Libros de Ideas

26, Ago 2008

Mailer y la Convención del 68

Mailer_miami_2Se ha reeditado recientemente la crónica de Norman Mailer de las convención de 1968: Miami and the Siege of Chicago. Paul Berman cree que es una extraordinaria cápsula de Estados Unidos en un mal momento y de un escritor que también pasa por un mal momento. Christopher Hitchens, por su parte, cree que este documento es el útlimo ejemplar de una admirable tradición periodística en los Estados Unidos: la crónica de las convenciones. La tradición que inauguró Mencken fue clausurada en este libro por Norman Mailer.

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21, Ago 2008

Del poder de la música

Barenboim_saidEl Economist de esta semana lee los libros de Barenboim y Said sobre el poder de la música. En el ensayo de Barenboim se desarrolla la analogía musical de la sociedad: distintas voces, voluntades variadas que se cruzan y compiten para ser escuchadas; algunas están continuamente presentes, otras aparecen de pronto. Si aprendemos una lección de la música, dice el director, es que todo está conectado; no hay particulas independientes. El libro de Said recoge sus colaboraciones en The Nation en donde se alejaba de la política del Medio Oriente y sus divagaciones sobre el orie ntalismo para concentraba en el conservadurismo en la escena muscial neoyorquina o las intelectualizadas interpretaciones de Glenn Gould.

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14, Ago 2008

Nuevo libro de Zaid

Zaid_fameGracias a Javier Aranda, me entero de la publicación del nuevo libro de Gabriel Zaid: The Secret of Fame: the literary encounter in an age of distraction . En Letraslibres Zaid ha entregado adelantos de esta reflexión sobre la fama que, como libro, aparece primero en inglés. En la edición de enero del 2005 escribía:

Desearse a sí mismo como objeto es abdicar como sujeto. Es alejarse de la vida real hacia la vida representada en imágenes de plenitud. Aunque haya tesón para lograrlo, y hasta un proyecto planificado, no suele haber mucha conciencia de que la supuesta plenitud es una degradación. Las implicaciones reales no se ven hasta que es demasiado tarde. Ser famoso consiste en ser tratado como objeto.

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13, Ago 2008

Vivirse

Zweig_montaigneStefan Zweig preparó todos los detalles de su muerte. El veneno, las despedidas, el destino de su cuerpo. En una de sus cartas finales escribió: “El mundo de mi lengua madre ha desaparecido y Europa, mi lugar espiritual, se destruye a sí misma. Mis fuerzas están agotadas por largos años de peregrinación sin patria. Así, juzgo mejor poner fin a tiempo. Saludo a mis amigos. Ojalá ellos vivan el amanecer tras la larga noche. Yo estoy demasiado impaciente y parto solo”. Su adiós no fue esa alicaída nota, ni la sobredosis de Varonal que tomó junto con su esposa, ni las instrucciones para su propio entierro. Su despedida fue el más dulce de sus escritos: un retrato de Montaigne, quien había elogiado la belleza de la muerte voluntaria. “La vida depende de la voluntad de los otros; la muerte de la nuestra”.

En los últimos meses de su vida, convencido de que el nazismo conquistaría el mundo, Stefan Zweig se entregó a la lectura de Montaigne y a la composición de un retrato del padre del ensayo. El impaciente dejó inconcluso el perfil y nunca llegó a verlo enmarcado por la imprenta. El ojo atento percibe el carácter truncado del cuadro. Al lienzo le falta el toque final. Algún botón no está coloreado, la oreja es borrosa. Pero el cuadro tiene la pincelada del retrato profundo, ese que capta en unos cuantos trazos el pulso único del pintor y la mirada del modelo. El inacabado ensayo de Zweig tendrá un par de párrafos incompletos y algunas citas imprecisas pero captura, vivo, el líquido medular de Montaigne y el anhelo más profundo de Zweig.

Montaigne les exige vida a sus lectores. Quien no haya vivido la desilusión, el engaño, las tentaciones del poder será incapaz de apreciar el valor de Montaigne. Zweig mismo llegó demasiado pronto a sus ensayos. Al leerlo a los veinte años, reconocía al gran escritor, al personaje interesante, al observador perspicaz, pero no encontraba en él algo que lo entusiasmara. Sus temas le parecían arcaicos, su estilo flojo, su francés avejentado. Nada que prendiera el fervor de un joven al amanecer del siglo XX. Pero las amarguras que traería ese siglo, darían nuevo sentido a las palabras de Montaigne en la piel del novelista. Los horrores hermanan. Todas las víctimas de la atrocidad son contemporáneas: la misma invasión del odio; las mismas invitaciones a la indignidad, idénticas cruzadas de intolerancia, el mismo fanatismo que asesina con alarde. Es ahí donde la vida de Montaigne enciende el cuerpo de Zweig. Sí: la vida y no sólo la escritura. La escritura es apenas una muestra de su admirable empeño por vivir. No soy escritor de libros, decía Montaigne: “mi tarea consiste en dar forma a mi vida. Es mi único oficio, mi única vocación.”

Ese esculpir la vida propia es el destello al que Zweig se aferra en sus últimos días. Una vida libre de vanidades y convicciones, libre de miedos y también de ilusiones; libre de fanatismos, estereotipos y absolutos. Rechazando el “coro vocinglero de los posesos y los asesinos” crea, entre su torre y su caballo, una patria. Sabe que no puede haber seguridad en la política, ni en la ciencia, ni en la iglesia. Pero se tiene a sí mismo. Por eso se empeña en mantenerse libre, en preservar la razón, en cuidar su humanidad frente al embate de las bestias. Y así se observa, se examina, se critica, se interroga. Su torre es islote en un mar demencial. Sus preguntas, sus caminatas, sus divagaciones, sus espejos, las vigas de su biblioteca, el tesoro de sus libros, son la entrega a su gran obra: seguir siendo él mismo. Ya lo decía en su ensayo sobre la soledad: “La cosa más importante del mundo es saber ser dueño de uno mismo.”

