Ideas

14, Ago 2008

Nuevo libro de Zaid

Zaid_fameGracias a Javier Aranda, me entero de la publicación del nuevo libro de Gabriel Zaid: The Secret of Fame: the literary encounter in an age of distraction . En Letraslibres Zaid ha entregado adelantos de esta reflexión sobre la fama que, como libro, aparece primero en inglés. En la edición de enero del 2005 escribía:

Desearse a sí mismo como objeto es abdicar como sujeto. Es alejarse de la vida real hacia la vida representada en imágenes de plenitud. Aunque haya tesón para lograrlo, y hasta un proyecto planificado, no suele haber mucha conciencia de que la supuesta plenitud es una degradación. Las implicaciones reales no se ven hasta que es demasiado tarde. Ser famoso consiste en ser tratado como objeto.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
13, Ago 2008

Vivirse

Zweig_montaigneStefan Zweig preparó todos los detalles de su muerte. El veneno, las despedidas, el destino de su cuerpo. En una de sus cartas finales escribió: “El mundo de mi lengua madre ha desaparecido y Europa, mi lugar espiritual, se destruye a sí misma. Mis fuerzas están agotadas por largos años de peregrinación sin patria. Así, juzgo mejor poner fin a tiempo. Saludo a mis amigos. Ojalá ellos vivan el amanecer tras la larga noche. Yo estoy demasiado impaciente y parto solo”. Su adiós no fue esa alicaída nota, ni la sobredosis de Varonal que tomó junto con su esposa, ni las instrucciones para su propio entierro. Su despedida fue el más dulce de sus escritos: un retrato de Montaigne, quien había elogiado la belleza de la muerte voluntaria. “La vida depende de la voluntad de los otros; la muerte de la nuestra”.

En los últimos meses de su vida, convencido de que el nazismo conquistaría el mundo, Stefan Zweig se entregó a la lectura de Montaigne y a la composición de un retrato del padre del ensayo. El impaciente dejó inconcluso el perfil y nunca llegó a verlo enmarcado por la imprenta. El ojo atento percibe el carácter truncado del cuadro. Al lienzo le falta el toque final. Algún botón no está coloreado, la oreja es borrosa. Pero el cuadro tiene la pincelada del retrato profundo, ese que capta en unos cuantos trazos el pulso único del pintor y la mirada del modelo. El inacabado ensayo de Zweig tendrá un par de párrafos incompletos y algunas citas imprecisas pero captura, vivo, el líquido medular de Montaigne y el anhelo más profundo de Zweig.

Montaigne les exige vida a sus lectores. Quien no haya vivido la desilusión, el engaño, las tentaciones del poder será incapaz de apreciar el valor de Montaigne. Zweig mismo llegó demasiado pronto a sus ensayos. Al leerlo a los veinte años, reconocía al gran escritor, al personaje interesante, al observador perspicaz, pero no encontraba en él algo que lo entusiasmara. Sus temas le parecían arcaicos, su estilo flojo, su francés avejentado. Nada que prendiera el fervor de un joven al amanecer del siglo XX. Pero las amarguras que traería ese siglo, darían nuevo sentido a las palabras de Montaigne en la piel del novelista. Los horrores hermanan. Todas las víctimas de la atrocidad son contemporáneas: la misma invasión del odio; las mismas invitaciones a la indignidad, idénticas cruzadas de intolerancia, el mismo fanatismo que asesina con alarde. Es ahí donde la vida de Montaigne enciende el cuerpo de Zweig. Sí: la vida y no sólo la escritura. La escritura es apenas una muestra de su admirable empeño por vivir. No soy escritor de libros, decía Montaigne: “mi tarea consiste en dar forma a mi vida. Es mi único oficio, mi única vocación.”

