17, Feb 2014

Profesores, intelectuales y lenguaje

Nicholas Kristof publicó ayer un artículo en en New York Times en el que lamenta la reclusión de los profesores en el monasterio universitario. Los académicos, dice, escriben mal y sólo para ellos. Serán brillantes pero son irrelevantes. Distintas reacciones ha provocado su invectiva. Corey Robin cree que la queja es infundada, Eric Voeten coincide: seguramente no ha habido época en la historia en la que los académicos (particularmente los politólogos) hayan estado tan presentes en el debate público y sean tan relevantes como ahora. En Talking Points Memo Amy Fried y Luisa S. Deprez rechazan que los académicos sean monjes y hablan del Scholars Strategy Network, un sitio que precisamente conecta academia y política pública.  Paul Krugman lo ve desde su disciplina. El lenguaje técnico es, en ocasiones, indispensable para la Economía, pero hay que aterrizar las ideas con palabras comprensibles no simplemente para influir o estar presente en la deliberación pública sino para conservar los pies en la tierra. El sentido común suele perderse cuando se habla en jerga.

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2 Comentarios

  1. Inocencio Reyes Ruiz dice:

    Estimado JSHM: académicos o intelectuales, no perdamos de vista el consejo de Karl Popper (citado de memoria): aquel que no pueda escribir de manera sencilla y clara, es mejor que se abstenga y que se ponga a trabajar hasta conseguirlo.
    Como sugiere Krugman, el lenguaje técnico no tiene por qué ser ilegible. El caso de muchos académicos es especial: escriben para que nadie les entienda. Si nadie les entiende, concluyen que son demasiado profundos.

  2. Mael dice:

    En su momento leí esto de Kurt Vonnegut: “If you can’t write clearly, you probably don’t think nearly as well as you think you do”, que me llevó a Confucio: Si el lenguaje carece de precisión, lo que se dice no es lo que se piensa.
    Si lo que se dice no es lo que se piensa, entonces no hay obras verdaderas.
    Y si no hay obras verdaderas, entonces no florecen el arte ni la moral.
    Si no florecen el arte y la moral, entonces no existe la justicia.
    Si no existe la justicia, entonces la nación no sabrá cuál es la ruta:
    será una nave en llamas y a la deriva.

    El resto lo cuento allá: http://wp.me/pcj78-bf

    Saludos cordiales

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