03, Sep 2012

Senador Lujambio

Lo escribo con orgullo: Senador Alonso
Lujambio. Desde hace mucho tiempo lo imaginaba ahí, en el Congreso mexicano,
como un protagonista de nuestra vida parlamentaria. Después de mucho estudiar
al congreso mexicano, después de recorrer su historia, de examinar y criticar
sus normas y sus procedimientos, de verlo a la luz de otras asambleas
legislativas, pocos como él podrían contribuir a su dignificación.
Conocimiento, inteligencia y honestidad para honrar ese espacio que podría ser
el foro de la discusión, la muralla contra la arbitrariedad, la palanca del
reformismo. Y es que Alonso Lujambio tiene los tres instrumentos del
parlamentario: razón elocuente, pasión y responsabilidad. Argumentos,
vehemencia, compromiso con los resultados. La combinación no es frecuente: el
académico suele encontrar argumentos pero desentenderse de los resultados; el
vehemente puede arder pero se olvida de pensar; el práctico no pierde el tiempo
razonando en público. En Alonso Lujambio, uno de los escasos intelectuales – políticos
del presente, se entretejen esas tres habilidades. Si en el gabinete
presidencial del malhadado gobierno calderonista no pudo desplegar su talento
es porque su sitio natural es el Congreso, donde puede ejercerse la
independencia en colaboración.

Lujambio llega a ocupar su asiento en
condiciones dramáticas. Con enorme esfuerzo logró tomar protesta de su cargo: luchando
por su vida, peleando contra un cáncer que no cede. El cuerpo devastado y tan
entero. Tomar protesta del encargo de la representación popular no es solamente
un empecinamiento personal, una terquedad de la que cuelga su deseo de vivir,
es también un mensaje público que no deberíamos ignorar. Esas instituciones tan
vilipendiadas, tan justamente impopulares, tan maltratadas por todos, son, a
fin de cuentas, la gran esperanza de México. Nuestro futuro no es el regalo de
algún redentor ni está en la epopeya de una gran movilización popular. El
futuro se escribirá en la discreta activación de sus canales institucionales,
en el descubrimiento de un diálogo fructífero, en la eficacia que puede surgir
de la negociación. Sólo en las instituciones del pluralismo puede escribirse un
futuro de inclusión y de respeto.

Esa convicción traza la línea de
continuidad de los trabajos académicos de Lujambio sobre el presidencialismo,
la democratización mexicana y el PAN. A tomarnos las instituciones en serio nos
ha llamado en todos sus escritos. Hay que tomárnoslas en serio porque importan,
porque determinan en buena medida la naturaleza de nuestra vida pública, la
estabilidad y la eficacia de la política, la salud de la democracia. Pero hay
que tomárnoslas en serio también porque necesitan de nuestro cuidado. El
maltrato institucional termina erosionando la civilización democrática. Sí: es
importante el diseño del Congreso: sus normas internas, sus procedimientos, la
profesionalización de sus integrantes. Pero también es importante el respeto de
quienes lo integran: la convicción de que en el trabajo se prestigian o se
deshonran las instituciones democráticas.

El estudioso de la política no se ha encerrado
en la mecánica de las instituciones y es por eso que puede entenderlas. En la
ingeniería política puede esconderse una soberbia ciega: creer que todo está en
la mecánica de las reglas, que la historia particular es irrelevante, que la
gente no importa. El politólogo trajo a México la reflexión crítica de Juan J.
Linz sobre el presidencialismo para anticipar los problemas que enfrentaría
nuestra democracia bajo nuestro marco constitucional. Pero, al mismo tiempo,
ese académico ha estudiado las coyunturas críticas, las decisiones estratégicas,
el peso del liderazgo. El nuevo senador sabe que las instituciones cuentan y el
liderazgo también. Que la responsabilidad política reside en la razón y también
en la prudencia.

El senador Lujambio representa al
panismo que le hace falta al PAN y el que le hace falta a México. No es el
panismo ultramontano obsesionado con los antiguos agravios y empeñado en
purificar nuestras costumbres. Tampoco es el panismo de la mediocre y arrogante
tecnocracia de poder reciente. Representa la estrecha franja del panismo liberal
que cree en los derechos, que sabe dialogar, que entiende el presente. Como
legislador podrá aportar conocimiento, inteligencia, lucidez y esa serenidad
que tanto anhela la política mexicana. 

