13, Ene 2010

Vivir sin dios y sin razón

Camus No sé si Olivier Todd tenga razón al sostener que Camus, a diferencia de Orwell, fue mejor novelista que ensayista. Es cierto que se le conoce, sobre todo, por sus admirables relatos. Pero El hombre rebelde tiene que ser contado entre los máximos ensayos del siglo XX. Ahora que se recuerda el cincuenta aniversario de su muerte, vale la pena acercarse a ese monumento de la lucidez en el turbio siglo XX. El libro es una osada confesión que lo sitúa fuera de las capillas ideológicas y académicas. En algún momento, habló de esta tentativa filosófica como una autobiografía. Camus no se consideraba un filósofo. Lo admitía: “no soy un filósofo. No creo suficientemente en la razón para creer en un sistema. Lo que me interesa es saber cómo hay que comportarse cuando no se cree ni en Dios ni en la razón.” Al moralista que fue, no le seducían las esencias, lo mortificaba su presente: un tiempo que mata millones en nombre del amor. La “realidad del momento” apunta desde la primera página del libro, es el “crimen lógico.” La filosofía, convertida en coartada. A cualquier cosa puede servir la ideología, incluso a transformar a los asesinos en jueces.

Su argumento es conocido por el dardo inicial: el rebelde es el hombre que dice no. Pero lo relevante en su apuesta viene después. En el fondo, la negación del rebelde abraza: “yo me rebelo, luego somos.” El grito del esclavo traza una frontera, marca un hasta aquí, pero al hacerlo, afirma un valor. El impulso rebelde no encuentra sentido en la dinamita destructiva sino en la conciencia de sí mismo que es, necesariamente, conciencia de otros. Por eso afirma Camus que, la única ética que puede nacer de la rebeldía es la “filosofía de los límites, de la ignorancia calculada y del riesgo.” El rebelde reconoce humanidad en el vecino y aún en el opresor. Que la decapitación del Luis XVI, “un hombre débil y bueno”, sea considerada un momento estelar de la historia francesa, le parece un escándalo repugnante. El rebelde no es oráculo del futuro. Rechaza la servidumbre, pero sabe que detrás del amo hay un hombre. Rechaza el abuso del amo, no su derecho a existir. De ahí su embestida contra la cruel teología de la revolución y contra la fe del terrorista. Las convicciones transformadas en certificados de impunidad histórica. El revolucionario termina resolviendo sus aprietos como el verdugo que extermina todo lo que el veredicto ha condenado: costumbres, leyes, hombres. La guillotina se convierte así, en el mecanismo de una filantropía trascendente. El terrorista, por su parte, adquiere el compromiso de un monje despiadado que ama una abstracción para no tener que amar a nadie en particular.

El lirismo de los radicales le resulta indigerible y, en el fondo, criminal. La seducción del absoluto mata al rebelde y lo convierte en gendarme, en burócrata, en comisario. Por eso el pensamiento de mediodía camusiano concluye en una apuesta por la humildad. Seguramente hay una semilla religiosa en esa moderación. Mauriac encontró en el espíritu de Camus precisamente un anima naturaliter religiosa. Si lo dijo para descalificarlo es irrelevante. Lo cierto es que en su defensa de la mesura, se bordan los límites de lo humano y se afirma la vida del otro como territorio infranqueable, sagrado, si se quiere. “Para ser hombre hay que negarse a ser dios.” El hombre en el mundo no puede ser servidor de la muerte. Si el rebelde ejerce su libertad, no la lleva hasta su extremo voraz. El rebelde no humilla a nadie: “reclama para todos la libertad que reivindica para sí mismo, y prohíbe a todos la que él rechaza.” A pesar de su mítica rivalidad (pelearse es otra manera de vivir juntos) Sartre acertó al ubicar a Camus como “el heredero de esa larga estirpe de moralistas cuyas obras tal vez constituyan lo más original de las letras francesas.”

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9 Comentarios

  1. sbc dice:

    De colección. En este “post” se pueden encontrar varios indicios para un siguiente libro de ensayos. Enhorabuena.

  2. Bellísimo y luminoso este post, gracias por el comentario, la reflexión y la traducción del pensamiento de Camus.

  3. Camus. Muy lucida la reseña de la mano de una de las plumas más líricas del pensamiento contemporáneo en México, mas no radical y no atino sí rebelde.

  4. Manuel Vargas dice:

    ¿Dónde encontramos la sanidad: en la mesura o en el abandono?
    ¿Y qué hay del abandono en la mesura?

  5. Exactly… living without God is just living without reason only..

  6. Exectly “Usted nunca será feliz si continúan la búsqueda de lo que consiste la felicidad. Usted nunca va a vivir si usted está buscando el significado de la vida. ”

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