18, Mar 2008

El discurso de Obama

El discurso de ayer de Obama es una pieza extraordinaria. En principio podría decirse que fue, simplemente, un reflejo para controlar los daños que le ha causado la exhibición de las posturas de su guía espiritual.  Entre otras cosas, el reverendo Wright sugiere que el 11 de septiembre fue una respuesta justa al terrorismo norteamericano. Pero el discurso de Obama es mucho más que una marometa defensiva: una auténtica meditación sobre los resentimientos raciales y las dificultades de la cohesión. El político se deslinda de las ideas de su mentor, pero no niega sus lealtades. Admirable el tono, sorprendente esa mirada que escapa la circunstancia para invitar a pensar más allá de los tópicos. Cosa en verdad extraordinaria, dice Alan Wolfe en un comentario veloz: un candidato no nos lanza el anzuelo para pescar nuestro voto: nos llama a reflexionar.

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3 Comentarios

  1. Luis López Hermosa dice:

    Carismático, buen orador, sabe torear los embates. Pero a la larga Barak Obama tiene pies de barro.
    Es un Senador que critica al cuarto socio comercial de su país, sin haber puesto en su vida un pie en México.
    Desconoce la historia de las siempre tensas relaciones entre México y los Estados Unidos, y se apersona con empresarios canadienses para decirles que sus críticas contra el TLC eran pura retórica «para calmar a los obreros desempleados de Ohio».
    Entre más escucho a Obama más me recuerda al hijo pródigo de San Cristóbal.
    No cabe duda, que el Senador por Illinois debería de llamarse Obama Fox.

  2. Mónica dice:

    Sabe usted cómo puedo acceder a este discurso de Obama en una versión traducida al español?
    Mil gracias

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