06, Nov 2018

El rito de la destrucción

El poder elige sus rituales. Emite su mensaje con ceremonias. Quien se imagina como el Cuarto Padre de la Patria ha elegido la destrucción como el símbolo de su poder. Ha resuelto abandonar una importante obra en curso para plantar su autoridad frente al pasado y para mostrar su poder frente a sus adversarios. No soy adorno, dijo, festejando la demolición. La primera señal de su mandato es un aviso: convertirá en polvo lo que se le dé la gana. Dirá que obedece al pueblo. Por eso la consulta y los anuncios sobre el aeropuerto son, más que una decisión, una ceremonia. La puesta en escena de un nuevo entendimiento de la política.

Sabemos que las solemnidades del Congreso le son fastidiosas. Era necesaria otra ceremonia para inaugurarse. Eligió un emblema de la política como trituradora de símbolos. Aunque se pretenda hazañosa, ésta es la visión más pedestre de la política, la más infantil. El niño se descubre poderoso cuando rompe su juguete. Es solo entonces que se siente dueño de algo. Al ver el muñeco hecho pedazos sonríe satisfecho porque sabe que él ha provocado el destrozo. El primer poder: ser autor de la ruina. El niño se emociona al descubrir que puede alterar la realidad. El poder más elemental, el más primitivo es ese: destrozar. Andrés Manuel López Obrador ha elegido esa ceremonia para inaugurarse como presidente. Invocó al pueblo sabio con una consulta risible y activó de nuevo el antagonismo. Así, encarnando al pueblo en su batalla, dictó su primera orden: abandónese.

Algún capítulo de Elias Canetti podría registrar una ceremonia tan rica en alusiones como la que hemos presenciado en estos días. Un rito de algún reino donde, para iniciar el mando era necesario un incendio. El Nuevo Jefe debía incinerar las joyas del Viejo. Solo así el mundo reconocería que había nuevo mandamás. Todos los vecinos se reunían para contemplar el espectáculo. Su presencia en la ceremonia los convertía en creadores del fuego que habría de consumir los símbolos más preciados del viejo jefe. Con una hoguera debía inaugurarse el nuevo día. Por las llamas pasaban monumentos, palacios, ciudades enteras. Todo lo que el Viejo Jefe hubiera levantado tendría que ser convertido en ceniza para que el nuevo mando asumiera forma. El humo alejaba a los malos espíritus. Pasado por las llamas, el viejo reino quedaba convertido en un tapete de escombros que el Nuevo Jefe pisaría al terminar la ceremonia. Destruido el símbolo, amanecía. Nuevo poder, nuevo tiempo.

El senador Germán Martínez intentó una defensa de esta ceremonia. Me detengo en ella. A juicio del expanista, la dignidad de la política ha triunfado sobre la mezquindad de la economía. Pero, ¿qué política defiende el senador? La política del desplante, no la política de la responsabilidad. La política que hace alarde de arrojo pero que olvida el elemental llamado de la prudencia. En la destemplada voz del senador no se escucha el furor del converso sino, más bien, el patetismo del oportunista. Por eso defiende sin convicción una política que es puro ademán. El calderonista sabe bien que abandonar el nuevo aeropuerto no combate la corrupción, la consolida. No hay tampoco en la decisión un esfuerzo por cuidar los recursos públicos, sino un derroche imperdonable. Millones para pagar nada. ¿Preocupación por la ecología? El legislador sabe bien que ni siquiera hay estudios del impacto que la nueva obra tendría en el medio ambiente. Defiende así una política que, por su respaldo popular, no necesita ofrecer argumentos. El voto como coartada del capricho.

Una línea del discurso del futuro director del IMSS me parece relevante. La debilidad de los argumentos técnicos del nuevo gobierno le parece, en el fondo, su máxima virtud. Siendo una decisión política resulta inapelable. No hagan cuentas, no ofrezcan estudios, no presenten dictámenes: acaten la voluntad del poder. No es la técnica un valor fundamental del nuevo gobierno, advirtió. Martínez le escupe al fundador del PAN quien defendió el sentido ético del rigor. El rechazo a la técnica por repudio a la tecnocracia es voluntad de ignorancia. Desconocer el vínculo entre el instrumento y la consecuencia nos llevará a cosechar lo contrario de lo que deseamos. No digan, por favor, que esa ceguera voluntaria es la política. Eso tiene otro nombre: demagogia.

