20, Abr 2010

El papa y el erizo

Erizo Antony Grafton es un connotado historiador de las prácticas intelectuales. Hace algunos años publicó una curiosa historia del pie de página y se ha adentrado en la formación de comunidades intelectuales, estudiando meticulosamente la tradición cristiana. De ahí viene su interés por el teólogo Joseph Ratzinger. En el 2005 escribió en el New Yorker un texto largo sobre los escritos de quien se convertiría en Benedicto XVI. Ahora publica en el blog del New York Review of Books una nota sobre sus reflejos y sus inercias. Grafton reconoce los gestos recientes de Benedicto XVI, pero resalta su actitud defensiva y sus maneras burocráticas. Benedicto XVI no parece ser el hombre que la iglesia necesita en este momento. Será el teólogo que defiende la belleza y orden de su doctrina pero difícilmente puede conectar con el mundo del presente. El gesto berliniano del título bosqueja el perfil de un hombre que sabe una gran cosa pero es incapaz de adaptarse a la mudanza de los tiempos. 

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

Un comentario

  1. A veces comento el caso del Papa que le tocó vivir la guerra mundial. Ejercía su cargo en la italia Fascista. Me pregunto que habría sucedido si hubiese condenado al fascismo.Si hubiese llamado a los católicos a enfrentarlo.Creo que el Holocausto hubiera arrojado 12 millones de víctimas. Que pasaría si el Papa en este momento aboliera el celibato, permitiera a las monjas acceso a la jerarquía religiosa, a oficiar la misa, permitir el aborto, el matrimonio homosexual y la adopción por parte esos matrimonios.Don Jesús, lectores, ¿ que pasaría ?

Deja un comentario