27, Abr 2008

Dos Méxicos

El Economist aborda en su edición más reciente el abismo de dos Méxicos. Un dato sobresale: en el norte, el 12% de quienes viven en zonas rurales viven en extrema pobreza. En el sur es el 47%.

Mxico_economist

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
24, Abr 2008

Escaleras

Rodchenko
Alexander Rodchenko, 1930.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
24, Abr 2008

¿Cuándo termina un exilio?

Lo pregunta Rafael Rojas.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
24, Abr 2008

Desacuerdos

Adolfo Sánchez Rebolledo publica hoy un interesante artículo en La jornada en el que rebate la idea del conservadurismo de nuestra izquierda.

Invocar el pensamiento conservador del pasado para combatir a los adversarios del presente es una de esas típicas salidas sin imaginación a las que son tan afectos algunos intelectuales críticos de la izquierda. En el afán de probar el falso progresismo de las izquierdas recurren al viejo recurso de eludir los contextos para quedarse en las similitudes formales de las analogías históricas: no les importa el ropaje con el que visten sus afirmaciones, sino el efecto entre sus lectores. Se acusa a la izquierda de reinventarse, para el caso de la reforma petrolera, una causa sustentada en el reconocimiento de un absoluto –la nación–, equiparable a la afirmación de la religión en el pensamiento conservador. Pero el intento es desmesurado, si de lo que se trata es de a) apuntalar con el beneficio de la duda la reforma enviada por el gobierno, y sobre todo por la pretensión de b) denunciar (en nombre de la izquierda ideal con la cual Calderón en sueños juguetea) el conservadurismo antidemocrático de los partidos que tomaron la tribuna del Congreso.

El artículo de Sánchez Rebolledo merece una lectura atenta, pero sigo pensando que el impulso crucial de nuestra izquierda partidista es más la resistencia que la reforma y que su mirada está más en orgullos de identidad histórica que en estrategias para enfrentar el futuro. No sé si mi argumento sobre el carácter conservador de la izquierda mexicana sea una "salida sin imaginación". Es la sugerencia de que el espejo en el que quiere verse no corresponde a sus nociones cruciales ni a sus estrategias. Creo, con Giddens, que frente al eje que separa la izquierda de la derecha hay que trazar también un eje que separe modernización de conservadurismo. ¿Nuestra izquierda es modernizadora? Vuelvo a citar lo que dice el sociólogo inglés:

Modernización significa elaborar políticas que nos permitan adaptarnos a un mundo distinto del anterior, en el que la globalización es el principal motor del cambio. Y ya no tiene por qué identificarse a la derecha política con el conservadurismo. Puede haber modernizadores de derechas; Sarkozy es un ejemplo perfecto. El futuro de la izquierda en Francia, dije, pero también en general, está en adoptar la modernización; en otras palabras, en elaborar políticas que nos ayuden a preservar y profundizar los valores de izquierdas en la era de la globalización. Tenemos que convencer a los conservadores de izquierdas de que avancen hacia la modernidad.

¿No es válido este planteamiento para nuestra izquierda también? Yo creo que sí.

Discrepo también de la filiación que hace Sánchez Rebolledo de las políticas de apertura. Dice él que la reacción antiestatista fue impulsada por "el gobierno, el empresariado, el Departamento de Estado y las trasnacionales." ¿Antiestatismo de derecha, estatismo de izquierda? El simplismo de la contraposición me parece propio de otro tiempo y le hace un flaco servicio a las izquierdas contemporáneas en el mundo y, en particular, en América Latina. Pasa por alto la crítica de muchas izquierdas a cierto intervencionismo estatal y su éxito para combinar apertura económica con una intensa política social.

Sánchez Rebolledo también pide seriedad en las palabras. Dice que "se secuestran personas y vehículos con violencia." No solamente. La amenaza de la violencia o cualquier intimidación puede servir para retener a alguien (o algo) indebidamente. Si la palabra se usa para aludir a personas raptadas, puede emplearse también para espacios: se secuestra una tribuna cuando se le retiene indebidamente para exigir que se actúe de acuerdo a la voluntad de quienes la ocupan. Tampoco cree válida la referencia al golpismo. Coincide en ese sentido con lo que escribía ayer Héctor Aguilar Camín. Es excesivo hablar de golpismo cuando el Congreso no ha desaparecido, dicen. Cierto. Hay que matizar la expresión. Los ocupantes de la tribuna no han suplantado al Congreso ni están dictando leyes de acuerdo a la voluntad del FAP. Pero lo que observamos como si fuera una nimiedad es una especie de golpismo rutinario, aparentemente inofensivo y ya confundido con los usos parlamentarios, que impide la deliberación y la decisión de los órganos constitucionales. Se trata del bloqueo ilegal del régimen constitucional. Insisto: ¿cómo nombraríamos un operativo del PAN y sus aliados que bloqueara la discusión y la decisión frente a la despenalización del aborto? ¿Libre manifestación de las ideas?

