13, Sep 2011

Coartadas de la mediocridad

Elizondo - Por esoLa energía del Estado es indispensable para la vigencia de los derechos. Lo anticipó Hobbes, lo aceptaba Locke, lo entendieron bien los federalistas en Estados Unidos. Sin un poder común, los derechos son palabras, las libertades declaraciones. En México, los primeros liberales no lo aprendieron de esos libros sino de la experiencia. José María Luis Mora se percató de que el liberalismo aquí, antes que restringir al Estado, tenía que fundarlo, fincarlo como una palanca para los derechos. Si había que combatir al régimen de los privilegios, era indispensable emplear la palanca del poder público. Carlos Elizondo Mayer-Serra ha publicado un libro que continúa esa vieja indagación sobre el vínculo entre el poder y los derechos, el Estado frente a los privilegios.

Carlos Elizondo explora las razones de nuestro estancamiento. Armado de estudios de la OCDE, de reportes del Banco Mundial, de un arsenal de piezas académicas, pero también de la anécdota y la observación imaginativa, expone los nudos de nuestra mediocridad: barreras a la competencia, instituciones atrancadas, árbitros escuálidos, ventajas certificadas por ley. Tal vez su libro sea el intento de apropiarse de un insulto. Darle la vuelta a la descalificación común para convertirla en prenda de orgullo. “Neoliberal” es la ofensa más común en el debate político. De izquierda a derecha, del PAN al PRD pasando por el PRI, todos coinciden en que el neoliberalismo es un cáncer. Ser neoliberal es ser el malnacido que no entiende de la historia, un dogmático que desconoce la realidad, un usurero que está dispuesto a convertir las pirámides en un centro comercial. Elizondo advierte desde las primeras páginas del libro que nuestro problema no es que sobre liberalismo, sino que falta. Tuvimos privatización pero no saltamos a la competencia; tenemos democracia pero nuestra legalidad está agujereada. Después de todo, decir liberalismo es decir, antes que cualquier otra cosa: Estado eficaz.

A México no lo maldice su origen. No es lo que somos sino lo que hemos hecho lo que nos impide crecer acelerada y sostenidamente. Mientras Jorge G. Castañeda regresa a la literatura de la identidad en su libro reciente, Carlos Elizondo destaca el impacto de las instituciones. Dejemos al alma mexicana en paz. Hablemos de nuestras decisiones, de nuestras reglas.

La nota completa puede leerse aquí.

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