Libros de Ideas

29, Ago 2011

El animismo de las tumbas

La revista Ñ aprovecha la visita de Cees Nooteboom para hablar con él sobre el libro donde fotografía y escribe sobre las tumbas de grandes escritores. Habla del curioso animismo de la tumbas "latinas"

Noteboom - Tumbas En las tumbas de los que yo llamo “escritores latinos” siempre hay algo así como altares animistas. En la tumba de Vallejo, que está en el cementerio de Montparnasse –el mismo cementerio donde está Julio Cortázar– había un lápiz, papel y, por curioso que parezca, guantes de lana. En la tumba de Cortázar alguien había puesto una botella de ajenjo. En la de Samuel Beckett –que no es latino, pero que para mí pertenece a ese grupo– había un libro. Y uno se pregunta qué piensa la gente. ¿Que a la medianoche sale Beckett y recoge el libro? Y Antonio Machado… Ah, Machado está en Colliure, en el sur de Francia. Delante de su tumba hay un buzón de cartas. Es un buzón oficial y, como cuando fui no había nadie, pude abrirlo un poquito. Había por lo menos unas diez cartas. Entonces, ¿qué piensa la gente que le deja cartas a Machado? ¿Que las va a leer?

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23, Ago 2011

Papeles sueltos

En 1962 Marc Laporta publicó un libro que no era. En realidad era un paquete de hojas sueltas que podrían leerse sin orden ni secuencia. Ahora el "libro" la tiene una versión para Ipad: Composition No. 1. El libro es un juego en el que el lector debe atrapar hojas que galopan.

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29, Jul 2011

La bicicleta en la ciudad

Editorial Sexto piso acaba de publicar los Diarios de bicicleta de David Byrne. Recupero aquí la nota que publiqué cuando salió el original en inglés: 

*

Byrne - BicicletaDavid Byrne es un tiburón que no puede quedarse quieto. A la caza permanente de canciones, ritmos, esculturas, intervenciones y hasta presentaciones de powerpoint, canta, bailotea, produce discos, esculpe, hace instalaciones sonoras, publica en blog un diario extraordinario. La exuberancia de su música es apenas muestra de su apetito artístico. En sus discos se asoman sus contagiosas capturas: el funk y el minimalismo clásico, los ritmos africanos, el gospel, la música electrónica y el chachachá. Sus letras son sueños que adquieren sentido en otra gravedad. Eficaz escritura automática cuyo sentido no es siempre claro. Vena abierta de palabras brincadoras. En una charanga de su primer disco tras la separación de los Talking Heads, se cantaba a sí mismo caminando gozosamente como un edificio. ¿Cómo trotarán los rascacielos?

No es raro que un hombre tan renuente al reposo haya escogido la bicicleta para trasladarse. Desde hace treinta años David Byrne se mueve en Nueva York en su bicicleta. Cuando viaja por el mundo para dar un concierto, para grabar un disco, para armar una instalación, empaca una bicicleta portátil. Procura siempre tener tiempo para perderse. Al montarse en su bicicleta, Byrne se sienta pero no está quieto. Se transporta sin dejar de pasear. Un libro reciente recoge sus aventuras sobre pedales (Bicycle Diaries, Viking, 2009). El invento que elogia es una máquina que no nos arrebata nuestra condición de animales, esto es: seres que se mueven por impulso propio. Cuando las piernas pedalean, avanza la cinta del mundo y se activan las palpitaciones. Se puede ver así la película desde un ventanal con ritmo. Piernas y sangre al compás de la ciudad. Más rápido que la caminata, más lento que una moto, la bicicleta resulta el gran mirador de lo urbano. Los coches aplastan las ciudades y las cercenan con viaductos taponados. Sus conductores cierran los ojos a sus habitantes, se encierran en su cápsula y se vuelven sordos a sus rumores. El ciclista, en cambio, es el habitante atento.

