14, May 2012

El grito y el argumento

Cielo de Grito

El grito cabe en la democracia como cabe el aplauso. Sólo los defensores más ilusos de la democracia deliberativa pueden imaginar una ciudadanía que sólo participa en los asuntos públicos escuchando imparcialmente argumentos, ponderando científicamente razones, hilvanando juicios para la persuasión de un auditorio ecuánime. El diálogo democrático no es una conversación con café y galletitas: es un encuentro y muchas veces un encontronazo de valores, ideas, intereses y pasiones. Más que el hallazgo de la conciliación a través del coloquio, es una enemistad a duras penas amaestrada: rivalidad contenida.

Si tachamos las consignas como acto antidemocrático, deberíamos hacer lo mismo con las porras. El repetir alabanzas al candidato es tan democráticamente cuestionable como corearle maldiciones. Ambas cantilenas son vehemencia hermética que se hace oír por los decibeles que alcanza y no por los razonamientos que construye. Repetición irreflexiva e impetuosa de una simpleza. Que las porras y las consignas sean boberías, una violenta agresión al juicio literario no significa que sean irrelevantes o, peor aún, peligrosas. Que no alcancen estatura de argumento, que se satisfagan en la reiteración y en el ruido no quiere decir que sean ajenas a la vida democrática. El debate en democracia nunca será un pulcro intercambio de razones porque la política no es un territorio esterilizado donde rivalizan los silogismos en busca de la verdad. Toda política enciende entusiasmos y remueve abominaciones, genera esperanza y provoca temor. Al lado de los argumentos hay gritos; las razones no suprimen los prejuicios; la reflexión individual y las obsesiones colectivas se entrelazan y se confunden.

Que un acto político encuentre la hostilidad de un grupo organizado es tan preocupante como el escenario contrario: que encuentre el júbilo organizado. Nadie se indigna cuando un candidato es recibido en la plaza con un coro de entusiastas que repiten hasta el cansancio que ha llegado el salvador de la nación. “Anselmo, amigo, el pueblo está contigo,” gritan todos en la plaza uniformados con la camiseta del licenciado Anselmo ¿Son intolerantes los adeptos porque antes de escucharlo ya lo celebran? ¿Son fanáticos porque han sido coordinados por quien reparte carteles y camisetas y porque sus gritos siguen el ritmo de un director de porra? ¿Son borregos manipulados que actúan solamente porque otro mueve los hilos de su voluntad? Lo mismo puede decirse de quienes organizan la hostilidad—con la condición, por supuesto, de que permitan la expresión de los otros, con la condición de que admitan la presencia de aquel a quien abominan. La festividad organizada es parte de la vida política ordinaria, es materia común de una campaña electoral. La protesta organizada lo es también. Evidentemente, no se trata de expresiones espontáneas, de ponderaciones reflexivas, expresiones de ciudadanos meditabundos: son un ruido que expresa, son teatros que algo muestran: actos políticos que nadie, en su sano juicio pensaría reprimir.

La protesta no suele levantar el dedo meñique. Es estruendosa y pendenciera pero no busca ingreso a la cena de gala: quiere hacerse oír—aunque sea a la mala. La protesta es testimonio que valdría escuchar. Ubicar en su sentido y medida, sin sacralizaciones ni demonizaciones. Quiero decir con esto que resulta absurdo pensar que la organización de una protesta ruidosa, vehemente, hostil—pero pacífica, es peligrosa para la vida democrática de México, como se ha escuchado tenuemente en estos días. La protesta es parte de la vitalidad de un sistema abierto donde debe haber sitio para la adhesión y sitio para el reproche. Sitio para el argumento y también (aunque lo rechacen los bienpensantes) sitio para el insulto; sitio para la concordia y sitio para el odio. Si la casa es humana ha de alojar todo lo nuestro. La idea de una democracia desapasionada y sin conflicto, una democracia elegante y armoniosa es el cuadro de una democracia muerta. Si no pedimos certificado de racionalidad, de independencia, de espontaneidad a quien elogia, tampoco lo exijamos a quien censura.

La democracia se alimenta de razones—pero no sólo de razones. Protestar es otra forma de ejercer ciudadanía.

