04, Oct 2010

Fábrica de fracaso

Waiting-For-Superman-trailer

Se estrenó hace poco los cines de Estados Unidos el documental “Esperando a Supermán” una denuncia del sistema educativo de ese país. La cinta fue escrita y dirigida por Davis Guggenheim. De los talentos del director hay muchas pruebas. Baste decir que convirtió al mueble de Al Gore en una estrella de Hollywood (con todo y Óscar) y en bienhechor planetario (con todo y Nobel). Como en Una verdad inconveniente, este documental es un discurso político. Se presenta un diagnóstico, se expone a los villanos, se ofrecen soluciones y se invita al compromiso. No es un estudio de la OCDE, pero tampoco es un panfleto de Michael Moore. Una pieza de persuasión que pretende colocar la crisis del sistema educativo en Estados Unidos en el centro de la discusión nacional. Lo ha logrado. Portadas y reportajes en los semanarios más importantes, programas de debate político y de espectáculos dedicados al tema. En ese terreno, la cinta ha tenido ya un efecto muy positivo: rasgar la rutina que encubre las aberraciones como si fueran la normalidad. Se ha suscitado esa conversación pública que tanto hace falta allá, pero que más nos urge acá. 

El título alude a la ilusión de un salvador que nos rescate. El documental sugiere que la escuela no nos salvará si no la rescatamos antes. Cuenta la historia de cinco familias que quieren una mejor educación para sus hijos. Buscan acceso a escuelas que, siendo públicas y gratuitas, han logrado escapar de los controles de la burocracia y y las trampas del sindicato. Experimentos de excelencia educativa dentro de un régimen de gratuidad. El problema que inyecta dramatismo a la cinta es que el acceso es limitado y sólo la suerte define quien entra a esos planteles. Su preparación, es decir, su futuro, cuelga de las injusticias del azar. La película oprime el botón de alarma. A pesar de que Estados Unidos sigue siendo la cabeza de la investigación científica y sigue teniendo las mejores universidades del mundo, su educación básica se ha desplomado. Mientras otros países desarrollados avanzan en su sistema educativo, Estados Unidos se rezaga. 

¡Cuánta falta nos hacen gritos como ésos en México! A la complicidad del gobierno y el monstruoso sindicato, se une la complacencia de la sociedad civil. Los padres de familia, según revelan las encuestas, están satisfechos con la educación que reciben sus hijos. A pesar de la evidencia de que la escuela no está funcionando, los padres no levantan la voz para exigir mejor educación. Las élites, por su parte, están tranquilas, no por la calidad de la educación de sus hijos, sino por el valor de sus conexiones personales. En una sociedad que no premia el mérito, la escuela es un espacio de relación social, más que una espacio para formar conocimientos, para estimular capacidades, para disparar creatividad. Las escuelas de las élites mexicanas son como los salones de baile de las sociedades aristocráticas. 

Los reportes internacionales son contundentes. No hay más que leerlos para darse cuenta del fraude que se comete todos los días en contra de México. Nuestro sistema educativo engaña a diario a millones de niños, a millones de familias en el país que confían en la educación como una plataforma para forjar futuro. Quienes celebran las tasas de alfabetización en el país cierran los ojos. No se percatan de que, en realidad, estamos produciendo analfabetas. Educamos para el analfabetismo. Dejemos la complacencia por los miles de ladrillos de nuestras escuelas, por los millones de niños inscritos en primaria, por los pesos gastados anualmente. Dejemos la hipocresía. Si nuestros niños no son capaces de descifrar un texto, si no logran comprender el sentido de un libro—tal y como nos muestran las pruebas internacionales—eso quiere decir que nuestra escuela es productora de analfabetas. La escuela enseñará el abecé, pero no enseña a leer. Y eso, hablando tan solo del viejo alfabeto. Del nuevo abecedario, el de la cultura tecnológica, mejor ni hablar. 