Ese esculpir la vida propia es el destello al que Zweig se aferra en sus últimos días. Una vida libre de vanidades y convicciones, libre de miedos y también de ilusiones; libre de fanatismos, estereotipos y absolutos. Rechazando el “coro vocinglero de los posesos y los asesinos” crea, entre su torre y su caballo, una patria. Sabe que no puede haber seguridad en la política, ni en la ciencia, ni en la iglesia. Pero se tiene a sí mismo. Por eso se empeña en mantenerse libre, en preservar la razón, en cuidar su humanidad frente al embate de las bestias. Y así se observa, se examina, se critica, se interroga. Su torre es islote en un mar demencial. Sus preguntas, sus caminatas, sus divagaciones, sus espejos, las vigas de su biblioteca, el tesoro de sus libros, son la entrega a su gran obra: seguir siendo él mismo. Ya lo decía en su ensayo sobre la soledad: “La cosa más importante del mundo es saber ser dueño de uno mismo.”

La vida puede ser la terquedad de las células o el caprichoso vagabundeo de un artista. Vivir depende de la voluntad de otros, vivirse de la propia.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
07, Ago 2008

El gobierno como niñera

Timothy Egan escribe un artículo hoy sobre el renacimiento del paternalismo. Alcaldías a lo largo de Estados Unidos que actúan como niñeras. El gobierno debe cuidar que la comida no nos mate, que el aire no nos enferme. Pero debe dejarnos en paz.

HamburguesaEn la revista reason, Steve Chapman detecta dos paternalismos en conflicto. Por un lado habla de un «paternalismo libertario.» El nombre es, obviamente, una contradicción en términos pero sugiere que puede fomentarse un cambio en la cultura, sin imposiciones. En un libro reciente, Cass Susstein y Richard Taler hablan de diversas formas que pueden influenciar positivamente en la decisión personal sin imponer una noción de virtud. Pero, frente a esa promoción de elecciones saludables, hay también la tendencia de revivir el paternalismo duro y coercitivo.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
07, Ago 2008

La canalla admirativa

Héctor Aguilar Camín escribe hoy sobre «la canalla admirativa,» puñalada que se entierra tras el elogio:

Me ilustra el poeta Luis Miguel Aguilar en esa forma de la pasión crítica, o de la simple mala vibra, que Ramón Gómez de la Serna llamó “la canalla admirativa”. Un lector aborda al autor en un cine o en un restorán: “Usted es fulano. He leído con fervor todos sus libros, salvo el último que me parece indigno de su pluma. Se lo digo porque lo admiro: no tiene usted derecho a defraudarnos así”. La fórmula es una versión verbal de la puñalada trapera. Pasa del acercamiento sigiloso o cómplice al ataque inesperado. El alto elogio se disuelve en golpe bajo.

Es un gambito muy recurrido en la república de las letras. “Fulano no ha podido superar su primer libro”. “Zutano se ha quedado muy lejos de lo que prometía su enorme talento”. “No sé como Mengano puede ser autor del gran libro que es A y de la basura que es B”.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
06, Ago 2008

Paris Hilton responde a McCain

Gracias a cbr
Compartir en Twitter Compartir en Facebook
04, Ago 2008

Caricaturas ofensivas

De un artículo del Wall Street Journal sobre las polémicas caricaturas danesas, una pequeña muestra de cartones ofensivos a lo largo de los siglos.

El_equilibrio_de_la_justicia

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
30, Jul 2008

georgeorwell.blog.com

Orwell_national_unionGeorge Orwell renacerá como bloguero. A partir del próximo 9 de agosto, su diario irá apareciendo en eso que llaman la blogósfera. Cada entrada celebrará su setenta aniversario en la red.

(La dirección del blog no es la que aparece en el título de esta nota)

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
30, Jul 2008

Arcadi Espada y la desaparición de la ironía

Copio del blog de Arcadi Espada:

