26, Ago 2008

Notas del comentariado

David Brooks encuentra al peor enemigo de Obama en los asesores que le sugieren ser otra persona. John Dickerson no cree que el partido pueda superar sus diferencias–y duda que importe mucho al final del día. En el Wall Street Journal James Taranto rechaza el argumento de Jacob Weisbert (que pesqué por acá) que sugiere que la única razón por la que podría perder Obama es el racismo.

Los comentaristas compiten por el lugar común del sentimentalismo al describir el discurso de Michelle Obama: "íntimo," "sincerido, electrizante," "conmovedor," "muy conmovedor," "sincero," "intrépido," "hermoso", "sobrecogedor." Yo escogería otros adjetivos: opaco, previsible, eficaz. Y al mismo tiempo, su presencia, más que sus palabras es poderosamente elocuente. Un país con memorias frescas de segregación escucha a una mujer afroamericana que puede habitar la Casa Blanca.

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