La escuela es una fábrica de fracaso. Sirve a la política, sirve a los gobiernos, sirve a los partidos, sirve a un sindicato. Pero está arruinándole el futuro a México. Nuestro secretario de educación, parsimonioso hasta la indolencia, niega cualquier sentido de urgencia y se empeña en evitar cualquier resolución incisiva. Jamás, ¡ni dios lo quiera! el asomo de una medida radical. No tiene prisa, no cree en la necesidad de impulsar cambios de fondo. Sencillamente, no está dispuesto a dar la batalla por la educación. Sí, batalla: pleito, lucha, combate: enfrentamiento con los poderes que no quieren cambiar. No tiene el compromiso de pelear por la calidad de nuestra educación. Le importa preservar la paz en el sistema educativo y seguir tomando el té con la dama. Si su ambición tuviera un horizonte de causas y no de puestos, otra cosa sería…

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8 Comentarios

  1. Luis G. dice:

    Hola. Entiendo tu desesperación por el estado de la educación en México. Comparto esa misma desesperación, soy maestro de preparatoria y veo a diario el mal desarrollo de los estudiantes, pero creo que las cosas son más complejas. La educación es integral, es decir, no sólo tiene lugar en la escuela. Por ejemplo, mencionas que los estudiantes no saben leer, aunque conozcan el abecedario. Esto se debe, en buena medida, a que los chicos están inmersos, desde muy temprana edad, en la «cultura» audiovisual: Tv, videojuegos, computadora, mp3s, etc. Se acostumbran desde muy pronto a recibir la información de manera inmediata y pasiva, a través de imágenes atractivas y sonidos o música, de tal forma que, cuando en las escuelas los enfrentas a un texto, a una larga y relativamente compleja explicación del profesor, no entienden nada. Es como si les hablaran en otro idioma. Su capacidad de atención y concentración es muy baja, su capacidad para comprender un texto o una explicación es también muy baja. Educar no es preparar a alguien para el éxito o fracaso, esto es muy relativo. Hay gente muy mal preparada y exitosa, hay gente muy bien preparada y culta y nada «exitosa». Educar es formar seres humanos que mantengan viva y enriquezcan a la sociedad a la que pertenecen. Un ser humano sólo se desarrolla como tal gracias al lenguaje, es decir, a su capacidad de comprender y comunicar. El problema central de la educación, en México y en el mundo, es la pobreza de lenguaje, pobreza de comprender y comunicar. Esta pobreza es consecuencia del estado actual de la cultura. Y esto, a su vez, es responsabilidad de todos. Es cierto, el secretario de educación junto con todos los responsables del sistema educativo en el país a todos los niveles tienen una responsabilidad especial, y, cierto también, no están haciendo nada bien su trabajo.
    Perdón por alargarme tanto en la explicación.
    Saludos

  2. German Garcia dice:

    Excelente artículo don Jesús, pero difiero del diagnóstico referente al responsable de cambiar las cosas. El Secretario de Educación, el que esté o el que llegue a estar, no puede hacer nada, ni hará nada.
    ¿No cree que es, como decirlo, injusto, o irónico, señalar a una persona como responsable de resolver el problema de la educación? A él no le interesa – como usted bien dice, no es su negocio. Su negocio es obtener otro puesto el siguiente sexenio.
    Los problemas como la educación, la ecología, la seguridad, etc., se resolverán desde las bases. De la colonia que se organice a la ciudad, al municipio, al estado.
    Si la sociedad llega a crear una base tan fuerte como el sindicato, entonces las cosas cambiarán.
    Si pudiéramos ponernos de acuerdo en ayudar a una escuela, a sólo una escuela… pero ni para eso… nosotros también seguimos esperando a Superman.

