17, Ene 2012

Rosanvallon sobre el populismo

La democracia, dice Pierre Rosanvallon, descansa en una paradoja: exalta al pueblo pero repudia la palabra que deriva de él: populismo. "Del fundamento positivo de la vida democrática se deriva un término negativo. Se execra el populismo en tanto que se exalta el principio de la soberanía del pueblo. ¿Qué encubre sospechosamente esta paradoja?" El discípulo de Furet y de Lefort examina esa paradoja en un artículo interesante que David Pantoja ha traducido para Este país. La democracia es un mirador extraordinario para comprender la democracia. El populismo es una respuesta a las preguntas que la democracia plantea. De ahí su vigencia: "¿acaso el siglo xxi no está en vías de convertirse en la era de los populismos, como el siglo xx fue la de los totalitarismos?"

Para Rosanvallon, el populismo depende de tres simplificaciones: 

  1. Considerar al pueblo como un sujeto evidente, que está definido simplemente por la diferencia con las élites. 
  2. Considerar que el sistema representativo y la democracia en general están estructuralmente corrompidos por los políticos, y que la única forma real de democracia sería el llamado al pueblo, es decir, el referéndum, y 
  3. Considerar que lo que cohesiona a una sociedad es su identidad y no la calidad interna de las relaciones sociales. Una identidad que está siempre definida negativamente, a partir de una estigmatización de aquellos a los que hay que rechazar.

Frente a estas simplificaciones, hay que abrazar la complejidad.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook

3 Comentarios

  1. jose manuel dice:

    Gracias por a referencia. Saludos.

  2. Viajes dice:

    Me ha gustado bastante el punto de vista que nos has dejado por aqui, al verdad que merece la pena.

  3. Considerar al pueblo como un sujeto evidente, que está definido simplemente por la diferencia con las élites.

Deja un comentario