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6 Comentarios

  1. Celerino Menchaca dice:

    Márquez!: ¿Has ido alguna vez a ver ballenas en el mar? Es como presenciar un partido de cricket: nada pasa por periodos largos y, de repente, ves algún lomo o surtidor de agua a la distancia, y luego otra vez nada. Pero en realidad hay mucho acontecer que permanece fugitivo bajo la superficie, lejos de nuestra vista. Esto te lo menciono como analogía del ejercicio del poder presidencial mexicano en los mecanismos de toma de decisiones. No se necesita estar versado en la obra de Spota para entender que los presidentes, aquejados de bonapartismo o no, son sensibles a constricciones externas que afectan su toma de decisiones. Por eso la críptica y pertinaz interrogante política de cuáles son exactamente los vectores que, lo mismo perfilaron la designación del octogenario Bartlett a la cabeza de una empresa que estratégicamente puede ser para el país como MacDonald’s tras su cambio de dueño original y modelo de negocios, que determinó la anulación (LOL, “destrucción” es un poco hiperbólico, ¿o no?) por “decreto popular” espurio, de una obra de interés público vital, pero aquejada de tal corrupción a la Chernomyrdin, que es reminiscente de los proyectos de multifamiliares de Julius Nyerere en Zanzíbar.

    Tu pièce-de-resistance de hoy transita entre el análisis atinado de un personaje trágico de la dramaturgia ateniense, y el trazo novelístico de un contorno panorámico que no necesita ser cierto, sino verosímil, para desencadenar en el lector el sentimiento catártico de una epifanía arquimediana sobre la verdadera naturaleza física del modelo mecánico de AMLO para hacer política post-post-transición democrática (or something, LOL). Dos cosas: la prosa del escrito es notable como la ensayística de Paz (no me mofo), pero se lee como un soliloquio tuyo (lo que está muy bien, si ésa es tu inclinación), más que una conversación con la postura ideológica o tácticas políticas de tus interlocutores morenistas en la plaza pública. Puesto de otro modo: señalas con acierto las profundas deficiencias de la narrativa que el nuevo régimen (porque ya está aquí, ¿o no?) está construyendo, y lo que ésta nos refleja de él, pero soslayas el punto crucial de valoración y decodificación de la nueva gramática política que da contorno y estructura a la nueva manera de hacer política pública en el nuevo régimen: ¿a qué está respondiendo AMLO cuando dice lo que dice, incluyendo sus giros idiomáticos y rango de complejidad de vocabulario? ¿Y por qué ahora tiene una resonancia que no tuvo de manera similar hace 6 o 12 años? ¿Eh?

    Y ahora voy a contestar tu pregunta aritmética, a ver si tu actuario de la reja me deja entrar a depositar mi comentario para tu propia edificación. Muy bien!

  2. Elizabeth Ornelas Esquinca dice:

    Excelente artículo.

  3. Hector Delgado dice:

    “El rechazo a la técnica por repudio a la tecnocracia es voluntad de ignorancia. Desconocer el vínculo entre el instrumento y la consecuencia nos llevará a cosechar lo contrario de lo que deseamos. No digan, por favor, que esa ceguera voluntaria es la política. Eso tiene otro nombre: demagogia.”

    Hace 20 años este pejendejo anda detras de los ignorantes e incultos para engañarlos con mentiras y tonterias prometiendo a diestra y siniestra lo que querian oir, que Napo, que Gordillo, que la mano del muerto puros defenestrados por corruptos y transfugas como este traidor de Martinez oportunista saltimbanqui. Claro si al Pejendejo le costo no se cuantos años obtener un titulo, si es que no lo compro, pues por supuesto esta contra el conocimiento, el intelecto y la tecnologia, el saber. Asi de plano destruye mas de 3000 años de avance cientifico y tecnologico. Que imbecil cara de plato dandose de gopes de pecho pero como Tarzan.

    Acaten la voluntad del poder dice este tontito. A ver como resuelve un cateterismo cerebral en el IMSS, con consultas al pueblo? capaz! Se ve la tormenta en el horizonte del sistema de salud y de los sistemas educacionales y superiores, la revolucion de Mao a todo su esplendor, dejar al pueblo en la ignorancia para que no sufran de ver lo que otros pueblos logran, igualito a Castro controlando los medios de comunicacion y su aprendiz medio pendejo de Maduro.

    Siga iluminando a la ahora declinante y en vias de desaparicion del pensamiento.

  4. Florentina dice:

    Excelente que sigamos señalando todo. No perdamos nuestra libertad (que aún tenemos).

  5. Luis C. Aguilar R dice:

    Muchas gracias por escribir lo que muchos queremos expresar y que sigamos contando con este tipo de comentarios, que nos enriquecen y nos hacen ver nuestra realidad. Me permito el invitar a mis conciudadanos a decir con fuerza: VIVA MÉXICO, nadie se lo podrá acabar.

  6. Alfredo dice:

    Excelente su disertación Don Jesús. México está en la antesala de un futuro nada prometedor con López en la silla presidencial. Durante décadas muchos mexicanos no han podido apreciar las grandes ventajas del país por su posición geográfica y sus vastos recursos naturales y entre esos muchos mexicanos están muchos políticos que han dilapidado tiempo y talento debido a sus obtusas mentes, pero ahora la situación es mucho más peligrosa con López, un sujeto a quien describe usted tan acertadamente, porque detentado el poder, casi absoluto, será capaz de dar rienda suelta a todos sus complejos, deficiencias y resentimientos enormes para castigar al país, es decir a los mexicanos.

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