15, Abr 2008

¿Orgullo fascista?

Laura me envía un comentario. Le fastidia que se abuse de la palabra fascismo y pide un congreso urgente para precisar los alcances de la palabra. Tiene razón. Si hay que ser cuidadoso con cualquier palabra, hay que extremar los cuidados con términos como éste. Yo hablaba en mi artículo de un «orgullo fascista.» Me refería al hecho de que la manta que celebraba la clausura del congreso era una forma de vanagloriarse del silenciamiento de un órgano deliberativo. El FAP no solamente incautaba la institución del pluralismo, sino que se ufanaba de la acción. No expresaba un mero gesto autocrático, sino una convicción autocrática: la verdad como propiedad exclusiva de un grupo que se atribuye el derecho de hacer lo necesario para imponerse.

La crítica me hace recordar un brillante ensayo de Umberto Eco sobre la eternidad del fascismo. Lo recoge en un librito titulado Five Moral Pieces. Ahí se detiene a analizar una serie de rasgos del fascismo. Eco resalta el culto por la acción por la acción misma. La acción es signo de una admirada virilidad: el que actúa no se raja, no se dobla. Para el fascismo la política es asunto de lealtades metálicas. Ningún doblez es permisible. De ahí que la ideología permita distinguir con toda claridad a los patriotas de los traidores. Nadie se regodea con el eufemismo como el fascista. Será por eso que se empeña en bautizar la imposición como paz y el desprecio como respeto. En su imaginario de guerra el referente crucial es el enemigo de fuera que, en ocasiones, se filtra al campo propio. Por eso la paz y la negociación son una forma denigrante de abdicación: la vida es lucha. Y el Pueblo, recuerda Eco, siendo una noción crucial en este universo retórico, es sólo una ficción teatral, una manta escénica.

¿Maltrato las palabras al hablar del orgullo fascista de los fapistas que cierran el Congreso mexicano y además lo presumen?

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6 Comentarios

  1. Ramón Mier dice:

    No me parece que maltrates las palabras. Creo que la expresión «orgullo fascista» es bastante precisa.
    Sin embargo hoy en día abundan quienes ven en el uso preciso de las palabras una forma de maltrato.

  2. Eduardo Q dice:

    Estimado Jesús, no lo haces, matizas y contextualistas el uso. Cierto que hay un abuso de la palabra fascismo: «todo aquel que es mi enemigo es fascista». Y claro la pseudoizquierda lopezobradoristas debe sentirse muy agraviada porque siempre se caracterizao a la extrema derecha con esta palabra. Claro si ellos son los defensores de la patria cómo es posible que los ofendan tanto.

  3. Yo sería más concreto. A mi me parecen muy claras las numerosas y profundas coincidencias entre las acciones del FAP y las que emprendió el movimiento fascista en la Italia de los años veinte. Ambas actúan explotando al máximo el patioterismo pueril y los sentimientos nacionalistas, afirman que la voluntad de «el pueblo» es superior al sistema parlamenario y -por lo tanto- acallan arbitrariamente a este último, manejan un maniqueísmo absurdo de «nostros buenos, ellos malos», exaltan el voluntarismo sobre cualquier consideración racional («La razon paraliza, la voluntad, moviliza» dijo e celebremente Il Duce» y exaltan la personalidad de un dirigente sobre instituciones. El grito aquel de «al diablo con las instituciones», asi como ese otro delirio ese de «O se es mexicano o es es traidor» (parecido al «Se es cristiano o se es alemán de Hitler) podrían ser dignos de cualquier antología de dichos fascistas. Desprecio al análisis objetivo y racional, odio al que piensa diferente,siervo de prejuicios y conceptos irracionales, en todo eso se parece el FAP a los fascistas.
    A mi lo que me gustaría es que Laura nos explique en donde están las diferencias. ¿Por que unos se dicen de izquierda y los otros eran de derecha? ¿Sabrá Laura que el fascismo nació como una expresión anticapitalista y antiliberal que decía actuar, antes que nada, en beneficio de las clases trabajadoras contra la burguesía y denunciaba a los grandes empresarios y a los «intereses trasnacionales». ¿O por que aquellos eran racistas? Le he oído algunas expresiones a López Obrador sobre los «güeritos» y los «pirruris» que no son precisamente ejemplos de correccción política.
    La gran diferencia estriba en que el fascismo era anticomunista (concretamente, anti Unión Soviética) y el FAP presume de «progre». Áhora bien, buen tema de charla sería encontrar las coincidencias profundas entre el comunismo de la URSS y los fascismos europeos, que son muchos más de lo que las Lauras de este mundo imaginan.
    No, yo no creo que se cometa un abuso o una exageración al llamar al FAP como un movimiento fascista. Eso es precisamente lo que es.

  4. fmgarzam dice:

    Bien dicho Pedro. La gente olvida que el fascismo es de izquierda. (No me vengan con el cuento de Franco. No discuto su monstruosidad.)
    Que triste ver las turbas del mesiánico Mussolinito tropical, oir su canto colectivista-corporativista y su invocación a la imagen el Mussolinito Michoacano de los 30’s. Vamos pa’tras.
    ¿cuando tendremos una izquierda de y para la gente?
    ¿cuando volveremos a tener liberales de verdad, de y para la gente?
    ¿Acaso el orgullo no es uno de los principales valores del fascismo?

  5. Hugo Montaldo dice:

    Bueno el término está usado en sentido metafórico (espero), es como una invitación a que la izquierda mas intolerante recupere algo de su vocación democrática, la desarrolle mas o al menos se enoje. En lo personal me parecería mas grave que el término no despierte ninguna irritación entre la izquierda. En lo personal yo veo bastantes puntos de contacto entre ciertos aspectos del facismo europeo y estos movimientos populistas de «izquierda» en América Latina, no siendo el menor, su incapacidad absoluta para la reflexión crítica.

  6. Leo CP dice:

    Bueno, el problema con usar este término (al igual que otros como guerra sucia y genocidio), tiene que ver con que nacieron de hechos monstruosos que involucraron millones de muertes y guerras mundiales.
    Usar este término de forma tan liberal hace que pierda su importancia y (aunque sea definido en forma correcta) en cierto sentido lo banaliza. Luego no nos quejemos de quien emplea la palabra «guerra sucia» para denostar al vecino que lleva a su perro a hacer sus necesidades en nuestro jardín.
    Saludos

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