27, Dic 2010

Paul Kennedy y la decadencia norteamericana

Paul Kennedy, autor de un libro extraordinario sobre el ascenso y la caída de las grandes potencias, publica en The New Republic un texto sobre el declive histórico de los Estados Unidos. Puede pensarse que Estados Unidos está en decadencia por sus guerras distantes y por sus distracciones frente al ascenso de China  y hay buenas razones para sostenerlo. En realidad, sugiere Kennedy, esa decadencia es el fin de la excepción histórica y el comienzo de la normalidad. Estados Unidos está perdiendo lentamente su extraordinaria posición en la escena internacional para convertirse en uno de los países más prominentes dentro de un pequeño grupo de potencias. 

Kennedy observa una terrible irresponsabilidad en la clase política norteamericana, incapaz de pensar en términos históricos. Siguiendo las pistas de Nye, examina el sentido del declive norteamericano. El poder "suave" se ha debilitado. Culturalmente sigue siendo imponente pero esa influencia no es políticamente determinante. La pierna económica se ha debilitado veloz y seriamente. La tercera columna, la militar, sigue siendo la más firme, aunque no deja de tener sus dificultades para enfrentar las guerras no convencionales de hoy. Kennedy anticipa: Estados Unidos seguirá siendo importante en el futuro pero será  menos importante de lo que ha sido. No es necesariamente malo. Es normal.

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Un comentario

  1. Adrian Rodriguez dice:

    Paul Kennedy vuelve una vez más a tocar el tema de la decadencia de los Estados Unidos, la vez pasada el candidato a substituir la hegemonía americana era Japón, ahora lo es China, y como la vez anterior creo que se volverá a equivocar. Y no porque la supremacía americana esté asegurada por siempre, efectivamente si comparamos la posición que guardaba Estados Unidos con respecto a los demás países al final de la Segunda Guerra Mundial esta ha experimentado un declive, pero esto ha sido consecuencia lógica de la recuperación natural de las economías europeas y japonesa devastadas por la guerra, así como de la apertura económica que han experimentado tanto China como India, las cuales abandonaron sus políticas económicas estatistas por unas más abiertas al libre mercado. Pero todo eso no implica que la posición de primus inter pares de los Estados Unidos vaya a cambiar en las siguientes décadas, ya que si hacemos un recuento de cómo han ido cambiando de estafetas las naciones predominantes en los últimos 500 años, de España a Francia, de Francia a Gran Bretaña, de Gran Bretaña a Estados Unidos, podemos observar que el cambio siempre se dio hacia una nación con mayor libertad tanto económica como política, y China tendría que experimentar todavía muchos cambios (sobre todo en el orden político) para que cumpla con ese patrón. Por lo que a falta de un candidato viable el siglo XXI se augura como una continuación de la preponderancia americana.

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