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04, Jul 2011

De Kwame Anthony Appiah


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15, Jun 2011

Los mejores libros de «no ficción»

Sí: las listas son absurdas, son caprichosas, siempre dejan algo fuera. Pero introducen, por lo menos, una ilusión de orden. Eco dice que hacemos listas porque no nos queremos morir. A mí me divierte el deporte de la lista. The Guardian publica una lista con los mejores libros de lo que allá llaman "no ficción". 

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15, Jun 2011

Ahora sí: libro electrónico

Wasteland Ipad Ha aparecido una nueva edición de La tierra baldía, de TS Eliot. No es una nueva traducción, no es una versión anotada, no es un libro de lujo y bonita tipografía, no es un facsímil. Es una aplicación para el Ipad que hace unos pocos días se hizo pública. La app envuelve el poema con una serie de materiales que lo iluminan. Hay un video en el que Fiona Shaw lo lee en una casona de Dublín. La sobria dramatización subraya los diálogos que hay esta cumbre de la literatura del siglo XX, los muchos acentos que contiene. La tierra baldía es un poema cargado de voces, un compendio de sonidos, idiomas, canciones. Esta versión electrónica vivifica todos estos registros. Se puede escuchar, desde luego, con la voz de Eliot o, más bien, con dos voces de Eliot. La primera viene de la garganta de un hombre de 45 años, la otra se oye con el acento de un hombre a punto de cumplir 60. Otros también prestan voz para recorrer sus líneas: Alec Guiness, Ted Hughes, Viggo Mortensen. Con facilidad se puede cambiar de lector: una línea leída por el autor y la siguiente por Hughes. Puede verse el manuscrito original con las correcciones de mano de Eliot. Pueden leerse las notas del autor y del editor explicando el denso mundo de evocaciones que contiene. El gran poeta Seamus Heaney habla también de su encuentro con la poesía de Eliot y lee fragmentos del poema. Especialistas y poetas comparten las razones de su admiración.

La aplicación muestra el rumbo de las futuras publicaciones electrónicas. Conozco las ventajas de los libros electrónicos, pero me siguen pareciendo frías versiones del papel con tinta. Por eso el kindle, tan bien pensado para contener letras y frases sin lastimar la vista, es sólo eso: un depósito de texto. El Ipad despliega párrafos pero abre muchas otras ventanas. El escrito es sólo uno de sus huéspedes. También se alojan ahí imágenes fijas o en movimiento y sonidos que pueden responder a las peticiones del dedo. El libro electrónico no será simplemente un nuevo envase para el contenido de antes: será un nuevo medio para una nueva forma de expresión. Una integración de letras, imágenes y sonidos que seguramente se parecerá más a un videojuego que al pergamino empastado. No desplazará al libro de siempre: a ese libro con peso y olor que atesoramos. Convivirá con él distinguiéndose con claridad de su ancestro. El libro del futuro encontrará su cuerpo.

Asomarse a la extraordinaria edición que Faber & Faber junto con el desarrollador de tecnología Touch Press han hecho de La tierra baldía, es advertir una inmensa potencia comunicativa del instrumento. Reeditar a nuestros clásicos con estos medios, por ejemplo, sería una forma de reanimarlos, de invitarlos de nuevo a la conversación. Pensemos, por ejemplo en esa civilización que fue la escritura de Octavio Paz: sus riquísimos diálogos con las artes plásticas, sus encuentros con todas las literaturas, su contacto con el pasado, sus diálogos con los grandes creadores de su tiempo. Pensemos en presencia en la poesía, en la pintura, en la arquitectura. Si es necesaria una nueva edición de Los privilegios de la vista, debe ser como versión electrónica que incluya el texto, y una amplia galería de imágenes y videos que ilustren cada observación. Si se quiere difundir Piedra de sol, debería seguirse el ejemplo reciente: texto y lecturas, comentarios, imágenes, ecos en la música y en las artes plásticas. El libro electrónico—o como se llegue a llamar—por supuesto, no solamente modificará el trabajo del editor. Se escribirá distinto.