La ironía sirve para llevar al lector al borde del precipicio y hacerle ver cómo serían las cosas si las cosas fueran lo contrario de lo que son. Por ejemplo, la portada de la revista New Yorker (paradigma de la prensa “liberal”, socialdemócrata), que muestra a Obama en la intimidad del salón de su casa. Él lleva vestido islámico, y ella, que recuerda a Ángela Davis, la mítica pantera negra, va tocada con una ametralladora. Ambos cierran el puño y se dan el ok. En la chimenea está quemando una bandera de los Estados Unidos de América. La intención es tan obvia que da pudor enunciarla: mira esta caricatura que los derechistas han hecho de Obama. Pues bien: los primeros en protestar han sido los miembros de la oficina de Obama. La portada da una idea equívoca del candidato, eso es lo que han dicho. Temen que el público vea en Obama, literalmente, a un terrorista. La opinión de Obama ha recibido un cierto apoyo de la ciencia presunta. Leo que una psicóloga de Harvard (repítase: Har-vard), Mahzarin Banaji, plantea la posibilidad de que el cerebro humano asocie los pares Obama/terrorista al margen del contexto (en este caso del New Yorker y su intención clamorosa). ¡Naturalmente que es muy probable que el cerebro haga eso! Es precisamente a partir de esa característica que el fenómeno irónico puede proyectarse. La ironía apura hasta el fondo el delirio de la asociación cerebral para desnudar radicalmente la realidad. Sin esa tosquedad cerebral, la elegancia irónica no tendría ninguna posibilidad. Hay ironía porque hay lenguaje recto.

El problema, cada vez más grave, es que el lenguaje recto lleva camino de convertirse en obligación escatológica. Literalmente en bullshit, que es, literalmente, mierda de toro, o caca de la vaca, como la bautizara Santiago González; y metafóricamente, palabrería. Es decir, un discurso desprovisto de forma, puramente cagado, y que Dios me perdone. A la desaparición de la ironía, incluso de la ironía más naïf, meramente publicitaria, están contribuyendo, en primer lugar los políticos y su timorata necesidad de ponerse delante de la opinión, antes que de encabezarla. También las llamadas minorías. El último ejemplo ha sido el de Nike, obligada por gays a retirar un anuncio de zapatillas, porque la foto reclamo mostraba el salto de un jugador de básquet. Tal era el salto, que le ponía el pelotón en la boca a su adversario. Mientras, irónico, el publicista decía, temiéndoselo: That ain’t right (”No es correcto”). Por si las dificultades fueran pocas se añade la de internet y la lectura basura. La red es el desierto del lenguaje irónico, porque la ironía requiere algo más que surfeo: hay que meter el cuerpo. Cualquiera que escribe corre el riesgo de que sus opiniones irónicas se reboten en miles de ecos rectos, y en consecuencia repulsivos.

No hay mal que por bien no venga: al fin hemos comprendido qué era y que iba a suponer la neolengua orwelliana.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
28, Jul 2008

Fuera de foco

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
23, Jul 2008

Y a propósito de consultas y referendos

Recomiendo Referendums Around the World, de David Butler y Dynamics of Referendum Campaigns, editado por Claes H. de Vreese.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
23, Jul 2008

El himno

Himno_nacional

Procesado por wordle.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
23, Jul 2008

Vanity Fair parodia al New Yorker

Sátira de espejos:

Vanity_fair_mccain_2

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
22, Jul 2008

Rushdie sobre Maquiavelo

En esta conversación en San Francisco sobre su nuevo libro, The Enchantress of Florence, Salman Rushdie elogia a y, de paso se identifica con, Maquiavelo, el demócrata incomprendido.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
20, Jul 2008

Cartones sobre la portada

Content_cartoonbox_slate_com

y 70 cartones más sobre caricaturas polémicas…

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
17, Jul 2008

Jon Stewart sobre la portada

Gracias a Ernesto Diezmartínez encuentro este fragmento del Daily Show de Jon Stewart.

"Lo que deberían de haber dicho los encargados de la campaña de Obama es: ‘El Senador Obama no está molesto porque hicieron una caricatura en donde lo retratan como fundamentalista islámico porque los únicos que se molestan por una caricatura así son… ¡los fundamentalistas islámicos! El Senador Obama dice que el cartón del New Yorker es sólo un puto cartón!".

´

Aprovecho para recomendar Cinevértigo, el blog de Ernesto Diezmartínez.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook