24, Mar 2008

Biografía y miseria política

Es penoso lo que las figuras políticas han hecho de sus biografías, pero es más penoso lo que esas biografías han hecho de la política mexicana. Ahí está el caso deplorable -y triste, me atrevo a decir- de Arturo Núñez, un reformista sensato y experimentado, curtido en el proceso de cambio electoral; un hombre que era interlocutor válido para todas las fuerzas políticas y que quemó su respetabilidad en los fuegos del resentimiento. Que haya renunciado al PRI para protestar por la candidatura de su entrañable enemigo es entendible y aún plausible. Bien hizo en salirse de un partido que postulaba a quien no le merecía respeto. Es un acto de congruencia abandonar un barco conducido por un truhán. Tampoco me parece criticable que haya aceptado la oferta de un partido al que antes había criticado. Es comprensible que quien renunciaba a un partido, ejerciera su derecho de seguir militando en política. La libertad supone ese derecho de cambiar de opinión y de trinchera. Ciertamente, habría sido bueno que el político expusiera públicamente sus razones para aceptar la invitación de quienes tildó de empresarios de la reclamación. En silencio cambió de camiseta y aceptó disciplinadamente el obsequio de una candidatura. Lo que resulta más que cuestionable es la cadena de silencios posteriores. Nada dijo Arturo Núñez frente a la mentira del caudillo perredista de que había sido víctima de un robo electoral. Pocos como él podían aquilatar la dimensión del fraude de López Obrador al llamarse "presidente legítimo". Pocos como él podían calibrar la demencia de embestir contra las instituciones que no son instrumentos de unos, sino el domicilio de todos. Y en sus silencios, Arturo Núñez se volvió cómplice de la peor agresión contra el pluralismo mexicano desde que Vicente Fox quiso eliminar a su adversario empleando los instrumentos del Estado.
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2 Comentarios

  1. Extended19 dice:

    zZzZzZzZzZ… MISMO DISCURSO, MISMO TONO…

  2. Miguel A. Vidal dice:

    Lo triste de todo este penoso espectáculo no es que la supuesta izquierda mexicana tenga este tipo de conductas del antiguo priismo (supongo que no tan antiguo, pues la mayoria de PRDistas eran antiguos PRIistas), lo triste es que se haga CON DINERO DE CADA UNO DE NOSOTROS de los que pagamos impuestos. No habría manera del que el IFE o cualquier órgano federal, sancione estas conductas que se dan dentro de los partidos, a final de cuentas no es su dinero es de todos nosotros y deberíamos tener la facultad de castigar el mal uso de los recursos dados por el IFE a los partidos (a elecciones frudulentas disminuciòn de prerrogativas) y veriamos como las cosas cambian. A final de cuentas todo este sainete es por las jugosas prerrogativas, la posibilidad de reparto de puestos de elección de de posiciones burocráticas en los gobiernos, cual es la ideología atrás de todo esto o el interès por Mèxico. Rechazan la legalidad del presidente, pero están habidos de recibir el dinero que ese presidente espurio recaba a través de la Secretaria de Hacienda cobrando impuestos a los ciudadano, cual es la congruencia o dignidad de esa conducta convenenciera, pensábamos que algo peor que el PRI no podía darse…. me da pena decirlo, ya extrañó al PRI…!!!

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