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
24, Abr 2008

100 intelectuales globales

051226mast_6_r14744_p198_3Prospect y Foreign Policy enlistan "100 intelectuales globales." Las revistas incluyen entre ese centenar de pensadores a Fernando Henrique Cardoso, Alma Guillermoprieto, Enrique Krauze, Fernando Savater y a Mario Vargas Llosa.

Las revistas abren una votación en línea para designar a los favoritos.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
23, Abr 2008

Libros no escritos

Steiner_unwrittenEl nuevo libro de George Steiner desvela a sus lectores los libros que no ha escrito. El nombre y la portada de su edición norteamericana retratan un hueco. Mis libros no escritos es el título de esta obra de siete capítulos que corresponden a tantos espectros. La imagen de la carátula, diseñada por Rodrigo Corral, capta dos sujetalibros que sujetan aire. Podría pensarse que la idea del libro no escrito es, en algún sentido, tautológica, en tanto que es una forma de nombrar al ensayo. En efecto, todo ensayo es un libro abandonado, como detectó con insuperable claridad William Hazlitt a l exclamar: “Ay, qué abortos son estos ensayos!” Interrupción de una idea; exposición de un argumento inconcluso, preparativo para una función que no llega. Todo ensayo sería un libro no escrito. Su fórmula, según Paz, es decir lo que hay que decir, sin decirlo todo.

Pero los libros no escritos de los que habla Steiner son aquellos que por su ausencia, lo definen. No son empresas intelectuales que la distracción o las prisas han boicoteado. Son libros que Steiner no se ha atrevido a escribir, que no podría escribir. Más que proyectos pendientes, son dolencias presentes.

La sabiduría de Steiner es pedregosa, no fluvial. No discurre siempre con soltura y transparencia. Al ensayista lo secuestra reiteradamente un catedrático pomposo que no puede liberarse de sus bibliotecas y sus terminajos. Se necesita equipo de alpinista para escalar algunas frases suyas. “A pesar de que puede asumir modos “surrealistas,” la gramatología de nuestros sueños está lingüísticamente organizada y diversificada más allá de las histórica y socialmente circunscritas provincialidades de lo psicoanalítico.” Seguramente estoy traduciendo con torpeza, pero el original es tan escarpado como esta versión. Con todo, la aspereza retórica es apenas la costra que envuelve una sutileza. Al pasearse alrededor de sus silencios, Steiner se desnuda: borda lo que le duele, lo que no entiende, lo que le falta, lo que la vida ya no le permitirá. Es perceptible el matiz testamentario de este libro: no es la última voluntad quien ordena el reparto de propiedades, sino la despedida a todo lo que no fue. La herencia que quiere dejarnos Steiner no es el catálogo ordenado de sus posesiones, sino esos borradores que son su carencia dorsal y que siguen esperando autor. Steiner no pudo escribir un libro sobre la envidia porque sentía el tema demasiado cerca del hueso. No redactará el tratado sobre los lenguajes del erotismo porque, a pesar de haber tenido “el privilegio de hablar y hacer el amor en cuatro idiomas”, es incapaz de entregarse a la infidencia. No publicará el libro que quisiera escribir sobre su devoción por los animales porque la introspección que ese proyecto exigiría supera su valor. Tampoco leeremos la propuesta de un nuevo quadrivium. Steiner se sabe inexperto en ecuaciones no lineales y en genética.

La notita introductoria lo dice mejor, por supuesto: “Un libro no escrito es más que un hueco. Acompaña el trabajo que uno ha hecho como una sombra activa, irónica y dolorosa al mismo tiempo. Es una de las vidas que pudimos haber vivido, uno de los caminos que no tomamos. La filosofía nos enseña que la negación puede ser decisiva. Es más que el rechazo de una posibilidad. La carencia tiene consecuencias que no podemos prever ni calibrar con precisión. Es el libro no escrito el que pudo marcar la diferencia. El que pudo habernos permitido fallar mejor. O tal vez no.”

