Política

10, Feb 2011

De la Hermandad Musulmana

Essam El Errian, miembro del consejo directivo de la Hermandad Musulmana en Egipto publica un artículo en el NYT describiendo el ideario de su organización. Queremos derechos para todos, no solamente para los musulmanes. Reivindica la democracia como una tradición propia y se compromete con un cambio gradual. Nada dice, sin embargo, sobre el sitio que debe ocupar la sharía en esa democracia propia. 

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
08, Feb 2011

Ayaan Hirsi Ali sobre Egipto

Más que la calle, la clave de las manifestaciones en El Cairo es la mezquita, escribe Ayaan Hirsi Ali en el Financial Times. Como podía esperarse, Hirsi Ali no es muy optimista del desenlace de la rebelión egipcia. No esperemos un 89, advierte. Una cultura basada en la sumisión, oscila entre la apatía y estallidos de rebelión. Dirigentes vitalicios o en el exilio. Vendrá el caos, el autoritarismo y, finalmente, el imperio del fanatismo religioso. 

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
02, Feb 2011

Egipto no necesitaba twitter

En octubre, Malcolm Gladwell publicó un artículo polémico sobre la incapacidad de las redes sociales de concretar un movimiento de alta intensidad: la revolución, en una palabra, no sería tuiteada. Ahora reacciona a lo que sucede en Egipto. Insiste en su argumento: el dispositivo de comunicación es lo de menos. Las revoluciones encuentran en cartas, panfletos, teléfonos celulares o trinos, la manera de movilizar el descontento.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
10, Ene 2011

Con dirección a la barbarie

OG-Tasa_de_homicidiosUna sociedad se retrata en sus escuelas, en sus prisiones, en sus parques. En todos esos ámbitos puede dibujarse el sentido de la vida en común: el sitio de los niños, los derechos de los malos, los espacios del juego. Pero es difícil imaginar un cuadro más crudo y más revelador de una sociedad que el que emerge de su morgue. ¿Qué historia cuentan esos almacenes malolientes? El depósito de los cadáveres nos describe mejor que nuestras plazas. ¿Quiénes mueren? ¿Por qué han muerto? ¿Cómo han sido separados de la vida? ¿Qué edad tenían al cerrar para siempre los ojos? ¿Hay castigo para quienes envían a la morgue los cuerpos sin vida?

Fernando Escalante se ha empeñado en contar los asesinatos en México y en entender lo que las cifras dicen de nuestros medios, de nuestra política, de nuestra sociabilidad. En septiembre de 2009 publicó en la revista Nexos un estudio meticuloso que era una geografía y una historia del homicidio en México. Los datos que Escalante recuperó de los archivos públicos contrastaban con el ánimo colectivo: México era un país mucho más pacífico de lo que había sido anteriormente. Desde los años 90, las tasas de homicidio descendían. No eran cambios menores ni accidentales. En 1992 había 19 homicidios por cada cien mil habitantes; en 2007 eran 8. Los datos parecían reflejar una tendencia firme de la sociedad mexicana en donde los conflictos territoriales, políticos, religiosos, familiares, desembocaban cada vez menos en la violencia y en la sangre. Por supuesto, la geografía ponía en claro las diferencias territoriales, pero la tendencia nacional era clara: México caminaba a la paz. La historia que contaban los datos de Escalante era la historia de un país que se alejaba de sus hábitos más brutales y en donde el respeto a la vida era crecientemente valorado. Poniéndolo en otros términos, era la historia de un país que daba pasos civilizatorios.

Ahora, en la edición actual de Nexos, Fernando Escalante regresa al tema para revisar la información que ha salido tras la publicación de su estudio inicial. Los datos que difunde (provenientes de la misma fuente) son verdaderamente alarmantes. El cambio en la tendencia es pavoroso. México ha regresado a los niveles de violencia que tenía hace veinte años. Lo que sistemáticamente se fue ganando a lo largo de dos décadas, ha sido revertido en un par de años. No sólo se ha roto una tendencia terca y venturosa, sino que se ha roto de manera “violentísima”. En un par de años la tasa nacional de homicidios regresa a los niveles de 1991. Las gráficas publicadas por la revista son demoledoras: una pendiente constante se interrumpe en 2008 para dar paso a una línea en ascenso casi vertical.