La vida puede ser la terquedad de las células o el caprichoso vagabundeo de un artista. Vivir depende de la voluntad de otros, vivirse de la propia.

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23, Jul 2008

Y a propósito de consultas y referendos

Recomiendo Referendums Around the World, de David Butler y Dynamics of Referendum Campaigns, editado por Claes H. de Vreese.

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22, Jul 2008

Rushdie sobre Maquiavelo

En esta conversación en San Francisco sobre su nuevo libro, The Enchantress of Florence, Salman Rushdie elogia a y, de paso se identifica con, Maquiavelo, el demócrata incomprendido.

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08, Jul 2008

William Safire, lexicógrafo

Safire_diccionarioHace varios años William Safire, columnista legendario del New York Times, tomó la sensata decisión de abandonar el opinionismo y concentrarse en su trabajo como lexicógrafo. En el diario publicaba un par de articulos semanales sobre la política norteamericana y un ensayito los domingos rastreando los orígenes de alguna palabra o las distintas modulaciones de un vocablo político. Safire, redactor de discursos para el Nixon y columnista durante décadas, entiende la vida y el efecto de las palabras.

Gracias a Hitchens (que ahora también publica en la revista conservadora Weekly Standard) registro la nueva edición de su magnífico diccionario en donde no solamente aparecen palabras sino, sobre todo, expresiones, nudos de expresión que se repiten y se transforman, resurgen y también se diluyen.

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07, Jul 2008

Sobre los chistes bajo el comunismo

Hammer_tickleThe Economist también comenta el libro de Ben Lewis sobre los chistes bajo el comunismo. Hace una buena recomendación: el lector debe brincarse las reflexiones dizque teóricas del autor y concentrarse en los chistes.

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21, Jun 2008

El desafío de Steiner

Steiner escribe en su libro más recienteque un libro no escrito es el boceto de la vida que pudimos haber vivido. A propósito de esa publicación, El cultural lanza el desafío a un puñado de escritores españoles: qué libros no han escrito.

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17, Jun 2008

30 años de Orientalismo

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Hace 30 años Edward W. Said publicó Orientalismo, su obra clave. The Guardian lo recuerda con una serie de apuntes sobre su controvertida vigencia. 

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12, Jun 2008

La muerte como acto filosófico

Dead_philosophers Simon Critchley está convencido de que la máxima obra de arte de un filósofo puede ser su muerte. Para convencer al mundo de ello ha escrito el libro de los filósofos muertos. Aquí puede verse su selección de fallecimientos filosóficos. Relata Critchley los últimos momentos de Heráclito. El misántropo vivía en el monte, alimentado de hierbas y pasto. Al enfermar, se cubrió de estiércol, convencido de que la caca era curativa. Hay dos versiones de la causa final del deceso. La primera sugiere que el estiércol mojado ahogó al filósofo. La segunda versión cuenta que el cobertizo, al secarse, lo horneó a muerte.

Heráclito nos enseñó que nadie se baña dos veces en el mismo río. También que sólo una vez podemos nadar en mierda.

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04, Jun 2008

Nuevo libro de Bruckner

 

Bruckner_flaco_3Se presenta el nuevo libro de Pascal Bruckner, un alegato sobre la paralizante (mala) conciencia europea. Los europeos retratados como «funcionarios del pecado original.» la violencia de unos es compensada por las culpas de otros: «Del mismo modo que hay predicadores del odio en el islamismo radical, también hay predicadores de la vergüenza en nuestras democracias, sobre todo entre las élites pensantes, y su proselitismo no es menor».

La tiranía de la penitencia. Ensayo sobre el masoquismo occidental es publicado por Ariel.

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03, Jun 2008

Libros para los candidatos

El suplemento de libros del New York Times invitó a un grupo de escritores para que recomendaran lecturas a los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos. El listado es interesante.

La novelista Lorrie Moore sugiere Retrato de una dama, de Henry James a Obama y Macbeth a Hillary. Steven Pinker le sugiere un mapa de los odios en el mundo a McCain, la carta a una nación cristiana de Sam Harris a Obama y a Clinton un libro que suena interesante: Hubo errores (pero no son mi culpa), una reflexión desde la psicología para descifrar por qué justificamos tonterías. Garry Wills, asumiendo que ninguno leería un libro completo, sugiere tres ensayos de Samuel Johnson: "sobre la rabia de los viejos", "Sobre las ilusiones de la esperanza joven", "Sobre la demonización de los oponentes"–es claro a quién va dirigido cada uno.

Gore Vidal recomienda que no lean el New York Times y que empiecen a leer el Financial Times.

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26, May 2008

Obama lee

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El mundo postamericano de Fareed Zakaria

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12, May 2008

Ensayos de Styron

StyronLa sección de libros del New York Times comenta la aparición de una colección de ensayos de William Styron. David Leavitt resalta el equilibrio en su escritura del observador que pretende comprender el siglo XX y el perceptor de intimidades. La prosa ensayística de Styron es lacónica y apretada, civilizada y modesta. Sus retratos de figuras públicas enfocan el lente en la órbita personal: el estadista como criatura de incertidumbres y apetitos.

La reseña aquí.

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