El camino que nunca tomamos nos retrata mejor que el que seguimos.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
22, Abr 2008

Del arte de insultar

El insulto es un arte en decadencia. Jorge Ibargüengoitia recordaba a un director de escuela que gritaba furioso: «patán,» «vulgarón.» La sequía de nuestra creatividad se demuestra en las manidas ofensas sexuales o ideológicas. Nada más aburrido, decía Ibargüengoitia, que el espectáculo de dos mexicanos que se insultan:

– ¿Qué?
– ¿Pos qué, qué?
– Lo que quieras güey.

Ese parece ser el ping-pong de la deliberación nacional.

El Times de Londres recoge diez insultos memorables de la historia política inglesa. Ojalá los plagiarios mexicanos refresquen sus fuentes aquí. El genio político parece medirse por ese talento. Por eso es devastador el veredicto de Ben Macintyre sobre la era de Tony Blair: «en diez años, Tony Blair no ha proferido un solo insulto memorable.» De la selección, destaco el ataque de Lord St. John de Fawsley a Margaret Thatcher: «Cuando habla sin pensar, dice lo que piensa.»

Un insuperable catálogo de insultos puede encontrarse por aquí.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
21, Abr 2008

De comparaciones e inferencias

Las comentarios que he recibido en relación a mi artículo sobre nuestra izquierda conservadora apuntan varias críticas. Trato de responder.

Unos rechazan la comparación del ideario lopezobradorista con el conservadurismo de Alamán. Sería absurdo pensar equivalentes esas visiones. Pero encontrar un símil, un aire de parentesco, hacer una comparación es establecer conexiones que tienen sentido en un ámbito específico. Cuando se estiman semejanzas no se pretende, en modo alguno, afirmar una identidad. Decir que un niño se ríe como su abuelo no quiere decir que el niño sea su abuelo. Sugiero semejanzas en dos hilos argumentales. El primero afirma que la nación es una entidad amenazada cuya sobrevivencia cuelga de la veneración de algo sagrado. Un depósito de dogmas, orgullos, esperanzas y ritos como el único manto que une a los mexicanos. ¿No es el petróleo el reemplazo del lazo religioso al que se aferraba Alamán? La segunda cuerda argumentativa sostiene que la nación, como entidad histórica, no puede expresarse en las burdas instituciones representativas regidas por reglas aritméticas. La democracia representiva no es suficiente para dirigir al país.

Otros creen que el artículo es una defensa del PRI. No sé por qué. Rosario, quien pide a Reforma ser más exigente con sus colaboradores, saca un extraña conclusión de mi texto. A su juicio sugiero que «los únicos demócratas, realistas y verdaderamente preocupados por el futuro del pais, son los priistas que se quedaron en el PRI.» No sé dónde leyó eso. No sé tampoco de dónde lo habrá inferido. Registro que el PRI aceptó su derrota en el 2000. El PRD no la aceptó en el 2006. ¿Invento algo? No digo ni sugiero que antes de la ocupación priista de la izquierda viviéramos en el paraíso. Apunto que la subordinación de la izquierda a esa clase política terminó con un impulso crítico y frustró la emergencia de un partido moderno de izquierda como los que gobiernan Brasil o Chile en estos momentos. La migración de los priistas fue útil, decisiva. También ha tenido costos elevados: están a la vista.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
21, Abr 2008

Elogios de un secuestro

Magritte_pipaManuel Camacho le exige al país que le agradezca al lopezobradorismo la patriótica toma del Congreso. ¡Pudo haber sido peor! dice. Va más allá: la toma del congreso fue una muestra de civilidad ante las opciones posibles. Tiene razón: es una muestra de refinamiento cultural que el secuestrador nada más retenga a su presa–además le da de comer. Le pudo haber cortado los dedos lentamente. Muchas gracias al mochaorejas que solamente rebanaba cartílago de sus víctimas. John Ackerman se ofende con los calificativos que se han usado para describir la clausura del Congreso. Esto no es un secuestro, dice. Es una toma que demuestra que no hay normalidad democrática en el país. Lo mismo hacen las FARC, los cientos de secuestros son sólo teatralizaciones de la injusticia; en realidad solo toman personas para escenificar una ideología. Porfirio Muñoz Ledo, después de elogiarse, rechaza el culto a los procedimientos. Si no hay plena legalidad, sugiere, la tribuna del Congreso es la fachada de una farsa. ¡Hay que ir a la sustancia democrática! Y la sustancia somos nosotros. Carlos Imaz la ve como una pacífica defensa de la constitución. ¿Para qué gastar en la Suprema Corte de Justicia y en jueces?, ¿para qué perdemos el tiempo en procedimientos si ya tenemos a Layda Sansores? Y nuestra defensora de la Constitución celebra: ¡estuvo increíble!

