04, Jun 2012

Segunda vuelta

México no tiene segunda vuelta para decidir su elección presidencial. Todo se resuelve en un día. Para ganar no se necesita un porcentaje mínimo, se requiere simplemente tener más votos que el segundo lugar. Sin embargo, en nuestras elecciones suele haber dos tiempos, dos etapas de la competencia. La primera es una lucha abierta. El puntero se empeña en conservar su delantera mientras sus adversarios luchan entre sí para colocarse en la posición del contendiente. La segunda etapa arranca cuando es claro quién es el candidato que puede desbancar al puntero. A partir de ese momento, la competencia se polariza: toda la atención se dirige a los dos sobrevivientes. La tercera fuerza se margina hasta volverse un testigo de la final a la que no pudo clasificar. Cuando resulta claro quiénes son los dos finalistas, muchos votantes se ven ante una disyuntiva compleja: seguir respaldando al candidato que ya no tiene ninguna posibilidad de triunfo o abandonarlo para  respaldar la opción que detesta menos. El voto de conciencia puede ser un desperdicio; el voto útil puede sentirse como una vergüenza. El elector sentirá que tira su voto a la basura o que debe taparse la nariz al votar. Esa es la terrible dificultad de quien vota sin entusiasmo.

Las elecciones presidenciales recientes han tenido esas dos fases. Una primera ronda de competencia abierta y una segunda etapa con los finalistas. Vicente Fox ganó el derecho de presentarse como la alternativa a la continuidad priista en la primera ronda de la elección del 2000. En 2006, Felipe Calderón anuló al candidato del PRI para presentarse después como la opción de quienes temían la victoria de López Obrador. En la elección que corre vemos un fenómeno parecido pero sin la nitidez de las finales previas. La polémica encuesta de Reforma publicada el jueves pasado coloca a Josefina Vázquez Mota muy atrás del segundo lugar que ya muerde los talones al puntero. Otros estudios de opinión, sin embargo, mantienen la competencia por el segundo lugar como la fuente principal de incertidumbre en la elección. Consulta Mitofsky, Parametría y Ulises Beltrán registran una diferencia entre segundo y tercero de menos de 4 puntos y una distancia de 16 puntos o más entre el segundo y el primero. Todas coinciden ya en ubicar al PAN como tercera fuerza pero difieren significativamente en la condición de su rezago. Reforma ve una contienda por el oro, mientras las otras casas encuestadoras insisten en que el pleito es sólo por la medalla de plata.

De cualquier modo, la dinámica polarizante empieza a imantar la elección.


De unas semanas a la fecha, se percibe una contienda entre dos: Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador. Que así sea, que haya remontado ya a quien arrancó en segunda posición de acuerdo a todas las encuestas fiables, que adelante en las preferencias a pesar de la debilidad de los partidos que lo respaldan, es un inmenso éxito de López Obrador. El candidato de la izquierda logró en primer lugar, cambiar lo que se creía inmodificable: su propia imagen. A muchos nos habrá parecido una sentimentalada reaccionaria y absurda su retórica amorosa pero sirvió, sobre todo, para cambiar de tono. La campaña de 2012 está compuesta en otra clave, en una muy distinta a la de hace seis años. Por supuesto, no ha desaparecido el denunciante de corruptelas y oligarquías, no se borró el político que desprecia a las instituciones, pero la entonación de la crítica parece distinta. Algunos ven cansado al candidato de izquierda, yo veo que, más que fatigarlo, el tiempo lo ha suavizado. Un inmenso servicio le han prestado a la izquierda los estrategas del PAN. Los panistas reeditaron la campaña de denuncia del 2006 para retratar a Peña Nieto como el nuevo peligro para México. La campaña ha sido eficaz: deterioró la imagen del priista y mejoró, como hace seis años, la intención de voto para el segundo lugar. El beneficiario de la campaña negativa del PAN ha sido, sin duda, López Obrador.

Empiezan a darse señales de que la segunda vuelta está en marcha. López Obrador recibe las críticas que antes concentraba en exclusiva Peña Nieto. La geometría de la contienda ha cambiado sustancialmente. El debate que viene, por ejemplo, será radicalmente distinto al previo. El blanco de los ataques será, seguramente el candidato de izquierda, quien recibirá críticas del PRI, del PAN y del otro. El nerviosismo de los panistas ante la anulación de su candidata se hace notar: alguno minimiza el riesgo de que el PRI recupere el poder, otros advierten del peligro de apoyar a López Obrador por la inercia del antipriismo. Sin decirlo abiertamente, los panistas saben bien que su barco se hundió. Si es derrota o catástrofe es para ellos la incógnita. Y para el resto, la incertidumbre es el comportamiento del elector en una elección que se polariza. Quedan las semanas más intensas de la elección del 2012.  

 

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13 Comentarios

  1. Irmgard dice:

    Muchas gracias. Muy aclarador. Extraño el programa televisivo «Entre Tres». ¿Van a reprogramarlo? Saludos Irmgard

  2. O dice:

    Yo recomendaría igual la cautela y más preparación en tus juicios y referencias Jesús, aún más… algo al estilo Marván

  3. FMGARZAM dice:

    Por segunda ocasión te veo muy cauteloso. Sumamente descriptivo. Con juicios bien preparados. Pero con la falta de estridencia que se esperaría. Desde luego correcto y sin incurrir en predicciones (acerca del futuro).
    Ahora, me gusta tu sucintas observaciones: La dinámica polarizante empieza a imantar la elección. Si es derrota o catástrofe es para ellos la incógnita.
    Acá, desde la perspectiva de ingeniero, veo los colores del voto muy cambiados con respecto a 2006, en lo que es fuera del centro. El sur cambia de rojo a amarillo, el norte de azul a rojo.
    Acá, también, desde la perspectiva nortenha, percibo a AMLO como difícil promotor del CAMBIO–excepto para el anteriormente acarreado voto duro PTtista y algunas mentes extravagantes.
    Pero veo, tras el ejemplo vivido de lustros o una docena trágica, al PAN como principal agente de DESCAMBIO.

  4. Ana flores dice:

    Me gusta leerlo, me gozo sus explicaciones, porque dice lo q quiero oir, lo explica tan bien q siento me esta contamdo un cuento de Disney. Gracias por la explicacion de la dinica
    Politica, esta sabroso el asunto!

  5. FMGARZAM dice:

    Professor:
    Si en México la estadística es otra de las
    artes plásticas, que le dejas a la encuestología: una de las las artes plásticas de la pseudo-ciencia política.

  6. Katia dice:

    Pero si hola, no se entiende lo que el preopinante fm am garzam, que leyó mal, no leyó, leé apenas encuestas o qué se dice a partir de ellas… o al comentariado de este mismo blog… pero un artículo anterior de jshm fue algo rebasado.

  7. FMGARZAM dice:

    Ver «La polémica encuesta de Reforma publicada el jueves», en la publicación, tanto en papel como digital, hay un mapa de México coloreado con las preferencias electorales mayoritarias arrojadas por la encuesta, y sus números por regiones.
    En forma similar en algún Reforma de Julio de 2006 aparece un mapa originado en resultados electorales. Donde están muy bien pintadas las preferencias. La antigua Nueva España, la de Hernán Cortés, es roja o amarilla; los antiguos nuevos reinos al norte (y el Maya) se ven azules.
    Me impacta el cambio de los colores en solo 6 años, especialmente el repudio al PAN en el Norte (y para nada que yo sea Panista, me es imposible congeniar con esa sarta de inútiles, y tampoco con los merolicos revoltosos, aunque algunos sean en lo individual mis amigos; y no soy Priista).
    Quizá JSHM pueda reproducir los mapas. Yo no quiero que el Director General Editorial del Grupo Reforma me ande demandando por leves infracciones.

  8. Hugh Thomas dice:

    Cada día que pasa me da más vergüenza y más miedo ver a la izquierda mexicana. Incluyo a los admirados jóvenes que se lucen por su intolerancia. Pero tiene un gran líder y ejemplo, faltaba más. Creo que puesto en la disyuntiva me están obligando al voto útil. Estoy seguro que no estoy solo. Uno se cansa de tanta estupidez colectiva.

  9. Minerva Tulio dice:

    Exacto Hugh, ya que solo le alcanza para horror antiético y falseando, generalizando, uno va a votar de forma contraria en forma exacta como piensa usted. Supongo que muchos también. Voto útil contra Peña Nieto! Contra Televisa!