(más…)

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
27, Dic 2010

Paul Kennedy y la decadencia norteamericana

Paul Kennedy, autor de un libro extraordinario sobre el ascenso y la caída de las grandes potencias, publica en The New Republic un texto sobre el declive histórico de los Estados Unidos. Puede pensarse que Estados Unidos está en decadencia por sus guerras distantes y por sus distracciones frente al ascenso de China  y hay buenas razones para sostenerlo. En realidad, sugiere Kennedy, esa decadencia es el fin de la excepción histórica y el comienzo de la normalidad. Estados Unidos está perdiendo lentamente su extraordinaria posición en la escena internacional para convertirse en uno de los países más prominentes dentro de un pequeño grupo de potencias. 

Kennedy observa una terrible irresponsabilidad en la clase política norteamericana, incapaz de pensar en términos históricos. Siguiendo las pistas de Nye, examina el sentido del declive norteamericano. El poder "suave" se ha debilitado. Culturalmente sigue siendo imponente pero esa influencia no es políticamente determinante. La pierna económica se ha debilitado veloz y seriamente. La tercera columna, la militar, sigue siendo la más firme, aunque no deja de tener sus dificultades para enfrentar las guerras no convencionales de hoy. Kennedy anticipa: Estados Unidos seguirá siendo importante en el futuro pero será  menos importante de lo que ha sido. No es necesariamente malo. Es normal.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
27, Dic 2010

Nueces del 2010

El año del bicentenario se fue sin dejar nada perdurable. Ni en la reflexión, ni en la obra, el cumpleaños se quedará en la memoria de México. Ofende a la clase política el contraste con la despedida de Porfirio Díaz, hace un siglo. Sugieren que la mera mención desliza nostalgia por una dictadura capaz de inaugurar a tiempo las obras que prometía y que se festejaba con instituciones que hoy siguen vivas. Pero no hay escapatoria, el contraste es inevitable: la democracia no ha podido instituir la eficacia elemental que permita inaugurar una obra puntualmente, ni ha logrado conjuntar la diversidad para inyectar un sentido de propósito. Sin eficacia y sin ambición, la democracia mexicana es política paralizada.

Nueces Nuez 

Por septiembre, Roger Bartra recordó en su blog un artículo del físico Marcos Moshinsky. En un texto de 1986, el científico aludía a los conflictos de la UNAM pero, leído por Bartra, su planteamiento de coyuntura alcanzaba categoría de teorema del Estado mexicano. Vale la pena citarlo: “Todo mexicano que ha mostrado capacidad en su labor, es automáticamente un privilegiado; las instituciones públicas deberían desatenderse de él para concentrase en aquellos que no tengan esa característica.” Tiene razón Bartra al situar el Teorema Moshinsky como síntesis de nuestras prácticas políticas y culturales: nuestro régimen se basa en una agresión sistemática al mérito. El populismo es hegemónico.

Nueces Nuez

Tuvo a bien el PAN pintar un buen autorretrato de su condición presente al elegir a un bostezo para dirigirlo.

Nueces Nuez

Héctor Aguilar Camín y Jorge G. Castañeda han hablado insistentemente de la necesidad de una agenda para México, pero el futuro sigue sin despuntar. La politiquería y la violencia se agotan en el más estrecho tiempo presente. El cálculo inmediato de la ventaja electoral descarrila cualquier negociación relevante. La cotidiana aparición de la barbarie nos deja con horizonte de sobrevivientes. Cuando se habla del mañana, apenas desfilan los ambiciosos que quieren ocupar la presidencia sin esbozar siquiera una idea. La única política innovadora de este año fue, en realidad la política de antier: antipriistas (normalmente expriistas) contra priistas. ¿Qué mayor confesión de fracaso del PAN y del PRD como gobiernos que son que esos reclutamientos y ese cuento del coco de la restauración? ¿Qué mayor insulto a los diez años de panismo que el discurso que Felipe Calderón pronunció para celebrarlos? Sus fijaciones antipriistas anticipan un mal final para su sexenio. El peligro de México no es la restauración autoritaria sino la restauración de la transición (el último momento en que los políticos sabían qué querían). El pasado conspira disfrazándose de demócrata.