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
21, Abr 2008

La progresía alamanista

La toma priista de la izquierda ha tenido consecuencias funestas para el pensamiento crítico mexicano. Son consecuencias que desbordan los confines de la política y que afligen el espacio de la cultura. No solamente carecemos una política socialdemócrata moderna; también estamos perdiendo la denuncia independiente y aguda que alguna vez tuvimos. Se trata de una consecuencia inesperada de la transición democrática en México: en el sitio de la izquierda se ha conformado un duro, talentoso y audaz bloque antidemocrático y conservador. Su vocabulario es popular pero sus ideas son rancias; sus estrategias colindan con lo insurreccional pero su programa es profundamente conservador. Ese núcleo expriista se ubica en la izquierda si atendemos la geometría de los partidos; pero es antidemocrática si consideramos su actuación política, tradicionalista si atendemos sus nostalgias, y antiliberal si desmenuzamos su actitud frente a la ley, frente a la diversidad, frente al debate. Paradoja transicional: la oposición a la democracia no se aglutinó en el PRI cuando éste perdió la presidencia de la república en el 2000: se aglutina en los priistas que perdieron la presidencia, seis años después.

El debate sobre el petróleo no es un debate ni es sobre el petróleo. Evocaciones de un pasado glorioso, manifiestos sobre la devoción debida a los símbolos patrios, juramentos de identidad nacional, invitaciones al paraíso por el atajo de una reforma limitada, testimonios de fidelidad a un caudillo, reiteración de odios y obsesiones. Me han sorprendido dos cosas de este circo: el absurdo de las desproporciones y que los opositores a la reforma de Pemex se piensen progresistas.
Para leer el artículo completo…

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
20, Abr 2008

Entrevista a Steiner

SteinerDe los gustos musicales de su perro (Tchaikovsky, Ravel y Duke Ellington); de su nuevo libro, del extraño uso del subjuntivo de una amante francesa, de sus felices años en la redacción del Economist, de su injustificable aprecio por la película "El cartero", de la vulgaridad del nuevo ateísmo y de su admiración por la ironía inglesa habla George Steiner en esta entrevista. Si el genio retórico de Hitler hubiera sido puesto a prueba en Hyde Park, la gente hubiera dicho: ¡Ay hombre, por favor! Y ahí hubiera terminado todo.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
20, Abr 2008

La lógica de la privatización

Las banquetas desde hace tiempo son propiedad privada. Las tribunas del Congreso han sido también apropiadas por unos, en exclusión del resto. No es extraño lo que sigue: las calles:

Casas_en_la_calle2_2

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
18, Abr 2008

El petróleo como religión

Hace unos días, el presidente Lula se reía de los mexicanos: tratan a su empresa petrolera como una «diosa intocable.» Necesitamos un Richard Dawkins de la industria petrolera mexicana. Carlos Elizondo comete el sacrilegio de desnudar la fe y el oportunismo en el «debate» de estos días. En su artículo de hoy en Reforma lo ve claramente: el petróleo es una religión: una mezcla de devoción y manipulación.

CalizParece que los legisladores no podrán discutir la política petrolera desde cierta racionalidad. Lo natural sería comparar en qué países se explota y se gasta mejor la renta petrolera y quiénes tienen un mejor sistema de refinación, petroquímica y distribución. En el México de hoy esto sería como tratar de argumentar frente a un grupo de fanáticos la inexistencia de Dios o incluso meramente la inexactitud de sus libros sagrados.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
18, Abr 2008

Reunión del FAP

Vaca_sagrada
Foto de Bruce Gilden

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
17, Abr 2008

La utopía impuesta

Del premiado blog de Yoani Sánchez, esta nota:

Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre los hombros sin poder sacudírmela.

Algunos que no la viven intentan convencerme –a distancia- que debo conservarla. Sin embargo, resulta enajenante vivir una ilusión ajena, cargar con el peso de lo que otros soñaron.

A los que me impusieron –sin consultarme- este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook