21, Jun 2008

El desafío de Steiner

Steiner escribe en su libro más recienteque un libro no escrito es el boceto de la vida que pudimos haber vivido. A propósito de esa publicación, El cultural lanza el desafío a un puñado de escritores españoles: qué libros no han escrito.

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2 Comentarios

  1. Angeles Mastretta dice:

    Jesús: yo soy a diario un libro que no escribo. Ni siquiera imagino cuántos libros no escribo y debería, cuántos podría escribir y cargo dentro. Casi siempre llego tarde y tras mi imaginación. Cada vez me cuesta más trabajo quedarme conmigo misma y escribir para los demás. Un besos, angeles

  2. Gabriel Ramírez Peña dice:

    Jesús:
    Das un buen pretexto para volver a poner el dedo en el renglón. Hay un artículo que tu nunca escribiste. Sobre el golpe que tu amigo el Rey de Porros Alberto Begne dió en Alternativa.
    El 2 de febrero de 1998 escribiste un artículo titulado «La teoría de la Cuña». En él defendiste a Alberto Begné (a quien se proponía para Secretario Ejecutivo del IFE) de las impugnaciones que se le hacían por su cercanía personal con Jorge Alcocer (ex-subsecretario de Gobernación). Dijiste que Begné era «un hombre firme, dialogante, honorable y prudente». Escribiste además: «Debo apuntar que con Alberto Begné, me une una estrecha amistad. Creo, sin embargo, que lo que anoto en estas líneas se sostiene en sus razones y no solamente en mis afectos».
    Diez años después, cuando ha quedado demostrado que Begné no tiene nada de dialogante, honorable ni prudente, decidiste no decir nada sobre lo sucedido en Alternativa. Cuando cuestioné tu silencio, respondiste con dos argumentos. El primero fue que el columnista no puede escribir sobre todo lo que sucede y que en el contexto actual estimabas que había temas más relevantes sobre los cuales escribir. El segundo que Alternativa era un fenómeno menor, marginal y sin futuro. Yo repliqué ambos argumentos. En el primer caso, te demostré que muchos columnistas habían encontrado espacio en sus columnas de opinión para comentar lo sucedido y para condenar el ataque como un atentado contra la democracia. En el segundo caso, argumenté que lo sucedido en Alternativa no era marginal sino parte de un proceso mucho más amplio de restauración autoritaria y hostilidad contra las minorías. Ya nunca te dignaste a responder.
    El único partido político con inclinación socialdemocrática, descendiente de la Democracia Social que apoyaste públicamente en 2000, fue secuestrado a golpes por un grupo de porros bajo órdenes de tu estrecho amigo Alberto Begne. La fracción agredida decidió impugnar, y las autoridades en primera instancia validaron el asalto con un fallo ridículo y absolutamente falaz. Tú que siempre te has preciado de muy demócrata y liberal es hora que no has dicho ni pío al respecto. Tu silencio encubrió un acto violento, ilegal y antidemocrático. Tú que por ser públicamente amigo de Begné estabas en una posición privilegiada para condenar lo que hizo decidiste no usar el poder de tu pluma para condenar lo que paso en Alternativa. Tú que has criticado muchas veces a los intelectuales perredistas por su incapacidad para ser críticos con el partido de sus simpatías mostraste la misma incapacidad para con tu amigo el rey de porros. Tú que has llamado la atención sobre!
    el
    asalto príista de la izquierda, sobre la amenaza de una restauración autoritaria, cuando ambos fenómenos se han manifiestado de la mano de tu amigo Alberto Begné has guardado silencio. ¿Qué debemos pensar ante esto quienes te creíamos un intelectual honesto e independiente y un genuino defensor de la democracia? ¿Dónde queda tu credibilidad como crítico cuando decides no criticar algo tan criticable y que tantos otros columnistas han decidido criticar cuando el protagonista del acto criticable es un amigo tuyo?
    Cuando defendiste a Alberto Begne escribiste “lo que anoto en estas líneas se sostiene en sus razones y no solamente en mis afectos”. Ahora, diez años después, tus afectos te hicieron callar. Qué decepción no haber leído ese artículo tuyo nunca . Con tu silencio demostraste que tu compromiso con la democracia termina donde empiezan tus afectos. Qué pena, muchos creimos que estabas hecho de otra madera.
    Respuestuosamente,
    Gabriel Ramírez Peña
    gabopena@gmail.com

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