Nueces Nuez

El PRI se alista a renovar también su dirigencia. No habrá elecciones fastidiosas o votaciones molestas. Los jerarcas han decidido ya que un hombre de familia encabece el partido que competirá en el 2012. Su compromiso con la ley es firme. Hace unos meses declaró con énfasis que respaldarían a los suyos porque eran suyos. Refiriéndose al gobernador saliente de Oaxaca declaró: “Es un priista y no vamos a permitir que se atente contra ningún priista”. Declaración para guardar: ahí está, en una nuez, el PRI de siempre.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
20, Dic 2010

Un éxito de la diplomacia mexicana

Cop16La conferencia de Cancún sobre el cambio climático se inauguró con expectativas diminutas. Diarios en todo el mundo enviaban reporteros a la isla anticipando que relatarían, una vez más, la incapacidad de la comunidad internacional para llegar a acuerdos en esta materia. Sus precedentes habían sido frustrantes. Casi todos esperaban que esta conferencia fuera, nuevamente, un paseo inservible de diplomáticos, una ceremonia para los fotógrafos. Retórica que no aterriza en compromiso. De ahí que imperara por todos lados la advertencia de no esperar mucho del evento. Se entiende la dificultad de llegar a un acuerdo sobre este tema. Solo unos cuantos dudan que el cambio del clima en el planeta es un problema gravísimo y que podría tener consecuencias devastadoras para la humanidad. Pero ese consenso desaparece cuando hay que tomar medidas concretas, cuando hay que pagar por la reconversión económica. Seguramente no hay reto más complejo para la comunidad internacional que éste. La colaboración de todos es indispensable: si alguien se mantiene al margen el resto no tiene alicientes para colaborar. Los estímulos están puestos, pues, para hablar mucho y comprometerse a poco.

La reunión previa en Copenhagen había terminado en un desacuerdo público y ruidoso. Un sonado fracaso del multilateralismo. El documento que habían preparado los organizadores fue rechazado por un número importante de delegaciones que expresaron su desacuerdo con el lenguaje de la propuesta saliéndose de la plenaria. La reunión de Cancún fue distinta. La clausura estuvo envuelta en una sensación de júbilo por lo logrado y por la hazaña de superar el veto de un país cuando se exigía consenso. Los acuerdos de la COP 16 son sustanciales. La limitación de emisiones de gases de efecto invernadero es ya un compromiso de Naciones Unidas que enlaza a Estados Unidos y a China. Se crea también un fondo verde que llegará a 100,000 millones de dólares al año en el 2020. Por supuesto, el acuerdo no es revolucionario pero recupera para todos un sentido de colaboración internacional; funda un compromiso global que puede ser modesto, pero no es insignificante. Lo más importante es que Cancún revierte una tendencia que parecía irremontable. Una ovación mereció la conductora de esas reuniones complejas y maratónicas, la canciller mexicana, Patricia Espinosa. No fue un aplauso protocolario, sino el reconocimiento entusiasta a sus gestiones para lograr el improbable acuerdo. Las delegaciones insistieron en comparar la destreza mexicana con la torpeza danesa de hace un año. El ministro de ecología de la India llegó a ver en ella capacidades divinas: una diosa, la llamó en un arrebato revelador.

El aplauso no debe pasar desapercibido inadvertido en México. 

(más…)

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
07, Dic 2010

Obama, el pragmático

Daniel Kurtz cree que la conferencia de prensa de Obama del día de hoy representa un giro importante en su presidencia: el entierro del idealista y la asunción plena de su personalidad como un político pragmático: no es que sea un cambio de personalidad sino la ruptura con la personalidad que había proyectado. Un cambio importante en su narrativa personal, dice Kurtz y, seguramente, un cambio en la narrativa de su presidencia. Aquí puede verse su argumento contra la pureza autogratificante y estéril: 

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
13, Nov 2010

La helada elegancia de Obama

David Bromwich, profesor de literatura de Yale y biógrafo de William Hazlitt, publica en el London Review of Books una reflexión aguda sobre la gestión y el estilo de Obama: un comunicador elegante y helado. Su elocuencia, dice Bromwich, se deleita en la declaración de propósitos, no en la explicación. Obama busca aplausos por sus altísimas intenciones aún cuando acepta que sus realizaciones se quedan cortas. Su peor error de juicio fue pensar que podría convocar a la gente para que confiara en el gobierno, al tiempo que los llamaba a despreciar la política. Pretendiendo colocarse por arriba del partidismo, le abrió el camino a un movimiento social que se instalaba por debajo de esa política. 