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17 Comentarios

  1. Andrés Pérez dice:

    Cuatacho Lujambiio.
    Claro chuchito haces bien en acordarte del cuate con el que te mariguaneabas!!! A poco nos crees tontos pos bien que sabemos que se mariguaneaban
    Ay el viejo par del “intelectual” y el “senador”… par de rufiancitos ordinarios son ustedes

  2. Juan Ignacio hernández dice:

    Estupendo articulo, coincido en la estatura intelectual de Lujambio y mi admiración total al metro. Silva herzog. Atte. Juan Ignacio Hernandez Mora

  3. mario terrazas dice:

    reconocer el valor humano de lujambio es darnos cuenta que en mexico hay quienes tienen la fortaleza de enfrentar la muerte y mantener el deseo de que las siguientes generaciones tengan un pais mejor.
    nuestros errores como pueblo se pueden corregir mejor reconociendo nuestras virtudes

  4. FMGARZAM dice:

    Lo describes como una rara avis entre una sarta de inútiles. Ya se me había olvidado que antes de ser invadido por la vela perpetua y corrompido por el poder, existió o quiso existir un Panismo liberal.
    Ojalá y podamos dentro de tres años juzgarlo por sus acciones. Que él tenga la salud y demuestre que su cuatacho no estaba en el error al ocupar su espacio (evadiendo otros álgidos temas) y desperdiciando el tiempo de sus lectores.
    Advierto al “ego-nene de las ciencias políticas” y cutacho de sus cuates:
    En tiempos de tender puentes, creo, debiste haber buscado contrapartes intelectuales en los demás partidos y corrientes de la cámara de Senadores. Después de todo es lugar de diálogo, debate, no de monólogos-creo.

  5. Adán Blanco. Campos dice:

    Lo valioso del texto Mtro. Jesús , es que partes del principio de las cosas: no utilizas premisas falsas ni conclusiones impregnadas de falsos dogmas o sofismas. Lo evalúas tal y como es, sin tomar en consideración las falacias que impregnan la política y opinión pública mexicana.

  6. Connie Roldán dice:

    Mucho me gustó tu artículo sobre el Senador Lujambio. Chapeau para él y para ti. Estoy convencida que nada nos acerca tanto a la vida como recordar que la muerte puede estar cerca.

  7. Pablo Ochoa dice:

    Solo tuve contacto con Lujambio cuando era Comisionado del IFAI, hace ya algunos años. Cerró el paso a una solicitud de acceso a la información en materia de seguros. Fue lamentable el proyecto de Resolución que preparó.

  8. Columba Acostav dice:

    En un principio tenía pensamientos encontrados en relación con la propuesta y posterior toma de protesta de Lujambio. Por un lado, ¿es ético y moral que en esas condiciones físicas, que evidentemente no le van a permitir desempeñar al 100% sus actividades, tome posesión del cargo? por otro lado: ¿se le va a discriminar a una persona, solo porque padece una enfermedad de esa naturaleza y que aparte, está luchando como pocos, contra ella?. Ante esa disyuntiva y después de ver a una INÚTIL como Ana Gabriela Guevara, que contrariamente a Lujambio, derrocha salud y vigor físico, pero que ni siquiera sabe qué puesto va a desempeñar y en dónde está su oficina!, llegué a la conclusión que prefiero mil veces el talento intelectual del Senador Lujambio, a pesar de sus carencias físicas, al de una atleta que solo va a ser una borrega más de su grupo parlamentario. Por lo pronto, Lujambio asegura conocimiento, inteligencia, cultura y experiencia y no merece ser discriminado por una causa completamente ajena a él. No deja de ser un ejemplo de lucha contra esa terrible enfermedad. Bienvenidos Lujambios y fuera Guevaras!.

  9. Burda dice:

    Jesús no sé decir algo o agarrarte el cachete (alegoría), asee aseee

  10. más burda alegoría dice:

