21, Nov 2012

El debate de Gargarella y Laclau sobre el constitucionalismo

Gracias a un artículo de Rafael Rojas en La razón, descubro un intercambio interesante entre Roberto Gargarella y Ernesto Laclau sobre el sitio de las instituciones en la democracia. Laclau, autor de La razón populista, argumenta que «La defensa del institucionalismo en nuestras sociedades frente al momento del populismo es simplemente una defensa de statu quo frente a un proyecto de cambio.» Más aún, ve en los congresos el principal obstáculo a la democracia:

 

En América latina, por razones muy precisas, los Parlamentos han sido siempre las instituciones a través de las cuales el poder conservador se reconstituía, mientras que muchas veces un Poder Ejecutivo que  apela directamente a las masas frente a un mecanismo institucional que tiende a impedir procesos de la voluntad popular es mucho más democrático y representativo.

La figura del hombre fuerte y sin obstáculos como el agente del avance democrático y las instituciones pluralistas como corazas de la preservación. En un artículo  publicado (como la conferencia de Laclau) en Perfil, Roberto Gargarella rechaza la veracidad del juicio histórico del «padre filosófico del cristinismo» y la naturaleza democrática de su propuesta. «El presidencialismo fuerte fue la solución (no eventual, sino) inequívocamente elegida y exigida por el autoritarismo militarista, católico y conservador.» Frente al «constitucionalismo verticalista» de Laclau, Gargarella presenta la opción del constitucionalismo republicano/radical.

En la actualidad, la postura que en lo personal me interesa, y que propone confrontar con el presidencialismo, no nos invita a abrazarnos a la alternativa parlamentarista, como sugiere la anodina ciencia política de los 80. Lo que propone es agujerear el sistema representativo actual, tendiendo múltiples puentes (hoy todos bombardeados desde el poder) entre ciudadanos y decisores. El poder debe volver a la ciudadanía, a quien se le prometiera ese poder, y a quien impunemente se le expropiara. El poder debe salir del lugar en donde hoy nuestras desigualitarias sociedades lo han concentrado: las grandes empresas y el poder político centralizado y autonomizado.

 

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Un comentario

  1. Interesante el debate. Creo que se pone en el tapete el sistema democrático actual y las instituciones pero no se pone en el tapete tratar de ver como articular todo para que funcione.

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