01, Abr 2008

La felicidad del extremista

Happy_hitler_2_3Están de moda los estudios y mediciones de la felicidad. El Economist más reciente registra uno de los últimos libros de la tanda. Se trata de Gross National Happiness, de Arthur Brooks. Entre los descubrimientos del economista resalta que los extremistas son más felices que los moderados. Sea de derecha o de izquierda, el radical se declara más feliz que el tibio. La razón parece bastante obvia: el extremista no se atormenta con vacilaciones. Está convencido de que tiene razón y que el otro no solamente está equivocado, sino que es el Mal.

Flaubert no necesitó estadísticas para ubicar el origen de ese bienestar: "Ser tonto, egoísta y tener buena salud son las tres condiciones para ser feliz; pero si nos falta la primera, todo está perdido."

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01, Abr 2008

¿Cena con Sócrates?

¿Te apuntarías a una cena con Sócrates? Sí, claro, ¡gran oportunidad discutir con él sobre los propósitos de la vida! ¡No! Arruinaría la fiesta con sus rollos. De eso discutirán hoy en Londres.

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01, Abr 2008

Hobbes y las ficciones

LeviathanJosé Antonio Aguilar escribe un ensayo inteligente en defensa del liberalismo euclidiano: un liberalismo que defienda la geometría de los derechos frente a las tentaciones del mito, los embrujos de la  historia o las desconfianzas al mercado. En un párrafo alude a mi lectura de Hobbes en un textillo reciente. Cree que interpreto mal su proyecto intelectual: en el Leviatán no se lanza contra la imaginación (como yo sugiero) sino contra sus desvaríos. “Para Hobbes, la razón no debía aplastar a la imaginación; debía guiarla o ensillarla como un corcel bronco.”

Tiene razón José Antonio. Hobbes es uno de los teóricos más imaginativos en la historia del pensamiento político occidental. Lo que habría que ubicar es el sitio de ese talento pictórico en su sistema. No deja de ser extraño que el más prodigioso productor de metáforas sobre el poder, la ley, la libertad y el orden sea uno de los peores enemigos intelectuales de la metáfora. Pensar a través de esas ficciones, dice en su obra maestra, es deambular entre absurdos. Tarde o temprano, terminaremos en el pleito o la sedición. Por ello creo que la imaginación en la obra de Hobbes es un recurso retórico, no una herramienta de su ciencia.

Comparto el valor de la geometría hobbesiana pero no dejo de ver en ella cierta inhospitabilidad. Admiro la silueta de su edificio y la solidez de sus cimientos pero creo indispensable intervenir su simetría. Esa intervención le resultaría subversiva a Hobbes–tan peligrosa, por cierto, como la carcajada. Conocer los vínculos entre los ángulos internos, las líneas rectas y la circunferencia es vital. ¿Lo es todo para entender y hacer política?

El artículo de José Antonio Aguilar Rivera será publicado en la edición de verano de la preciosa revista bilingue Literal.

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01, Abr 2008

Donde los hombres aprenden a ser crueles

Héctor Abad publica una magnífica estampa sobre las FARC en El país semanal de este domingo. La guerrilla más antigua del continente nació de la desesperación de un grupo de campesinos, se transformó en comando marxista para terminar como una millonaria organización criminal. Si su discurso es espectral, sus métodos “de lucha” son repugnantes.

FarcAunque tengan algunos cuadros de apoyo en  las ciudades e incluso en el exterior, “la guerrilla más vieja del mundo” es eminentemente rural. Incluso rural es una palabra inexacta, pues, más que rural, la guerrilla de las FARC se ha convertido en una guerrilla selvática. Son las selvas desmesuradas e inextricables de Colombia las que explican que todo el poderío militar de Estados Unidos (que entrega a Colombia, después de Israel y Egipto, la tercera ayuda militar más grande del planeta) haya sido incapaz de rastrear el sitio donde se encuentran, por ejemplo, los tres contratistas norteamericanos secuestrados desde hace cinco años en el sur del país. Y es la selva también lo que le da su carácter (salvaje) a este conflicto, porque allí, al decir de un poeta colombiano, “los hombres aprenden a ser crueles”.

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31, Mar 2008

Risa y milagros

Mendoza_savater_2

Hace algunos años leí un artículo de Fernando Savater donde proponía un medidor de la laicidad: donde acaba nuestra capacidad de reir termina nuesto laicismo. Perdí el artículo y ahora ni google me ayuda a encontrar esa cita que resume la centralidad política del humor. Ahora, en diálogo con Eduardo Mendoza, Savater vuelve a esos asuntos: la risa, las ceremonias, la búsqueda de lo sagrado y la invasión de lo ridículo. De ahí:

E. M. En estos tiempos, la religión es el último reducto del humor. Nada me ha divertido más que las encíclicas papales.

F. S. Pero el humor lo pones tú, no el Papa.

F. S. Hay una disposición a creer porque nos vamos a morir. Creemos en cualquier cosa para ver si nos salvamos por algún lado. Eso y la necesidad de que los malos sean castigados, y los buenos, premiados. Esas cosas pueden ser ingenuas, pero tienen su lógica. Pero que te lo cuente un tipo con evidente aspecto de sinvergüenza y que diga que lo que acaba de mear es una pócima para sanar a los ciegos…

E. M. Es que la base de la religión no es lo que te cuentan, sino lo que tú quieres creer, y hay una gran necesidad de seguir unas liturgias que tienen un final terapéutico.

F. S. Los ritos de tránsito tienen su sentido. Cuando se te muere alguien cercano te gustaría saber qué hacer. No vas a decir: lléveselo usted y tírelo. Quieres hacer algo pero no sabes qué. Una vez fui a un homenaje cívico a un editor, póstumo, con discursos y música. Y un amigo me dijo: esto lo hacen mejor los curas.

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31, Mar 2008

Diálogo, verdad, reglas

Mandar al diablo las instituciones no es el deshacerse de lo inservible sino desprenderse de lo elemental -y de lo propio. No es atacar la fortificación enemiga sino perforar la nave donde uno viaja. Dirán los defensores de las comillas que López Obrador no mandó al diablo a las instituciones sino a sus instituciones. Subrayarán que los institutos remitidos al caluroso territorio eran los de la derecha tramposa. Pero ahí está el gran problema del lente marxista. Las instituciones del Estado no pueden entenderse como armas de los encumbrados contra los justos. Son el domicilio común, el espacio indispensable para la convivencia. Cuando el caudillo gritó a los cuatro vientos que las instituciones merecían estar ahí, en el infierno de la porquería, era claro que mandaba al diablo también a quien lo hacía su candidato. Era cuestión de tiempo que los efectos de la convocatoria se hicieran sentir en su propia casa. Se ha consumado el aviso: al PRD se lo ha llevado el diablo.

El discurso del gran caudillo ha sido un coherente embate a los tres fundamentos de la convivencia: el diálogo, la verdad y las reglas. Ése es el tripié del trato institucional: aceptar la realidad, acatar las reglas, tolerar al otro. No es extraño lo que pasa en la familia perredista porque ahí ha avasallado ese mensaje: no se puede conversar con los traidores; no importan los hechos; sólo valen las normas que me validan.
Para leer el artículo completo …

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30, Mar 2008

Por aquello de los archisílabos

Nanopecados.

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30, Mar 2008

Jean Nouvel, Pritzker

Nouvel_instituto_mundo_rabeJean Nouvel, famoso sobre todo por su instituto árabe en Paris, ha ganado el Premio Pritzker de Arquitectura. La versión electrónica del New York Times adelanta un perfil que esperaba publicación hasta la semana próxima. El jurado elogia la capacidad de sus edificios de insertarse y contrastar con el entorno

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27, Mar 2008

Moda

“Siempre ha habido modas en la crítica literaria pero lo que está de moda ahora es estar de moda, la desesperada búsqueda de algo sexy.” William Deresiewics en The Nation.

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26, Mar 2008

Manipulación silábica

Slabas

En su estupendo prólogo a Matar a un elefante, Arcadi Espada resalta un descubrimiento de Orwell: la política y el periodismo son sistemas eufemísticos. Artilugios para trastornar el sentido de las palabras. Dulcificaciones del lenguaje para que no desagraden a ningún paladar; acolchonamiento de las palabras para que nunca raspen: complejos dispositivos del encubrimiento. El cazador de periodistas tiene razón, pero tal vez se queda corto. El ocultamiento de la palabra rasposa no es vicio profesional. Toda plataforma de comunicación está tentada por el eufemismo. No son sólo el reportero y el candidato quienes retocan la verdad y esquivan la palabra espinosa para emplear el término confortable. Todos usamos las palabras como máscara y como bálsamo. Al hablar untamos crema y esparcimos velos.

