04, Jun 2013

Timothy Garton Ash contra la censura previa

Timothy Garton Ash escribe contra el proyecto de la Ministra del Interior de Gran Bretaña para instaurar la censura previa que evite la difusión del discurso de odio. El odio es una emoción que no puede ser prohibida. Castigar el odio sería tan aberrante como imponer la obligación de amar. 

Para terminar, me gustaría inspirarme en Edmund Burke y decir unas palabras en favor del odio. Intentar convertir en delito una emoción es un empeño tan tonto e inútil como intentar derrotarla en una guerra (la “guerra contra el terrorismo”). Además, como destacó el gran pensador conservador británico, sentir algo de odio es sano. “Nunca sabrán amar cuando deberían amar”, escribió, “quienes no saben sentir odio cuando deberían sentirlo”. Odio la ideología islamista violenta que envenenó la mente de ese joven. Odio el fascismo. Odio todos los tipos de opresión. Odio la estupidez. Odio las ideas chapuceras. Y en nombre de todos esos odios, aconsejo no dejarnos arrastrar por reflejos automáticos ni caer en la reacción superficial, corta de miras, obcecada y contraproducente de decir “hay que hacer algo”, como esos ministros del Interior que, de tanto defender nuestras libertades, acaban por mermarlas.

El historiador anima un debate sobre la libertad de expresión en esta página

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Un comentario

  1. Rogelio mx dice:

    Los químicos peligrosos son útiles y necesarios en casa, pero no deben dejarse al alcance de los niños. De la misma forma, censurar la difusión del discurso de odio, es tan sólo un mecanismo de protección para evitar el daño que puede hacer a una sociedad.
    Nadie censura el discurso, pero su difusión debe vigilarse.

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