07, Jul 2008

Sobre la tortura de Hitchens

Waterboarding George Packer apunta en su blog que la disposición de Hitchens para hacerse torturar refleja lo peor del personaje: un exhibicionista que tiene una enferma necesidad de colocarse siempre en el centro de la atención pública. Pero también refleja lo más valioso de su ambición como ensayista: trabajar ideas que brotan de la experiencia. El verdadero problema es que Hitchens no tomó esos segundos como el inicio de una autocrítica.

Para Phillip Carter el atrevimiento es francamente estúpido. ¿Necesito quemarme la mano para enterarme que el fuego quema?

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2 Comentarios

  1. edymex dice:

    O sobre lo pueril de Hitchens. También puede intentar detener una bala con la mano.

  2. E. Shea dice:

    Cuando Orwell escribía, poseía en su pluma una capacidad humilde de enfrentarse a sus emociones, de mezclarlas con la aspereza de la vida de aquellos de los cuales se rodeaba; fuesen estos obreros, soldados o súbditos de un imperio, todos cobraban un sentido “de lo humano” que subsumía en importancia la degradación de sus funciones. Hitchens, por el otro lado, perspira cierta arrogancia con sus despliegues recientes. No pertenece a la misma faceta de intelectual y empática que Orwell. Enfatizo empático, porque no merece la pena evaluar las disyunturas ideológicas tan evidentes entre el ex Trotzco y el que tiene una plaza (a su nombre) en Catalunya. Lo que debe resaltarse es que Hitchens no parece haber aprendido la experiencia del dolor humano (tan melancólicamente descritas en Orwell). Como sadista, se obligó a ser torturado porque parece mostrar ferviente indiferencia ante el concepto, ¿qué experiencia nos han dejado escritores sobre la guerra? ¿acaso no está la prevención del dolor entre las más importantes?

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