Una de las herramientas del camuflaje es la manipulación silábica. Las palabras no serán líquidas pero son elásticas. Una palabra puede encogerse, doblarse, expandirse. Un par de letras empleadas como prefijo pueden apocar o ensalzar lo que anticipan. El efecto de ‘post’ sobre cualquier palabra es mágico: la cosa más ordinaria adquiere por efecto de esas letras la profundidad de un misterio académico: la condición postdoméstica merece un seminario y alguna beca. Es perceptible la propensión a prolongar las palabras como si la hinchazón silábica agregara dignidad a quien las pronuncia. Karl Popper habló en algún momento de esa epidemia. Hablaba de esa extraña persuasión de los charlatanes que creen que un esdrújulo cargado de prefijos era certificado de profundidad. Soy demasiado tonto para descifrar esas palabras, decía el filósofo que no cojeaba precisamente de modestia. En esa vena, el filósofo vasco Aurelio Arteta ha hablado de la moda de los archisílabos. Los locutores nos han contagiado su verborrea, como si el resto de los mortales también tuviera que llenar el tiempo con saliva. Hay que colmarse la boca de palabras, de palabras largas. Ya no se trata del blablablá de siempre, sino de un pujante blablablablablá.

Ya no hay método, todo es metodología; se señaliza pero no se señala. Las cosas se complementan para no completarse. Por supuesto, los políticos se posicionan y emiten posicionamientos pero no se sitúan en ningún lado ni adoptan una postura; mucho menos, deciden. Las medicinas han sido sustituidas por los medicamentos. La vinculación ha matado al vínculo y el enjuiciamiento al juicio. Nadie habla de normas, todos pontifican sobre la normatividad. La problemática anula los problemas. Los documentos han desaparecido, ahora hay pura documentación. Gobernabilidad se oye bien, pero gobernación (que bien nos ahorraría dos sílabas) nos suena burocrático. Y el anteriormente ha eclipsado al antes, mientras el pomposo posteriormente ha borrado al prosaico después. Chesterton sugería un ejercicio mental. Como rutina de gimnasia neuronal, uno debería esforzarse en expresar una opinión en palabras de una sola sílaba. Cuando uno adelgaza sus palabras se ve obligado a pensar, decía el gordo de las paradojas. Habría que decir que, en inglés, la comunicación monosilábica encuentra sitio pero, en español, termina siendo bastante fachosa, a menos de que digamos: yo voy al mar a ver el sol.

Otra forma de manipulación silábica es la devoción por los prefijos y el lamentable desprestigio de los sufijos. Ir a la megamarcha del domingo parece un compromiso histórico indeclinable. ¡Claro que voy a ir! Llego a las 7.00 en punto. Pero desmañanarse para desfilar en la marchota no vale ni una pancarta. Construir una megabiblioteca emociona como si se tratara de un proyecto vasconcelista pero levantar una bibliotecota parece lo que es: una tontería mega-lómana. La prensa informaba hace poco que se ha inventado el nanolibro más pequeño del mundo, un libro producido a nanoescala en unos laboratorios canadienses. No parece ser una invención particularmente práctica porque se necesita un microscopio para leerlo y, al parecer, no se pueden doblar las hojas para acordarnos dónde nos quedamos. Lo que es claro es que, si al invento se le hubiera llamado simplemente libritito o peor aún, librititín, nadie habría tomado por seria la chifladura.