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03, May 2011

De John Gray

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06, Abr 2011

Un vecindario de los libros

Fondo José Luis MartínezUna biblioteca es un refugio. En su ensayo sobre la bibliomanía, Jacques Bonnet la describió como un espacio que nos protege de la hostilidad del mundo, un calefactor emocional, un espejismo de omnipotencia. Puede concentrar en sus estantes todos los lugares y todos los momentos. Hay muchas novelas que tienen bibliotecas como escenario, pero hay una (según me entero por libro de Bonnet) en que casi todos los personajes son bibliómanos. Se trata de La casa de papel, una novela escrita por Carlos María Domínguez. Una biblioteca, dice ahí: nunca es una suma de libros sueltos: “la biblioteca que se arma es una vida.” Pero tal vez la vida de una biblioteca sea la de un enorme parásito, la de una plaga terca que se come todo lo que encuentra a su paso. Una plaga que es, seguramente, el mejor retrato de su dueño.

Podría decirse que la mejor obra de José Luis Martínez fue su biblioteca. Junto a sus reflexiones literarias y sus trabajos históricos, dio forma a una colección extraordinaria de libros, folletos, revistas. Gabriel Zaid lo vio con tino como el gran “curador de las letras mexicanas”. Para gran fortuna de México, su biblioteca fue comprada por el gobierno federal y ha encontrado casa en la Biblioteca de México en la Ciudadela. Ahí está naciendo el gran vecindario del libro en México. Una biblioteca es un organismo vivo. Como los ratones o los hongos que crecen ahí, está amenazada de muerte. Puede ser consumida por el fuego o las termitas o desintegrada por el paso de los años. El organismo puede ser destazado poco a poco hasta desaparecer. Celebro que el gobierno federal haya puesto el ojo en ese patrimonio de nuestra cultura que forman las bibliotecas privadas. En ellas no están solamente millares de libros recogidos a lo largo de vidas de estudio, sino, sobre todo, la mejor muestra del fervor por los libros.

No se trata de una mera preservación de toneladas de papel impreso. Se trata de abrir un gran espacio público para le lectura. El proyecto del Consejo para la Cultura y las Artes es formidable: salvar las grandes bibliotecas privadas de México, alojarlas en una casa acogedora y fundar un espacio público—al mismo tiempo plaza y templo—para el libro. El reto es transformar un patrimonio personal en bien público, convertir una guarida personal en espacio común. No se trata de una intervención estatal para alimento de profesores o investigadores solamente, sino para el disfrute de todo mundo. La lección de Medellín no puede ignorarse: curar una sociedad herida de violencia, restaurar una comunidad desgarrada por el miedo exige ganar espacios para lo público y aconseja una vindicación de la cultura.

De acuerdo al proyecto, las bibliotecas compartirán techo, conservando su identidad. Los fondos se preservarán íntegros pero se comunicarán con facilidad. La arquitectura, desde luego, jugará un papel fundamental para abrigar al libro y su lector. El visitante podrá recorrer la colección de José Luis Martínez para visitar después la biblioteca de Antonio Castro Leal, hojear los libros de Alí Chumacero y curiosear luego los volúmenes de Jaime García Terrés. Será, desde luego, un espacio de este tiempo, abierto a los distintos portadores de texto. Los libros de las distintas colecciones están siendo digitalizados para encontrar un espejo en la red y estar a disposición de todo mundo. Un vecindario para el libro. Un puente de lo privado a lo público y del pasado al futuro.

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16, Mar 2011

El animal social de David Brooks

El columnista del New York Times David Brooks publicó hace años un libro interesante que él mismo describía como sociología cómica. Bobos in Paradise descubría un nuevo tipo social: los bobos que en español serían, más bien, bubos: burgueses bohemios. Una nueva élite que funde la aspiración empresarial con los estilos de la contracultura. Ahora publica un ensayo sobre los resortes de la conducta: El animal social, se titula. Aquí puede encontrarse un extracto del libro y acá la crítica de Thomas Nagel publicada en el NYT. 

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10, Mar 2011

Sempre Susan

Sempre Susan Sigrid Nunez acaba de publicar un libro con sus recuerdos de Susan Sontag. Sempre Susan. A Memoir of Susan Sontag, se titula. Nunez fue asistente de la ensayista y, después, novia de su hijo David Rieff. Compartió por eso el departamento donde vivía Sontag, en la calle de Riverside Drive, en Nueva York. El extracto que se ha publicado es un retrato fascinante y perturbador: la compañía a la que era adicta, la intensa relación con un hijo al que no consideraba hijo y al que trató como si fuera su padre. 

