09, Abr 2008

Letras libres 112

Letraslibres_portadaExtraordinario el número de abril de Letras libres. Un vuelo largo y varias horas de aeropuerto me han ayudado a saborearlo. Magnífica fotografía de Paz en portada  y un par de cartas del poeta a José de la Colina donde le dice: «Eres uno de los poquísimos escritores de tu generación, para no hablar de los más jóvenes, en México y en otros países de nuestra lengua, que escriben realmente. Los otros, la mayoría, no escriben: discurren, se “comunican”, practican premiosamente un idioma aprendido no en sus casas, no mamado, sino leído en traducciones de manuales de sociología y otras “ciencias”. Los pedantes del siglo XVII eran pedantes en latín, griego y hebreo; los de ahora  lo son en la jerga de los profesores de economía y de la de los psiquiatras…» Una serie de relecturas a los ensayos y poemas capitales de Paz. Se publica también un estupendo ensayo de John King sobre los debates políticos en Plural que repasa polémicas que ya sentimos clásicas y que no podemos leer sin alguna nostalgia. También puede leerse la inteligente defensa que Christopher Domínguez hace de su Diccionario: Libros_y_perros «Pocas veces en nuestra historia literaria se ha derramado, en un lapso tan breve, una cantidad tan espesa de mala fe, tontería, puerilidad y difamación. Y si algo ha unido a mis detractores, que los hay de diversas cataduras y especies, es su inmenso desprecio por el lector. En la opinión de estos críticos, la persona que va a una librería y compra un libro como el mío es necesariamente un retrasado mental o un pusilánime que puede ser fácilmente engatusado por un pícaro o atrapado en la telaraña de una conspiración.» Roger Bartra aborda las resonancias populistas en América Latina que pervierten la política civilizatoria de la izquierda. Y aparecen también fragmentos de los diarios de Salvador Elizondo: «México es un país condenado al fracaso. Ámbito de lo banal y de lo falso. En estos meses que he pasado aquí me he podido dar cuenta de que aquí no hay nada que hacer. Los hombres aquí están condenados al silencio y el espíritu no es sino una posibilidad de diálogo. El ejercicio de un lenguaje común. Ese lenguaje no existe aquí. Los únicos términos comunes a los lenguajes que hablan los mexicanos son “chingada” y “mierda”.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

Un comentario

  1. e ramos dice:

    La foto de la portada es la mirada de la inteligencia misma.

Deja un comentario