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25, Mar 2008

Del lente de Irving Penn

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Giorgio de Chirico, retratado por Irving Penn en 1944. Otras imágenes de su exposición en la Morgan Library de Nueva York por aquí…

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25, Mar 2008

La narcoguerrilla

El artículo de Joaquín Villalobos en El país de ayer distingue dos tipos de movimientos guerrilleros en América Latina. Unas guerrillas consideraban la lucha armada como un instrumento, otras un fin en sí mismo. Las primeras, a su juicio, empujaron transformaciones, mientras las segundas no se dieron por enteradas cuando el mundo cambió y se abrieron espacios para la izquierda. Entre éstas destaca a la FARC. El calificativo de terrorista no es invento norteamericano, es la justa descripción de un grupo que ha extorsionado, secuestrado y asesinado a miles de inocentes. Concluye Villalobos:

Las FARC son una amenaza transnacional, tienen el poder financiero del narcotráfico para corromper, intimidar y destruir instituciones en cualquier parte como cualquier cartel, pero su pasado político insurgente confunde. Perú, Brasil y Panamá los persiguen de forma coordinada con Colombia, sin embargo, Venezuela y Ecuador la consideran una insurgencia legítima y esta diferencia provocó la reciente crisis regional. No son los gobiernos el problema, sino las FARC. La confusión sobre la naturaleza de éstas alcanza a sectores de la izquierda europea y latinoamericana, particularmente en México. Estas izquierdas siguen idealizando al guerrillero y justificando una violencia que ya no es política sino criminal. Sustentan su posición en el imaginario de un pasado autoritario inexistente, necesitan mentir, justificar excesos y reinventar a su enemigo para tener sentido. Su apoyo a las FARC fortalece en definitiva a la derecha colombiana y constituye un peligro para sus propios países.

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25, Mar 2008

Hitchens y Sullivan sobre Obama

Christopher Hitchens y Andrew Sullivan discuten la personalidad de Obama. Hitchens lo retrata como un cínico. Sullivan sale en su defensa.

Vale también el artículo de David Brooks sobre Hillary Clinton en el NYT de hoy. Su empeño de bloquear a su contrincante demócrata representa la "audacia de la desesperación."

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24, Mar 2008

Berman e Irak, 5 años después

Cambell_190v_En Terror and Liberalism, Paul Berman sostuvo que la intervención en Irak correspondía a una guerra antifascista y que merecía, en consecuencia, todo el respaldo de la izquierda. A cinco años de la invasión, reconsidera sus opiniones en un artículo en el New York Times para reiterar que se trata, sobre todo, de una batalla ideológica. La torpeza de Bush tiene una carga de responsabilidad en el fortalecimiento del extremismo pero no lo explica totalmente. Berman acepta haber menospreciado la capacidad del fundamentalismo islámico para intimidar a quienes rozan posturas liberales en Medio Oriente

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24, Mar 2008

Biografía y miseria política

Es penoso lo que las figuras políticas han hecho de sus biografías, pero es más penoso lo que esas biografías han hecho de la política mexicana. Ahí está el caso deplorable -y triste, me atrevo a decir- de Arturo Núñez, un reformista sensato y experimentado, curtido en el proceso de cambio electoral; un hombre que era interlocutor válido para todas las fuerzas políticas y que quemó su respetabilidad en los fuegos del resentimiento. Que haya renunciado al PRI para protestar por la candidatura de su entrañable enemigo es entendible y aún plausible. Bien hizo en salirse de un partido que postulaba a quien no le merecía respeto. Es un acto de congruencia abandonar un barco conducido por un truhán. Tampoco me parece criticable que haya aceptado la oferta de un partido al que antes había criticado. Es comprensible que quien renunciaba a un partido, ejerciera su derecho de seguir militando en política. La libertad supone ese derecho de cambiar de opinión y de trinchera. Ciertamente, habría sido bueno que el político expusiera públicamente sus razones para aceptar la invitación de quienes tildó de empresarios de la reclamación. En silencio cambió de camiseta y aceptó disciplinadamente el obsequio de una candidatura. Lo que resulta más que cuestionable es la cadena de silencios posteriores. Nada dijo Arturo Núñez frente a la mentira del caudillo perredista de que había sido víctima de un robo electoral. Pocos como él podían aquilatar la dimensión del fraude de López Obrador al llamarse "presidente legítimo". Pocos como él podían calibrar la demencia de embestir contra las instituciones que no son instrumentos de unos, sino el domicilio de todos. Y en sus silencios, Arturo Núñez se volvió cómplice de la peor agresión contra el pluralismo mexicano desde que Vicente Fox quiso eliminar a su adversario empleando los instrumentos del Estado.
Para leer todo el artículo…

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