20, Jul 2020

La realidad y el relato

La realidad no cabe en el relato oficial. Ese es el drama del lopezobradorismo: su épica no corresponde a la circunstancia. Insiste en el cuento de la historia de bronce, ese cuento del pueblo bueno contra las élites podridas, pero lo que marca el presente no tiene nada que ver con esa fábula. Nos mata un microbio que no es un hijo de Salinas de Gortari. Nos amenazan criminales que no cometieron la traición de estudiar fuera de México. Y sin embargo, el presidente sigue empeñado en fustigar a esos enemigos. El país tiene urgencia de una política pública y recibe sermones. El Estado es amenazado públicamente y el presidente de la república dirige su furia contra los intelectuales que firman un desplegado en su contra.

El populista termina secuestrado por su cuento. Renuncia a abrir los ojos y le entrega su inteligencia a una fábula. En su imaginación no hay más que un drama que se repite siempre en el tiempo. Liberales contra conservadores en eterna pugna, dice el presidente. Los siglos pasan, pero el conflicto sigue siendo el mismo: el Pueblo bueno buenísimo enfrenta a los malos malísimos. Hidalgo es Juárez es Madero soy yo. El ejército realista fue a buscar a Maximiliano para apoyar luego Porfirio Díaz, sostener el neoliberalismo y a combatirme a mi.

El cuento puede servir, tal vez, para un mural de escuela y para sostener el discurso de una campaña pero no funciona para lidiar con la realidad desde el gobierno. El vocero de la estrategia sanitaria ha hecho malabares para dar satisfacción al jefe. La ideología está cada vez más presente el discurso de quien alguna vez se presentó como técnico. Es el veneno de los neoliberales el que nos ha hecho vulnerables al virus. La respuesta al peligro sanitario se contamina muy pronto del litigio político. Los críticos no son personas con perspectivas distintas sino calumniadores con intenciones perversas. Así lo dice una y otra vez el vocero gubernamental siguiendo la orientación del presidente. Quienes cuestionan nuestros datos, quienes critican la estrategia lo hacen por motivos inmorales.

Lo que me parece notable es que precisamente el espacio que se ofreció originalmente como centro de decisión científica ha terminado como otra plataforma ideológica. Lo podríamos constatar comparando el tono de las primeras conferencias del subsecretario de salud y las presentaciones recientes. Si en un primer momento parecía una plomada de razonabilidad científica, hoy es otro jilguero más de propaganda oficial.

Igualmente grave es la incapacidad para entender el desafío de la violencia. Esta semana, ante un cuestionamiento claro sobre la violencia de género, el presidente de la república se fugó al cuento de hadas en el que ha decidido instalarse. Las cosas ya no son como antes, hemos resuelto las condiciones que provocaban la violencia, vivimos ya en el México de la fraternidad. La desconexión entre el cuestionamiento de una periodista insistente y la quimera presidencial es asombrosa. Los hechos son ignorados porque lo que cuenta para el presidente es la fábula del renacimiento de México y no la fastidiosa realidad. El país es ya otro y en consecuencia, ya no hay motivos para la violencia.

Andrés Manuel López Obrador dejó Los Pinos para residir, no en el Palacio Nacional, sino en el mural de Diego Rivera. En esa historia cree, esa política ve. Y por eso no puede vero lo que no cabe en la reducción pictórica del ideólogo. No puede entender que para combatir un contagio mortal hay que poner de veras la ideología afuera, hay que proyectar un mensaje coherente, hay que orientar con el ejemplo. No entiende tampoco que el crimen organizado es indiferente a las bondadosas intenciones de un presidente y el supuesto fin del neoliberalismo.

Pero el presidente que no se usa cubrebocas insiste en llevar tapaojos.

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Un comentario

  1. Laura Ramírez dice:

    Un texto que retrata fielmente la realidad de quien mal conduce el timón de este barco llamado “México”, con una prosa suave y cadenciosa que, sí no fuera por el tema que trata, bien podría tratarse de una composición literaria que atrapa y provoca una experiencia estética. Felicidades y gracias.

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