    -_-

  11. Santiago Lagos Detoz dice:

    Nota Bene, señor Silva-Herzog:
    La desgracia de que Lujambio sufra cancer lo es en exactamente la misma proporcion que tambien lo es para cada persona que padece cancer y su familia. Mas aun, esa es una cuestion personal y privada de cada familia afectada por tal enfermedad. En cambio, la manera en que aborde el paciente el tratamiento de su enfermedad si involucra influencias y dineros publicos, entonces ya es un asunto de legitimo interes publico. Por ejemplo, si Lujambio ya esta tan disminuido de sus facultades fisicas y mentales, entonces ¿por que se le concedio una senaduria?
    La pregunta adquiere mayor relevancia porque ni siquiera compitio por un escaño por eleccion popular, sino por la via plurinominal, es decir, por dedazo de sus amigotes en la jefatura del partido. Ahora, como senador y a diferencia de la abrumadora mayoria de los pacientes de cancer mexicanos, Lujambio tendra acceso a una atencion medica de primera con 100% de cargo a los contribuyentes mexicanos (el senado tiene su propio servicio medico, reminiscente del servicio e infraestructura de los proverbiales hospitales de Houston). Mas aun, con la sinecura que se gano y el salario de oligarca que implica, Lujambio ya se aseguro de que su familia no se quede en la inopia, como tan a menudo es el caso de familias con hijos pequeños que se quedan sin cabeza de familia.
    Podria ser falta de tacto cuestionar lo genuino del animo que expreso Lujambio al tomar posesion de su curul, pues en principio eso entra en el dominio de su estricto ambito personal, pero como transfiere los enormes gastos de su tragedia personal al erario, ya no lo es tanto y, en cambio, sí es sin duda un asunto de interes publico. Y para corolario: ¿realmente no habia en el PAN otro candidato mas idoneo en este momento, fisica y mentalmente, para ocupar el puesto?
    Entiendo que usted y él sean cuatachos del ITAM y a lo mejor hasta compadres, pero entonces quiza hubiera sido de mayor dignidad y profesionalismo como columnista politico el que se hubiera abstenido de hacer la hagiografia de su colega y amigo, del mismo modo que los jueces en las democracias liberales se excusan de ver ciertas causas por conflicto personal de intereses, y sin duda que su amistad personal con el senador de marras representa un conflicto de intereses con su ocupacion de analista publico. Pues eso.

  12. FMGARZAM dice:

    Lujambio o no, la verdad es que la ciencia política sale sobrando ante las carencias y las necesidades que enfrenta el país. Tanto arte o técnica o estudio sale sobrando. Me recuerda una escena en las aventuras de Indiana Jones, donde tras abatir a varios pelados a puñetazos le sale un Samurai o Ninja o Beduino que de lejos le dibuja con movimientos sus destrezas y armas, Jones simplemente saca la escuadra y se lo hecha.
    Las encuestas de Reforma de este mes, publicadas el 1° de septiembre, arrojan el resultado sobre el principal problema que aqueja al país, la gráfica es muy elocuente. En 2007 Crimen/Inseguridad 39% mientras Economía 24%, casi se igualan durante la mini-crisis en 2009, en estos días Crimen/Inseguridad 58% mientras Economía 23%. (Eso podría explicar en cierta forma la falta de punch o K.O. de la izquierda.)
    Más evidente no hay nada (no es solo encuestas, ahí están los balazos y los cañonazos de poder o billetes). La necesidad de gobierno, buen gobierno. Si el próximo gobierno no resuelve el principal problema del país crimen/inseguridad, la ingobernabilidad que reina en las calles, muy pronto esta va a terminar por arruinar a la economía. Y en la inseguridad y sin una buena economía no habrá política, mucho menos ciencia política. Quizá ni estado.

  13. Alberto dice:

    Esta editorial que parece se le recrimina al autor por su cercanía con Lujambio le encuentro mucho fondo. Nos recuerda la importancia de activar instituciones y de velar no solo por los mecanismos y reglas sino también por la calidad de las personas que integran dichas instituciones. Agrego además que la mención de un panismo liberal la percibo como una bocanada de oxígeno, como un posible referente aspiracional o corriente que ojalá tome impulso dentro del PAN.
    Alberto Ovalle

  14. Javier Becerra dice:

    Coincido con ese disgusto generalizado por conceder tiempo y espacio a alguien que no va mas alla de una inteligencia politica promedio. Los halagos exhacerbados, no me sorprenden cuando de entre amigos se trata. Pero entonces habia que aclarar previamente ese lazo entre ustedes. Si , efectivamente , las marihuanadas de Lujambio son del conocimiento popular y eso no se si hay que alabarselo o no. Lo arriba mencionado no es sarcasmo, ni rumor. Lujambio lo sabe.

  15. Heidi Alcazar dice:

    Federico, federico m garza martínez o garza martínez, o como te llames, no creo eso de las marihuanadas de los amigos, pero acaso tu freelance de El Norte, ¿no te marihuaneas cuando escribes aquí? Loco.

  16. mco dice:

    Lujambio en el Senedo, como pez en el agua.

  17. FMGARZAM dice:

    H:
    Mucho Gusto.
    La realidad es más enervante que el fatídico alcaloide.
    Algunos, y la verdad que eso nunca ha sido lo mío, muchos usan la yerba para evadirse de la realidad.

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