamiento en más de un sentido físico, acaso vital. También puedo imaginar un mundo todo él de mujeres: indudablemente la perspectiva resulta más halagüeña: asertividad, orden, sentidos de satisfacción y progreso vital paso a paso, a lo largo de travesías… más y mejor ecologismo quizá… dar por terminados fastidios ordinarios o ver más plano o redondo si se quiere al mundo, a los problemas…
    Mucho debemos de agradecer los hombres –como hombres, todos los tipos de hombres— a las mujeres. Siempre habrá algo ahí a futuro o en nuestros pasados que nos ciña por fuerza a la mujer. En el presente una mujer acaso sea esa roca firme en simple amistad o dado amor. U otra roca también por ser simple sexo y amor quizá.
    No lo sé, la vida toda ella es infinitamente dadora. Yo creo que las mujeres constituyen por sí solas la mejor posibilidad de redención humana de nuestras equivocaciones, como género humano. ¿Dios acaso será mujer, cómo mujer? ¿Toda ella, o él, comprensión y desaprehensión tal vez? Repito no lo sé, pero bueno es concebir una duda así.

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