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
07, Nov 2010

Así celebra Sarah Palin la elección del martes

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
02, Nov 2010

López Portillo sobre Carter

En Mis tiempos, López Portillo presenta su versión del encuentro con el presidente de Estados Unidos. Escribe ahí, admirándose:

Jose_Lopez_Portillo_Jimmy_Carter_in_Mexico 17 de febrero de 1979. Vino y se fue Carter. Se desinfló el gran globo de histeria que se había formado. Detrás de un Carter bueno, sincero e impreparado, está una nación poderosa y sin más proyecto nacional e internacional que el de conservar su poder e influencia, después de vivir el American dream.

Fui seco, duro y franco en las entrevistas y en discursos. Tanto en el análisis multilateral, como en el bilateral. El mundo de influencia de Norteamérica, el mundo libre, no tiene salidas para el desarrollo. No hay esperanza y su cancelación es grave. No tienen esquemas substitutivos y eso crea problemas irresolubles como los de Vietnam, Irán y hasta Nicaragua. Insistí mucho en una política superior de energéticos que, ante el pragmatismo norteamericano, sonó a ingenuidad romántica.

(más…)

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
02, Nov 2010

Sondeo: ¿Obama es keynesiano?

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
01, Nov 2010

Una calabaza de horror

Calabaza palin

Vista en AS

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
01, Nov 2010

Carter sobre López Portillo

Lopez Portillo - Carter Hace tres décadas que Jimmy Carter dejó la presidencia pero hasta ahora se dan a conocer las notas que tomó en la Casa Blanca. No parece ser la mejor defensa de su gestión. En sus apuntes, el presidente reconoce que recurría a la parapsicología para obtener información. 

En los diarios aparece una entrada interesante sobre su visita a México en febrero de 1979 y, en particular, un retrato de su anfitrión.

14 de febrero. (…) Llegada a la Ciudad de México a una bienvenida–calculadamente fría, organizada por el presidente López Portillo. Fuimos al Palacio Nacional para discutir asuntos de política internacional. Mi evaluación de Portillo es que es un académico, un filósofo; es un hombre fuerte, franco y emocional. Le gustar pontificar y aparentar en frente de los medios; es extremadamente egotísta, nacido con cuchara de plata en la boca. Su país está cambiando: de ser un país en desarrollo, se ha convertido en un país con una inmensa riqueza petrolera. El agudo contraste entre su estilo de vida y la del promedio de los mexicanos será, sin duda, origen de problemas futuros. Él los encubre culpando a Estados Unidos de los problemas de México. Fue difícil no responder con rudeza cuando hablaba en ese tono para sacar beneficio político interno.

15 de febrero. Portillo me llevó a conocer la mansión y los jardines. Es increíble lo que ha gastado. Casas para cada uno de sus hijos; un gimnasio personal que debe haber costado cientos de miles; coches eléctricos, albercas interiores y exteriores, retratos suyos a lo largo de la mansión. Dejé Los Pinos y fui a Ixtlilco, un pequeño pueblo a unas 65 millas al sur de la ciudad de México y me sentí mucho más en casa.

Carter reconoce que no fue el gesto más diplomático el recordar, en el brindis de Estado, que su primera visita a México le había provocado diarrea.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook
01, Nov 2010

La pesadilla de la reversión

Dinosaurios

En la ceremonia que los panistas organizaron para recordar a Carlos Castillo Peraza, el presidente del PAN esbozó con brevedad pero con contundencia una pesadilla probable: el retorno del PRI a Los Pinos. Ya lo había dicho antes pero hasta ahora, quizá por la asociación con el político yucateco, las palabras de Nava cobraron en mi imaginación el peso que merecen. El retorno del PRI nos conduciría de nuevo a los tiempos de la arbitrariedad y del despotismo, de las camarillas, la opacidad, la corrupción y el corporativismo. La advertencia de Nava me transportó a un México de pesadilla. Habrá que hacer todo lo posible por impedirlo, pensé. Hay que tener muy claro de lo que son capaces los priistas.