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22 Comentarios

  1. Angélica Macías M. dice:

    Celebro desde la academia y desde el campo de la educación, el tan bien logrado texto que nos compartes estimado maestro. Educar desde el disenso para el consenso, es una labor pedagógica de prioridad indiscutible.
    Comento a propósito de la incipiente democracia que quizás desde la universidad se catapulte, y a propósito de hechos recientes del candidato EPN en la universidad iberoamericana, esto que comenté en un periódico de circulación nacional como carta del lector, y desde donde ignoro si se publique…, todo a propósito de nuestra meta mayor como mexicanos: la democracia, esa que ya has definido de modo inmejorable.
    Lo que faltaba: el arribo de un candidato «Kitsch»
    La actuación del candidato a la presidencia, EPN, en la universidad IBEROAMERICANA en días pasados, tal parece representa per se, el concepto estético cultural: Kitsch, que en su origen ironizaba con la relación arte barato y consumismo. Para el caso, aplicaría, lo kitsch de su campaña, promoviendo con efectos baratos, sentimentales y repetidamente dirigidos al consumo masivo.
    Según en el noticiario matutino de la cadena MVS del día 14 del presente, presentado por Carmen Aristegui, este candidato pactó a priori con una joven de su partido en una cafetería, las preguntas “espontáneas” a contestar en el recinto universitario en cuestión, a la vez, llenó el 30% de la capacidad del auditorio a presentarse, con personajes de su preferencia, en detrimento del derecho de estudiantes a estar presentes en éste, ya que se había comprometido con ellos a privilegiarlos en su interlocución, entre otros. Corresponsabilidad de todos como ciudadanos y desde la sociedad civil, el evitar que las malas prácticas electoreras, que denomino para el caso: «kitsch» se instalen en los presentes procesos electorales. De permitirlo:
    ¿ Admitiríamos con esta permisividad obtener una democracia de igual naturaleza?

  2. tesalia rizzo dice:

    Estoy de acuerdo con el argumento que haces aquí, sólo no creo que la actividad democrática se trate de aceptar cuanto venga en el camino, cuanta protesta o porra se realice.
    A mí me molesta que muchos esperaban «más» de los estudiantes, creyeron que una universidad no es foro para ser irracional o para evadir la discusión, aquellos que pensaron que las preguntas que le hicieron al candidato no llegaban a cierta altura intelectual (como aquellas realizadas por estudiantes de Columbia a Ahmadineyad, me dicen), o que los estudiantes de la IBERO no tienen fundamentos morales para defender a los campesinos de Atenco por ser «pequeño burgueses» alejados de la realidad dura del país.
    Lo que yo le agregaría a tu argumento es: no hay razón para esperar menos enojo visceral en un estudiante que en un campesino, y tampoco menos racionalidad y discusión en un campesino que en un estudiante, ni en general pensar que la racionalidad y discusión son preferibles al enojo visceral. No creo que sea democracia aquel lugar en donde se delegue por posición social o actividad laboral las actividades que son propias a determinado grupo social. Mi punto es, en la democracia no necesariamente aceptamos cualquier tipo de protesta o porra, sino aprendemos a aceptar diferentes emociones y diferentes formas de expresarlas como igualmente válidas.

  3. José A. dice:

    Me parece bueno el artículo aunque considero que se confunde libertad de expresión con democracia. Los dos conceptos si bien son complementarios no son sinónimos.
    La democracia es una familia de métodos de decisión colectiva, esta puede ser deliberativa, mayoritaria etc. La libertad puede contribuir a la democracia y viceversa. Sin embargo, insisto, la democracia tiene como fin llegar a una decisión (tarde o temprano, de manera simple o compleja…).
    Faltó decir en el artículo que la democracia deliberativa, por medio de la libertad de expresión podría permitir una decisión de elección presidencial más razonada por parte del votante. Allí veo más relación entre democracia y libertad de expresión.
    Supongo que implícitamente JSH quiere referirse a esa relación entre libertad y democracia pero no estaría de más hacerlo explícito.

  4. Adan Murillo dice:

    Nadie puede ser objetivo y quien lo diga miente. Pero es parte desafortunada de la forma en que aún nuestros grupos intelectuales perciben problemas complejos en nuestro país: Ni todos aplaudieron, ni todos gritaron.
    Aparte de las generalizaciones, el segundo problema presente en este tipo de análisis es sus sesgo desde estereotipos: Cuando esto sucede en la UNAM se les llama porros (ver caso Labastida 11 de marzo en la Faculta de Economía), hoy que sucede en la UIA se les llama «jóvenes estudiantes», la «democracia son diferentes emociones», etc.
    Ni modo cada país merece los tele-ctuales que tiene.

  5. Armando Emilio Trejo de la Torre dice:

    La política es necesariamente pasional y en situaciones y momentos específicos como el de la Ibero es entendible que se muestre hasta visceral. Sin embargo, por tratarse de un ambiente universitario esperábamos un mayor y más profundo cuestionamiento al candidato priísta y no sólo gritos e insultos. Si bien es cierto que no es posible esperar una actitud fría, analítica y científica de la masa estudiantil, en la discusión democrática tiene que estar presente la discusión de ideas y proyectos razonados. De otra manera se convierte en griterío callejero que no demuestra nada más que rechazo o repudio. Se perdió la oportunidad de cuestionarlo en serio.