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09, Mar 2011

Notas de Charles Simic

Simic - MonsterExtraña costumbre la de los poetas que toman notas de todo. En tiempos del Ipad siguen buscando cuadernos de buen papel, sacándole punta al lápiz o entintando su pluma. El fetichismo del cuaderno. Su hábito es compulsivo, como morderse las uñas. ¿Por qué escribir en una libreta lo que surca su cabeza? Porque no se puede confiar en la memoria, dice el poeta Charles Simic. La idea más profunda de cada poema, agrega, es que menos es más. Por eso los poetas son los anotadores ideales. Leyendo a los poetas me convenzo de que la mayoría de los ensayos, los cuentos o las novelas mejorarían si se redujeran a un manojo de oraciones. En la libreta que tituló El monstruo ama a su laberinto, (Ausable Press, 2008) anota cosas como éstas:

“He dedicado mi vida a hacer una pequeña verdad hecha de una infinidad de errores.”

"El poeta ve lo que el filósofo piensa."

“La estupidez es el condimento secreto que los historiadores tienen problemas para identificar en esta sopa que seguimos sorbiendo.”

“Soy miembro de esa minoría que se rehúsa a ser parte de una minoría oficialmente reconocida.”

“Religión: transformar el misterio del Ser en una figura que nos recuerda a nuestro abuelo sentado en la bacinica.”

"Poema corto: sé breve y dinos todo."

"Finalmente una guerra justa. Todos los muertos inocentes deben considerarse suertudos."

"La Gestapo y la KGB también creían que lo personal era político. La virtud por decreto era su otra creencia."

"La eternidad es el insomnio del Tiempo. ¿Alguien dijo eso o es una idea mía?"

"Nueva York es un sitio demasiado complicado para un solo dios y un solo diablo."

"La ambición de la teoría literaria de hoy parece ser encontrar el modo de leer literatura sin imaginación."

“Para los amantes, hasta el nombre de pila es poesía.”

"Una teoría del universo: el Todo es mudo, las partes gritan de dolor o a carcajadas."

"Adoro el dicho de Mina Loy: ningún hombre con una vida sexual satisfactoria se convirtió en censor moral."

"El nacionalismo es el amor al olor de nuestra mierda común."

"Una película de horror para vegetarianos: Salchichas grasientas cayendo del cielo a su sopita de verduras."

"Deidades momentáneas, así es como los griegos–creo–concebían a las palabras."

"La poesía y la filosofía producen lectores lentos y solitarios."

"Mi queja del surrealismo: adora la imaginación por vía intelectual."

"Enterrador: la verdad es oscura bajo tus uñas."

"La belleza de un momento fugaz es eterna."

“Quisiera mostrarle a los lectores que las cosas más familiares que los rodean son ininteligibles.”

“Entre la verdad de lo que se oye y la verdad de lo que se ve, prefiero la silenciosa verdad de lo visto.”

“Crear algo que no existe pero que, tras haber sido creado, parezca como si hubiera existido siempre.”

“Nota a los historiadores del futuro. No lean el New York Times. Lean a los poetas.”

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01, Mar 2011

De Michael Walzer


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07, Feb 2011

Sobre Daniel Bell


Varios obituarios de Daniel Bell se han publicado en el New York Times, en el Washington Post, en el Economist, en el Guardian, en Slate, en el Chronicle of Higher Education. Fernando Vallespín publicó una nota en El país. En el archivo de Letras libres puede encontrarse una buena selección de sus textos, incluyendo esta conversación con Enrique Krauze. Gracias a un mensaje de Rebeca, doy con estos textos de Bell que pueden consultarse gratuitamente. 

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20, Dic 2010

Los mejores libros del 2010, según The Guardian


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03, Dic 2010

Los diez mejores libros del 2010 (según el NYT)


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