  3. Alejandro F. Noriega dice:

    Como siempre: magnífico artículo. Me encantó lo referente a la estúpida autocomplacencia de las escuelas privadas, que sólo perpetúan el sistema antimeritocrático de México.
    Un abrazo,
    Alejandro

  4. Citadino dice:

    Jesús
    Hace poco me corrieron de la universidad donde daba clase. La razón: moví al salón para expresar su indignación por el pobre nivel académico. Los muchachos de «comunicación» no saben leer, mucho menos escirbir. y todavía se dicen a si mismos «universidad de excelencia». Una donde los maestros llegan media hora tarde y se van media hora antes. Si así están las de élite, cómo estarán las demás. Ni hablar, todos tenemos una enorme responsabilidad.
    A.

  5. Citadino dice:

    Disculpen ustedes por las prisas.

  6. Jose Angel de Monterrey dice:

    El sistema educativo norteamericano es altamente complejo y aunque tiene muchos altibajos sus escuelas continuan generando los grandes innovadores, cientificos, quimicos, doctores, ingenieros, economistas y premios nobels que desde siempre le han dado a esa nacion.
    El problema en Mexico es como siempre la enorme centralizacion de nuestras estructuras de estado que afectan directamente a nuestra educacion.
    Como es posible que un niño de algun puebo de Oaxaca con fuerte vocacion agricola y uno de Monterrey con fuerte vocacion industrial reciban exactamente el mismo material, la misma pedagogia por los maestros que fueron preparados de la misma forma, muchas veces igual de mediocremente, cuando sus comunidades son completamente distintas y tienen totalmente distintas necesidades.
    Debemos impulsar una revolucion educativa comenzando por darle el control de la educacion a las comunidades que por si mismas deberan regir el tipo de educacion que mejor le siente a sus pequeños para que estos puedan contribuir y potencializar el desarrollo de la creacion de cultura, artes, e industria en cada comunidad.
    El estado debe entender que tiene que ya dejar de entrometerse en tareas que le pertenecen a los ciudadanos hacer y que solo los ciudadanos saben como hacer.
    Ahora vemos como el estado ha creado un enorme mounstruo burocratico con un enorme pulpo de mil cabezas destructivas llamado sindicato que encabeza una ferrea resistencia a cualquier avance en la educacion en Mexico.
    Fuera las manos del estado de la educacion!

  7. CLASE 2010 dice:

    La educación en México es, sin duda, un tema urgente. Un tema que debe ser evaluado desde sus bases, desde lo obsoleto de las prácticas pedagógicas hasta la inserción de nuevas tecnologías, desde el rol del maestro hasta el aprendizaje fuera del aula.
    Con esta misma preocupación hemos decidido abrir el diálogo, con miras a generar un cambio real y tangible en la educación de todos los mexicanos.
    La Cumbre de Líderes en Acción por la Educación (CLASE), busca evaluar nuestra situación actual, escuchar experiencias de éxito en otros lugares y generar una declaratoria que detone un cambio real.
    Reformar la educación en nuestro país es una responsabilidad compartida, se necesita de una sociedad responsable, que junto a los educadores, exija recursos apropiados para que las futuras generaciones desarrollen habilidades para enfrentar los retos del siglo XXI.
    Enhorabuena por este interesante artículo.

    CLASE se realizará el 25, 26 y 27 de Octubre: http://www.clase.org.mx

  8. Alma dice:

    Estoy en muchos sentidos, de acuerdo contigo, pero en ciertos ángulos no coincidimos. Si bien los índices internacionales nos dicen mucho, no lo dicen todo. Tengo la satisfacción de creer que con el estado, sin el estado y por encima del estado tengo la capacidad de alzar la voz, de leer, de escribir, de entender a mis estudiantes que no se despegan del iPod… y sobre todo tengo la firme idea de que tengo la voluntad de cambiar las cosas. Lo hago con mucho esfuerzo y quizá sólo aporto un granito, pero estoy convencida de que las sociedades no son tan tontas como creemos. Mi experiencia me dice lo contrario. Y la educación finalmente, no es un superman, pero si son un par de alas.

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