  6. Rafael Sibaja Lopez dice:

    El cuestionamiento serio por duro que este sea, conlleva a clarificar al personaje que se interpela, y conocer de este su incapacidad o capacidad, sin embargo, el insulto, los gritos sin otro sentido mas que el de denostar a la persona, no conlleva mas que a delar en claro que el interes no fue otro mas que una acción porril, destacando a un grupo de fanaticos que han sido y fueron debidamente coordinados, digase como señala el propio escritor borregos manipulados que actuan al quehacer del que controla los hilos de su voluntad, sin la objetividad que una oportunidad de estas brindaba para que el estudiantado realizara un custionamiento serio.

  7. Me parece que si EPN tenía pactadas las preguntas y tenía 30% de auditorio reservado para quienes iban a hacérselas, la oportunidad de cuestionarlo en serio estaba perdida desde antes de comenzar el evento. La impunidad y la opresión generan enojo y, cuando otras formas de expresión están cerradas y la voz del otro es magnificada por los medios de comunicación masiva, se expresa a gritos.

  8. Jesús, desde que te conocí en Trazos, (tú de seguro ni te acuerdas, pero yo sí) no suelo coincidir contigo. mis opiniones y las tuyas suelen ser diferentes an casi todo, pero nunca he dudado de tu inteligencia, la claridad de tus argumentos y lo esclarecedor que puede ser escuchar (o leer) a alguien que piensa diferente y hasta de manera contraria… pero con argumentos.
    En este caso suscribo cada palabra tuya, porque creo que en estos moentos, cruciales para el país, es necesario que todas las cabezas pensantes, y todos los corazones sintientes aporten los mejores argumentos, las más sólidas razones para que entre todos elijamos el mejor de los Méxicos posibles. textos como el tuyo ayudan a elevar el nivel del debate, a veces tan degradado por la clase política tan lamentable que padecemos, y a la cual hay tanto que exigirle.

  9. Para Jesús Silva-Herzog-Márquez: La AUTORIDAD MORAL esta por encima de la académica y su intelecto. Es cómodo vivir con apellidos dignos del Porfiriato; Federiquito Reyes-Heroles….Jesusito Silva-…..Lo reto a que se deslinde de su estirpe corrup-ta.
    Es la única ruta viable para tener la autoridad moral necesaria, y expresarse públicamente como analista político. Usted hasta ahorita no la tiene. Es consciente de ello o no ?

  10. samuel oliverio dice:

    Federico Reyes, en este tema como en la gran mayoría de los analizados por Jesús si algo queda claro es su alejamiento (profesionalmente hablando) de la estirpe a que usted se refiere. Contrario a lo que pudiera pensarse ha sido hasta hoy más crítico de las mañas del sistema político, tanto de priistas, panistas o perredistas, que muchos «analistas» y «periodistas» «independientes».
    Lo que ahora expone es a lo que verdaderamente debemos acostumbrarnos si en verdad queremos democracia.
    En cuanto a Rafael Silbaja López, su comentario más parece el de un Peñanietista furibundo que el de un ciudadano preocupado por la libertad de expresión y defensor de la democracia.
    Los priistas y todos los que simpatizan con dicho parido están comenzando a comportarse paranoicos, porque habían estado acostumbrados a la adulación y al servilismo de prensa y televisión.

  11. Josefo Chan Muñoz dice:

    A ese Jesus silva ya le callaron la boca ! con la razon que apremia a nuestros jovenes en una red de universidades en el pais con la simple razon de estar hartos de tanta sangre en el pais, por gobiernos priistas de antaño que nuevo ni que mis ……. son la misma lacra ahora tranformada en muñecos de papel….

  12. El Negro Espinosa dice:

    …suelo no coincidir con el Sr. JSHM, (me recontrapurga el asunto de los apellidos compuestos a fuerza para tratar de marcar estirpes neonobiliarias) pero en éste tema suscribo su idea principal.

  13. delegado13 dice:

    si hubieran cuestionado a enrique pena nieto con preguntas fuertes como el caso atenco,,este hubiera hecho lo único que sabe hacer,contestar con argumentos para el convincentes que solo son creíbles en una placita de pueblo en la sierra de guerrero,estos jóvenes son estudiosos de los problemas del país y no los iba a chamaquear,,,no hay de otra mas que opacar a un merolico como estos políticos que diciendoles la verdad en su cara,,,no hay de otra.

  14. FMGARZAM dice:

    Bien dicho lo de protestar.
    Lástima de la falta de cortesía en momentos.
    Pero, de lo demás, para que gastar la pólvora de la discusión en infiernitos artificiales.