  10. FMGARZAM dice:

    Copiando a Hugh. En el norte: cada día que pasa me da más vergüenza y más miedo ver al PAN. Incluyo a los admirados jóvenes que se lucen por su intolerancia (y falta de análisis). Pero tiene (en casa el ejemplo paterno) como un gran líder y ejemplo, faltaba más. Creo que puesto en la disyuntiva me están obligando al voto útil (y no va por la IZQUIERDA). Estoy seguro que no estoy solo. Uno se cansa de tanta estupidez colectiva.
    Tal vez por eso las preferencias del voto en el norte ahora son para el PRI (rojo), cuando antes eran azul y llevaron a la Presidencia al PAN, y dos veces.
    El cambio de preferencia se atribuye al razonamiento del voto. Pero no en todos es así. Me da más vergüenza y más miedo ver el esprit de corp tanto de la izquierda como el del PAN. No hay razonamiento solo testarudez. Voto Duro.
    La vaciedad de unos y la falsedad de otros repele. El experimento Gatopardiano y su inutilidad nos hacen pensar en el hubiera sido. ¿Acaso hubiera sido mejor la retroprogresión en vez del experimento de la docena perdida?

  11. Panista por el voto útil a AMLO dice:

    Mira Jesús Silva-Herzog Márquez, el crítico Rafael Lemús confiesa el sentido de su voto. ¿Qué opinas?
    —-
    Hace tres semanas voté desde el extranjero por Andrés Manuel López Obrador.
    Si voté por él no fue porque lo crea un candidato ideal ni porque considere que la izquierda que él encabeza sea la mejor izquierda posible.
    Voté por AMLO porque me opongo a la restauración del régimen priista –que todavía ni siquiera terminamos de demoler.
    Voté por AMLO porque me opongo a la continuación de una política económica que, durante los últimos doce años, ha provocado que la economía mexicana crezca cuatro veces menos que las demás economías latinoamericanas y nueve veces menos que las economías de los países emergentes.
    Voté por AMLO porque me niego a votar por una candidata que, disfrazada de novedad, desliza una agenda retrógrada que, entre otras cosas, no reconoce el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y su vida reproductiva.
    Voté por AMLO porque me niego a votar por un candidato formado, defendido, maquillado, producido, mimado por Televisa.
    Voté por AMLO porque viví en la ciudad de México durante los años que él la gobernó y creo que la gobernó bien.
    Voté por AMLO porque repudio la contraproducente política de seguridad de Felipe Calderón que, entre otras cosas, incrementó la violencia en 31 de los 32 estados de la república, multiplicó los homicidios en las entidades donde aplicó los operativos militares y dejó una estela de –¿cuántos?– sesenta, setenta mil cadáveres malamente identificados y perversamente tachados, casi siempre sin pruebas, de narcos y sicarios.
    Voté por AMLO porque –según datos del Coneval– casi la mitad de la población del país (52 millones de personas) vive en la pobreza y doce millones en la pobreza extrema y solo un proyecto de izquierda es capaz de entender que la prioridad es abatir la miseria.
    Voté por AMLO porque en México el poder y el dinero y el espacio y el tiempo están mal repartidos y es hora de aplicar severas políticas de redistribución y solo un proyecto de izquierda podría revertir la criminal concentración de los recursos.
    -RAFAEL LEMUS
    http://www.rafaellemus.net/06-06-2012/vote-por-amlo

  12. MARCELINO SANCHEZ GARCIA dice:

    Leo con enorme interes sus escritos y coincido como otros que se extrana el programa televisivo en el que usted participaba, le envio un cordial saludo desde Piedras Negras Coahuila.

  13. Hugh Thomas dice:

    Reconozco que los demas no tenen que sacar mis mismas conclusiones. Por favor voten por quien os plazca, faltaría mas. Estoy seguro que mucha gente de derecha votará con muchas reticencias por JVM, lo mismo mucha la gente del PRI (o nó) por EPN. Pero parece que los únicos realmente entusiasmados son los votantes por AMLO. Para un candidato con sus características este entusiasmo desmedido se puede convertir en caso de que gane, en muchas otras cosas y, en lugar de felicidad naive, deberían estar rezando para que haya un concenso para poder dirigir el país, porque sería un gobierno minoritario. La desmesura convertida en falta de coaliciones con los «malos», se puede convertir en una tentación de gobernar con la violencia, parálisis institucional, o una situación de enfrentamiento permanente antiinstitucional y nada democrático que ya se insinúa por ejemplo, entre muchas otras cosas, con la pretensiones de AMLO de evaluar por ejemplo el comportamiento de IFE desde sus propios conteos. No es tan difícil destruír la democracia como creen muchos. A lo mejor con un 30% de la población apoyando desmontar las libertades democráticas y el restante 70% asustado o indiferente sea suficiente.
    Saludos

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