Historia

08, Oct 2008

Hale y el mar de las ideas

En Seattle murió hace unos días Charles A. Hale, el gran historiador de nuestra arboleda liberal. Nacido en Minneapolis en 1930, llegó al estudio de México por alguna casualidad que nunca llegó a entender. Una clase temprana de español y la guía de Frank Tannenbaum habrán sido definitivas para cazar la curiosidad de este hombre entregado a explorar la vida del pensamiento político: las condiciones que permiten el surgimiento de una noción, la imaginación que le da forma, el aire que comunica y transforma las ideas, los cuerpos que contagian, las oposiciones y lealtades que suscitan. Valdrá subrayar una preposición para ubicar el sentido de su trabajo: Charles Hale fue un historiador del liberalismo en México, más que un historiador del liberalismo mexicano. Lo fue porque veía a sus personajes y sus causas dentro del gran continente del liberalismo occidental. Desde las primeras páginas de su estudio sobre el primer liberalismo mexicano dice con toda claridad: “El pensamiento liberal y la política en México sólo pueden entenderse adecuadamente si se los relaciona con la amplia experiencia occidental de la que forman parte.”

Mora La afirmación no convertía a México en un vaso. El pensamiento mexicano no era tratado como un depósito de teorías y narraciones nacidas en otros lados, sino como un foro que recogía ideas y las transformaba en fértil diálogo con la circunstancia. El profesor no examinaba los alegatos de Mora o las cartas de Alamán como quien se acerca a una danza exótica. Los liberales en México buscaron, como los liberales ingleses, afirmar derechos e instaurar legalidad. Pero más que luchar contra un Estado absolutista, encararon el desafío de edificar un Estado y combatir a la Iglesia como fuente de privilegios. México no podía seguir el libro del domador constitucional. Pronto supieron que, antes de moderar al poder, debían construirlo. Esa fue la relevancia del recorrido teórico y político de José María Luis Mora. El liberal teórico se inicia como predicador de los derechos y exige la más estricta limitación de los poderes pero, al volverse un político liberal, entiende la necesidad de combatir a las corporaciones y cimentar un Estado para el progreso. En este viaje nace la fibra jacobina de nuestro liberalismo y la claridad de su primer propósito y su gran conquista: la secularización.

Buen lector de Tocqueville, Hale no aceptó los esquemas y los cortes que han ordenado nuestro pasado. Maniqueísmo que enfrenta liberales contra conservadores; tijeretazos que imaginan la congelación súbita de una ideología y la repentina reactivación de una herencia. Mora y Alamán, liberales y conservadores habitaban en realidad el mismo mundo. Entender sus afinidades y sus divergencias es crucial para comprender nuestro pasado. A eso se dedicó Hale. Su historia no está hecha de alegorías para celebración o condena del presente. Al historiador no le corresponde dictar clases de civismo ni formar la doctrina de un partido. Por eso es interesante su crítica a dos formas de la imaginación histórica: Jesús Reyes Heroles y Daniel Cosío Villegas. Historia oficial e historia contraoficial, dos maneras de disfrazar el pasado. A juicio de Hale, Reyes Heroles escribe un libro valioso e inteligente pero ahistórico. Su intención es darle un padre venerable a la Revolución Mexicana y hacer de nuestro liberalismo un producto político único que logró desterrar todo lo ajeno para ser específicamente nuestro. Por otro lado, Cosío Villegas resulta un historiador exhaustivo y meticuloso que termina siendo el gran mitógrafo del liberalismo mexicano. Mientras el ideólogo del PRI retrataba al régimen como recuperación de la herencia liberal, Cosío Villegas lo dibujaba como reedición del porfiriato que, a su vez, era descrito como negación de la tradición bendita. Idéntico tropiezo: la historia supeditada a la política.

La reconstrucción que Hale hizo de nuestro liberalismo no pretendió en ningún momento santificar un pasado para elogiar un régimen o lanzarle acusaciones. Tampoco trató de extender certificados de legítimidad o condenas por traición. Su propósito, en una palabra, fue terminar con el deporte de las exclusiones.

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05, Oct 2008

Charles Hale

HalePablo Mijangos me comunica la triste noticia de la muerte de Charles Hale, el gran historiador del liberalismo mexicano. No he visto ningún diario de nuestro país que haya registrado el deceso. El Star de Minneapolis dice en su obituario: "Charles Hale was a humble history professor from Minnesota who quietly wrote books and conducted research on arcane topics unfamiliar to most Americans." Los asuntos secretos son, ni más ni menos, la columna vertebral de nuestro pensamiento. Imposible entender nuestro primer siglo sin sus contribuciones a la historia de las ideas liberales. Apenas hace unas semanas, Stanford University Press publicaba la conclusión de su trilogía liberal: Emilio Rabasa and the Survival of Porfirian Liberalism: the Man, his Career, and his Ideas, 1856-1930 .

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29, Sep 2008

Torneo medieval

Duelo

Libro de torneos descubierto en esta maravillosa página de tesoros bibliográficos.

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18, Mar 2008

Aguilar Camín sobre el liberalismo

Héctor Aguilar Camín tijeretea una conferencia sobre el liberalismo mexicano para publicarla por entregas en Milenio. Aquí los segmentos:

  1. Jesús Reyes Heroles,
  2. El trasplante.
  3. La planta mexicana
  4. La costumbre corporativa
  5. El Estado antiliberal
  6. La corrupción heredada
  7. Liberalizar al Estado
  8. Liberalizar la economía
  9. Si Mora viviera
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