  15. omar martinez dice:

    Se han preguntado porque los “chicos de la Ibero no han salido nunca a la calle a gritar lo que piensan de Peña Nieto, saben la respuesta y es porque no habría golpe publicitario
    Se han preguntado porque los “chicos de la Ibero» no van a los mítines de Peña Nieto a gritar lo que le piensan.
    Es por cobardes, mejor lo invito a mi casa lo encierro y le doy con todo.
    Habrá mucho que criticarle al PRI y su gente, pero estos cobardes piruris no son los indicados

  16. adri dice:

    Supongo entonces gandhi jamás sería democratico. me parece que justificar la forma es como decir que el fin justifica los medios. Si alguien se queja de ser agredido agrediendo, ¿En dónde esta la diferencia?
    entiendo el punto de análisis de democracia y comprendo la libertad de expresión, totalmente a favor de ambas, sin embargo el limite, la diferencia siempre lo impondrá los valores y ética que definan a las personas relacionadas, cabe mencionar que el éxito de cualquier de las partes no depende del grado de pasión, violencia y/o tranquilidad con que se realicen ambas. Hay que tener convicción en el bienestar social.
    Muy desafortunado el acto con epn, sin importar lo que se le cuestione, se pierde todo entre bullicios y malos entendidos. Las porras que comenta, dudo que no se noten cuando son falsas, sin embargo, la energía que emanan no son comparables con los insultos, que en cualquier momento se convierten en actos violentos que no ayudan a construir nada. cuestión, como dije antes, del tipo de persona que uno sea.

  17. FMGARZAM dice:

    ¿ALGUNO DE ELLOS HABRÁ VIAJADO A ATENCO Y, EN SU CASO, INTENTADO RESOLVER LOCALMENTE LOS PROBLEMAS SOCIALES?

  18. Gromigo61 dice:

    Debo aclarar antes que nada que no tengo intención alguna de votar por EPN, pero creo que JSHM esta vez ha errado garrafalmente. Como no es infrecuente entre intelectuales, tarde o temprano termina obnubilándose, perdiéndose en su verboso mundo y peleándose con el sentido común, cosa esta última que se les puede permitir a los científicos cuando hablan del cosmos o del microcosmos, pero no a quienes creen descifrar la vida pública. Todo el argumento de JSHM descansa en que hay una simetría entre las actitudes de adhesión y la negación de la voz del otro: que da igual amar que odiar ¿acaso es demasiado pedir un poco de civilidad en un país infestado de barbarie? Lo de la Ibero fue como un “cállate chachalaca” en versión coral. AMLO puede presumir que es amoroso porque sus huestes y su prensa se encargan del odio político. Es, digamos, una división del trabajo que tiene ya muy, muy hecha ¿Qué tanto de esto usaría como recurso si conquistara el poder? No nos confundamos: el odio orquestado y organizado en huestes apunta en una dirección siniestra: fascismo en ciernes.

  19. Hk Zapata dice:

    El discurso positivo y negativo como usted lo menciona es una expresión válida, estas manifestaciones corales quizá sean de las más básicas de la humanidad y es hermoso ver como el alma se desahoga en un grito y los políticos entienden el juego, mi opinión es peor es callarse, pero es mejor tener argumentos y convicción.

  20. Gromigo61 dice:

    Si bien no estoy de acuerdo con el contenido de tu respuesta debo admitir que es una bella respuesta.

  21. Samuel Oliverio dice:

    Gromigo61, cuando pedimos civilidad pareciera que cualquier muestra de descontento, en este caso contra lo que EPN representa, necesariamente tendría que apegarse a nuestro criterio o concepto de civilidad. La actitud de los estudiantes es sin embargo una muestra más del sistema educativo fallido, y por otro lado un recordatorio al priismo y medios afines a ellos de que la juventud pensante de éste país ya no está dispuesta a la manipulación permanente de la realidad del mismo.
    Sr. Omar Martínez, usted habla como priista resentido porque se les cayó el teatrito, seguramente usted esperaba abrazos y besos para el títere, no sea paranóico.

  22. omar martinez dice:

    Samuel: Según escribes para ti solo existen dos formas de tratar a un candidato, una es con gritos e insultos y la otra es abrazos y besos.
    ¿Y yo soy el paranoico?
    Mientras nuestros piruris juegan a “los indignados” porque es la moda en Europa; sus padres (industriales, banqueros, comerciantes y políticos) le ponen la bote encima al trabajador para exprimirlo con salarios de hambre y pagar sus colegiaturas cuyo monto mensual es el sueldo de un año de uno de sus hambreados esclavos.
    ¿Esta es la juventud pensante?
    Quizá sea yo loco como dices pero no soy pen….sante.
    Atentamente
    El loco Omar

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