Si el PRI regresa al poder podrían pasar cosas horribles. Pienso que si ese espantoso escenario fuera realidad, el amiguismo y no el mérito serían los criterios de reclutamiento del gobierno federal. ¡Qué terrible sería que el equipo presidencial volviera a estar conformado por asociaciones de camarilla y no por el mérito o la experiencia. Los amigos del presidente, por el hecho de ser amigos del presidente, en el gabinete del presidente. El cuadro que apareció en mi imaginación fue volviéndose cada vez más preocupante. Si los priistas regresan, se restauraría la lealtad como el requisito básico de reclutamiento, dando paso a una improvisación costosísima para el país. Todo lo que el país ha avanzado en términos de profesionalización administrativa podría venirse abajo. Empecé entonces a imaginar que, quien nada sabe de telecomunicaciones podría llegar, de pronto, a dirigir la política de telecomunicaciones, o que quien no ha tenido contacto con la legislación laboral, estuviera súbitamente a cargo de aplicarla. A esa irresponsabilidad nos llevaría el retorno del PRI. Tiene razón César Nava: esa reversión sería terrible.

La reversión autoritaria restituiría poder a las corporaciones mafiosas que crecieron al amparo del priismo. Sin duda, todo lo que hemos ganado en la limpieza del sindicalismo sería revertido. Los mimos a las jerarquías sindicales retornarían. Me espantó una imagen producto de mi malsano pesimismo: el horror de que el sindicato de maestros se pudiera adueñar de la política educativa. Eso sería gravísimo, pensé. En un grado extremo de cinismo, los priistas podrían llegar a un pacto electoral con esa organización y les entregarían posiciones políticas, a cambio de los votos. La desvergüenza de los priistas es tal que podrían colocar a un pariente de la cacique sindical en una alta posición administrativa. El corporativismo se incrustaría en el corazón de una política vital para nuestro futuro. Todo lo que ha luchado el PAN para librar a México de las garras del corporativismo, todo lo que lucharon los panistas para combatir los chantajes de un sindicalismo que impide el cambio, se vendría abajo si gana el PRI la presidencia. En honor a Carlos Castillo Peraza que denunció con elocuencia la siniestra imbricación del sindicato magisterial en la política pública, hay que impedir esa tragedia. Cuánta razón tiene Nava: sería un horror esa reversión histórica.

Si algo hemos ganado en los últimos años es el avance en materia de transparencia y lucha contra la corrupción. Pero si llegan los priistas al poder, no tengo la menor duda de que le declararían la guerra al proyecto. Imagino que, si recuperan la presidencia, los priistas tratarían de estrangular presupuestalmente al IFAI. Me imagino que, en lugar de recibir respaldo del gobierno para profundizar su acción, los priistas se dedicarían a combatirlo. Llego a imaginar una administración priista en donde los colaboradores del presidente demandarían judicialmente al IFAI, para restaurar la opacidad y echar abajo sus resoluciones. Y tal vez tengan éxito. Podrían invocar el argumento típico de las autocracias: la emergencia y la seguridad nacional. Sería una desgracia histórica tener un gobierno que actúa en contra de la transparencia. De llegar el PRI a la presidencia, no me cabe la menor duda de que las consecuencias serían terribles para la lucha contra la corrupción. Imagino que, de recuperar el Ejecutivo federal, los priistas provocarían que México retrocediera en los índices internacionales que miden la corrupción. Con los priistas podríamos llegar a retroceder una década y veríamos cómo Guatemala nos supera en la tabla. Que no nos quede duda de lo costoso que sería el retorno del PRI.

¿La política exterior de los dinosaurios? Otro retorno lamentable. La diplomacia de los priistas se dedicaría a congraciarse con dictadores y olvidaría la agenda de los derechos humanos. Los organismos internacionales de derechos humanos nos tendrían en la mira, mientras nosotros cerramos los ojos a las dictaduras del vecindario. Sería tan costosa la llegada del PRI al poder en el 2012 que podríamos llegar a perder la paz. Dios no lo quiera.

Compartir en Twitter Compartir en Facebook